martes, 29 de septiembre de 2015

Allan Quatermain y la ciudad perdida del Oro (Aka Allan Quatermain and the Lost City of Gold)

2*

Segunda parte del díptico que sobre la inmortal creación de H. Riderd Haggard, el profesor Allan Quatermain, realizara la estrafalaria The Cannon Group, Inc., tras el éxito de Las minas del rey Salomón (no confundir con Las minas del rey Salmonete). Sin embargo, en este caso, tanto el trasfondo como las historias originales son transformados, a la vez, en una especie de parodia de las películas de Indiana Jones (en la línea de La joya del Nilo), aunque rodada por una estrella sin el carisma de Harrison Ford (ni de Michael “Daglas”), Richard Chamberlain, y por una partenaire tan desquiciada como hermosa, Sharon Stone, por entonces tan desconocida que ni uno solo de los adictos al videoclub de la época se alegraron de que protagonizara este film al lado del tipo de El pájaro espino. Por tanto, estamos ante una auténtica producción Golan-Goblus, es decir, estamos ante un subproducto fílmico que fue presupuestado en unos 10 millones de dólares pero que, finalmente, fue realizado con 3 dólares y 75 centavos, tal y como, de forma jocosa, afirma el propio Chamberlain en ese glorioso documental que es Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films. En definitiva, una película con pena y sin gloria, en la línea estropajosa de El templo del oro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario