jueves, 29 de septiembre de 2016

El próximo año a la misma hora

3*

Dos jóvenes cenan una noche en el restaurante de una hermosa posada en Mendocino, al Norte de California (algo así como en Nepenthe de Big Sur). Cruzan miradas, se sonríen, comparten una mesa y, al final, acaban acostándose y enamorándose. Pero ambos están casados. Cuando acaba el fin de semana, deciden volver a encontrarse en el mismo lugar al año que viene. La película, basada en una exitosa obra teatral, recrea varios de esos encuentros a lo largo de los años, desde la inseguridad de las primeras veces hasta la serenidad de la madurez y lo hace siguiendo algunas de las principales corrientes, tanto estéticas como morales, tanto políticas como sexuales, de la reciente historia de los EE.UU., hecho que transforma esta película en un retrato modelo de la evolución del USAmericano medio desde comienzos de los cincuenta hasta finales de los setenta. Bien mirado, también podría ser una metáfora de una realidad en peligro de extinción: el matrimonio que dura varias décadas. Ellen Burstyn arrasa con su emocionante y sutil personaje mientras que Alan Alda vuelve a demostrar su vena cómica y neurótica. El film consigue hacer sonreír al espectador pero también le hace sentir las penalidades de los personajes, a lo largo de los años, e, incluso, le puede hacer llorar, pulsando su tecla nostálgica. Algo a lo que la música echa una buena mano. Pero Mulligan no hace un drama de esta preciosa historia de amor. Ni tan siquiera un melodrama. Es, más bien, una comedia vital.

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