viernes, 28 de febrero de 2014

Mis 5 imprescindibles de Debra Paget:


-       Ave del paraíso (1950).
-       Al borde del río (1957).
-       La tumba india (1959).
-       Why must I die (1960).
-       El palacio de los espíritus (1963).



jueves, 27 de febrero de 2014

Perros de paja (Aka Straw Dogs)

3*

En esa línea de cine controvertido que le hizo famoso entre la década de los sesenta y setenta, Sam Peckinpah adapta para la pantalla una novela de Gordon Williams, a la que le añade escenas de contenido sexual y mucha violencia, lo que causó no pocos problemas a la distribución de la película (especialmente con la British Board of Film Censors, BBFC). La historia es de una simplicidad aplastante, en la misma medida que las pasiones y razones que mueven a los personajes: una pareja se traslada a vivir a una zona rural de Inglaterra (Cornualles), donde pronto comenzarán a sufrir el acoso y las humillaciones de parte de sus vecinos. Los dos personajes protagonistas (interpretados por Susan George y Dustin Hoffman) precipitan con sus actitudes celosas y ambiguas algunas de las situaciones, a lo que hay que añadir el comportamiento pusilánime de Hoffman y la limitación intelectual de George, así como la falta de recursos emocionales de ambos. Por otro lado, el estallido de violencia final no consigue convencer al espectador aunque la música de Fielding sí que consigue crear ese apropiado ambiente de claustrofobia y tensión mediante un adecuado uso del timbre y la orquestación, como sugiere Salvador Batlle. La historia ha conocido alguna que otra adaptación (como La violencia del sexo), así como un mediocre remake, dirigido en 2011 por Rod Lurie (el autor de la interesante Nothing but the Truth). 




miércoles, 26 de febrero de 2014

Aquella casa al lado del cementerio

2*

En una vieja mansión de Nueva Inglaterra, un doctor y su familia se instalan para que el marido investigue el suicidio de un científico. Pronto comenzarán a sufrir los sustos y acosamientos de una extraña presencia. A partir de una historia que recuerda levemente al gran escritor de Providence así como a Henry James, la película tiene un aspecto visual que no esconde su inspiración argentiniana, especialmente de Suspiria. Aunque en este caso, la mansión no está encantada ni poseída sino más bien ocupada. Ocupada por el doctor Freudstein, nada menos. La dirección muestra muchos de los rasgos típicos del estilo Fulci: mucha cámara subjetiva, mucho desenfoque, mucha saturación de luz, muchos movimientos de cámara fulminantes y cosas así. Además, Fulci exprime hasta la náusea una contracción del tiempo y del espacio más propia del cartoon que del cine de terror convencional. La verdad es que la película es un poco costrosa en casi todos sus aspectos técnico artísticos (la iluminación, el montaje, las interpretaciones) y el argumento tiene más agujeros que un queso de Gruyère (lo mismo que en El más allá pero todo mucho más flojo). Por eso, es una lástima que Fulci no haya cuidado un poco más algunos aspectos: le hubiera salido un film basante más aceptable. En cuanto al factor gore, la película parece un puesto de casquería: mucha sangre, muchos cuerpos desmembrados, muchos gusanos y mucha putrefacción. Todo lo cual hará las delicias de un público barbilampiño o nostálgico pero el neófito sentirá repugnancia, aburrimiento o la risa floja. O las tres cosas. La música, por cierto, es una podredumbre aparte (salvo algún que otro corte).

martes, 25 de febrero de 2014

An Occurrence at Owl Creek Bridge (Aka La rivière du hibou)

3.5*

Cortometraje francés, dirigido por Robert Enrico en 1962, ganador del premio al mejor short film en el festival de Cannes, ese mismo año, y del Oscar de la Academia el año siguiente. La película es una excelentre adaptación de uno de los mejores cuentos del genio de Ohio, Ambrose Bierce, extraído de su recopilación de relatos Cuentos de soldados y civiles. El film tiene un trabajo de cámara magnífico, muy arriesgado y de una modernidad prodigiosa. La fotografía es muy profesional y la BSO acompaña estupendamente todas las partes del relato, tanto las más graves como las más alegres. Quizás, lo menos destacable sean las interpretaciones pero la película es tan seca y abreviada que los pequeños gazapos que pueda tener se deslizan corriente abajo, una vez pasado el puente del arroyo del buho. Por cierto, fue retransmitido por la televión USAmericana en la quinta temporada de la serie presentada por Rod Serling, The Twilight Zone. Y por cierto también, el disneysiano Robert Stevenson había rodado en 1959 su propia versión del cuento para un capítulo de Alfred Hitchcock presents.




lunes, 24 de febrero de 2014

Agente especial (Aka The Big Combo)

3.5*

Una de las películas más noir de todo el género negro USAmericano de los cuarenta y cincuenta, rodada con un nervio envidiable y con una depravación sorprendente por un Joseph Lewis casi irreconocible detrás de la cámara. Un Joseph Lewis que desde Relato criminal y El demonio de las armas no había vuelto a demostrar su enorme talento en este género. De hecho, tanto en la denuncia de la corrupción como en la descripción de diferentes y turbios negocios; tanto en la presentación de unos personajes obsesivos y pasionales como en la escritura de los diálogos, repletos de sucios y perversos matices; tanto en la explicitación de la violencia como en el uso de la elipsis, Lewis desciende al submundo torturado y fetichista de las alcantarillas para contarnos, a partir de allí, el origen desde donde se levantan muchos de los imperios económicos, en este caso el del Señor Brown (Richard Conte). Además de las irrefutables composiciones del propio Conte, Jean Wallace y Cornel Wilde, y de un buen puñado de magníficas escenas, planificadas al detalle y rodadas con mucha imaginación, el film ofrece una excelente fotografía de John Alton, abosolutamente desquicidada en sus contrastes de luz y sombras y en su oblicua —y, por tanto, expresionista— estructura. Por cierto, los personajes de Lee Van Cleef y Earl Holliman, los dos matones de Mr. Brown, llamados Fante y Mingo, son de una originalidad y una solidez aplastantes, como el resto de personajes, por cierto.





viernes, 21 de febrero de 2014

Los valientes andan solos (Aka Lonely are the Brave)

3.5*

John W. Burns es un vaquero que gana unos dólares cuidando vacas aquí y allá. Al enterarse de que un amigo suyo ha sido encarcelado en un polvoriento pueblo de Nuevo México, por ayudar a unos espaldas mojadas, decide acercarse a echarle una mano. Sin embargo, no consigue convencer a su amigo para que se fugue de la cárcel con él por lo que debe huir de la policía del condado. El sheriff (Walter Mathau) comenzará a perseguirle y, poco a poco, se transformará en una cacería. David Miller firma uno de sus mejores trabajos como director, con una dirección solvente y sobria aunque no exenta de personalidad, con una grandísima interpretación del trío protagonista (los mencionados más una jovencísima y magnífica Gena Rowlands), un guión elegante y áspero de Dalton Trumbo y, por último, una magnífica BSO de Jerry Goldsmith, en uno de sus primeros scores para el cine. Además, el semi olvidado Philip Lathrop borda su trabajo con la cámara, fotografiando espléndidamente tanto los interiores como los espacios abiertos. Una película que comienza con humor (lo que recuerda a Cactus Jack) pero que, tras los créditos, se vuelve indómita porque refleja las dificultades de adaptación a la vida moderna de una parte del pueblo USAmericano. Finalmente, el film guarda similitudes con Vidas rebeldes, estrenada solo un año antes, aunque su planteamiento es más radical que la crepuscular Junior Bonner y que La pradera sin ley. En este sentido, el argumento contrasta la vida tradicional, basada en una concepción profesional del trabajo y la fidelidad, con el convencionalismo de la vida modena, absurda, mediocre y despersonalizada. Lo más curioso del film es que tiene algunas de las semillas cinematográficas que luego germinarían en obras como Acorralado, del gran Ted Kotcheff. Por su parte, Kirk Douglas despierta todas las simpatías con un personaje hecho a medida de su enorme personalidad y carisma. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Terror sin habla (Aka Frightmare)

3*
En 1974, el director británico Pete Walker (poseedor de una curiosa filmografía) rodó está desconocida película sobre un matrimonio que es condenado a permanecer en una institución mental hasta que puedan reinsertarse en la sociedad. Han sido acusados de crímenes aberrantes, crímenes que rozan el canibalismo. 19 años después, comienzan a vivir en una casa en el sur de Inglaterra, cerca de Chichester, porque ya han sido considerados sanos. Sin embargo, comienzan a ocurrir extraños sucesos en los que también están implicadas sus dos hijas. En el mismo campo semántico, tanto temático como visual, que La matanza de Texas, Frenesí o El estrangulador de Rillington Place, Frightmare supone un hachazo decidido al cine de terror europeo de comienzos de los setenta, tanto por su ambiente sórdido y perturbado como por su pesimismo psicológico (aunque, evidentemente, la película se sitúa en una tradición ya existente en la filmografía británica de terror). Pese a errores constantes de raccord, Walker consigue armar una historia desasosegante, que va revelando poco a poco todas sus implicaciones enfermizas y que guarda varias sorpresas al espectador, incluida alguna cinéfila (como la referencia a La gran comilona). Además, hay varias escenas explícitas (no muy abundantes, por cierto), lo que acerca Terror sin habla a los films de un Joe D’Amato, por ejemplo, o a esa seminal Mumsy, Nanny, Sonny & Girly, dirigida por Freddie Francis.

martes, 18 de febrero de 2014

Nebraska

3.5*

Si Larry Fink hubiera rodado una película, le hubiera salido muy parecida a la última obra del gran Alexander Payne, Nebraska. Pero no nos referimos al Larry Fink glamouroso y high class, sino al Fink provinciano, costumbrista, al que visita las granjas rurales en busca del tuétano USAmericano. Payne vuelve a su estado natal para contar una historia emocionante y cómica, con sus momentos descorazonadores y también con sus momentos tiernos, todo fifty-fifty. El casi senil Woody Grant (Bruce Dern) recibe uno de esos timos clásicos por correo que nos anuncian que hemos ganado un millón de dólares. El pobre viejo se lo cree y decide hacer el viaje desde Montana hasta Nebraska para “cobrar” el premio. Le acompañará su bondadoso hijo, cerrándose así el círculo that will be unbroken. La dirección de Payne está llena de humilde sabiduría, de una pulcritud propia de una vieja camisa Pendleton y, sobre todo, de una ironía tan fina como el mejor de los carpaccios. Con el espíritu de los films de los cincuenta/sesenta (plasmado en una fotografía de Papamichael gloriosa y en una música folk, sencilla y emotiva, de Mark Orton), Payne suelta por el Medio Oeste al viejo Grant y a sus Sancho Panzas, prestos a descubrir al espectador la maravilla de las ilusiones y de los sueños rotos. Contaba Italo Svevo la tristeza de Mefistófeles cuando una vez intentó comprar el alma de un viejo y éste, abatido, esperando la muerte, le dijo que no necesitaba nada, que no quería nada. Payne nos enseña que siempre se puede soñar, que siempre se puede desear y que, por tanto, siempre se está a tiempo de conseguir algo, aunque tu vida parezca la de un mero espectador, pasivo, decrépito, anciano. Por cierto, esta vieja camisa tiene un par de pequeñas arrugas. Casi no se ven pero hacen que el resultado final no alcance la perfección.

sábado, 15 de febrero de 2014

Mis 5 imprescindibles de Philip Seymour Hoffman:

-       Happiness (1998).
-       Owning Mahowny (2003).
-       Truman Capote (2005).
-       La familia Savages (2007).
-       The Master (2012).




viernes, 14 de febrero de 2014

El imperio contraataca (Aka The Empire Strikes Back)

4*

Segundo episodio de las aventuras de Luke Skywalker, la Princesa Leia y Han Solo, en el seno de un imperio intergaláctico dirigido por el malvado Emperador, sus disciplinados ejércitos y Lord Vader. Y segunda parte de la historia de la rebelión de los pueblos de la galaxia contra ese despótico imperio. Con la excelsa partitura de John Williams sonando por todo el metraje, Irvin Kershner rueda una ilustre space opera de aventuras, en la estela de La guerra de las galaxias, pero con grandes dosis de filosofía Jedi, elementos psicoanalíticos y excusas argumentales propias de la tragedia griega y del folletín decimonónico. A lo que hay que sumar un punto de oscuridad moral y ornamental que le viene estupendamente bien para aumentar la ratio de edad de sus posibles espectadores. De hecho, entre el carácter aventurero de la primera película de la saga y el carácter festivo (aunque repetitivo) del cierre de la trilogía (El retorno del Jedi), este film destaca con propiedad como el mejor realizado y como el más profundamente pergeñado, tanto desde el punto de vista narrativo como estético, tanto en sus aspectos técnicos como artísticos. Además, la revelación final ha pasado con justicia a la historia del cine. Por otro lado, El imperio contraataca siguió despertando en toda una generación el amor por la tecnología, por los efectos especiales y por el reverso tenebroso de la fuerza. Pero también por el odioso merchandise, por obra y gracia de comerciantes y artistas visionarios como George Lucas. Curiosamente, la película coincide en el tiempo con el comienzo de la popularización del ordenador personal, tanto del PC como del Mackintosh, creado por Wozniak y Jobs, aunque los FX de este film son casi todos tradicionales.

jueves, 13 de febrero de 2014

Mujeres en fuga

2*

Michele Massimo Tarantini, el autor Polizzioti Violenti (un interesante polizziesco), rueda esta sexploitation centrada en el sugénero WIP. El argumento gira en torno a Angela Duvall (Suzane Carvalho), una mujer que es condenada por un asesinato que no ha cometido y que es encerrada en una cárcel donde despierta todo tipo de bajos instintos. Evidentemente, las condiciones de la cárcel son infames, hay una violencia permanente, la población presidaria es muy libidinosa y los carceleros son unos calentorros desalmados. Además, claro, la cochambrosa prisión está ubicada en un país sudamericano. En un momento determinado, logrará escapar de la misma y tendrá que huir tanto de los carceleros como de otros individuos que la persiguen. El film es bastante competente en sus aspectos técnicos pero está muy mal iluminado (fíjense en la primera escena de interior de la película, donde los dos personajes que conversan tienen siempre su sombra detrás, independientemente del lugar que ocupen en el plano), las interpretaciones son un punto mediocres y estereotipadas y el argumento, más allá de un superficial thriller de investigación, se queda en una mera excusa para el conveniente batiburrillo de violencia, sexo y acción. Sin embargo, el espectador morboso podrá disfrutar de un par de escenas bien pergeñadas desde el punto de vista erótico. Aunque el erotismo no llega a la lujuria cachonda de las producciones Russ Meyer, ni a la depravación de las obras de Bruno Mattei, Sergio Garrone o de la serie de Ilsa. Por cierto, no hay que confundir esta película con el libro del mismo título de la escritora panameña Rose Maria Tapia.