viernes, 14 de marzo de 2014

El final de la cuenta atrás

3*

El ingeniero y armador Richard Tideman envía a un analista de sistemas (Martin Sheen) al portaaviones USS Nimitz para supervisar la actividad a bordo. La cuestión es que, tras una extraña tormenta surgida de la nada, el portaaviones se traslada al pasado, concretamente a la víspera del ataque japonés a Pearl Harbour, desencadenando toda una cadena de paradojas espacio-temporales. Lo interesante de esta obra, además de la "arousing premise" (como la llama John Clute), es lo ingeniosamente que están resueltas dichas paradojas, así como la presencia de distintos puntos de vista sobre la situación, con elementos filosóficos-históricos y con el propio Einstein como telones de fondo intelectual. Por suerte, el capitán (Kirk Douglas) lleva el sentido común USAmericano al puente de mando aunque, en definitiva, la historia sigue su curso inexorable, aun a costa de diversos anacronismos. El film constituye un pequeño y semi olvidado clásico de la ciencia ficción sobre los viajes en el tiempo, con unos curiosos FX y un presupuesto más bien excaso (de hecho, utiliza material grabado de Tora Tora). La película fue rodada por un veterano de la TV, Don Taylor, y plantea la duda de si los viajes en el tiempo son un sueño o una pesadilla. Algo parecido (pero con la cronología invertida) a lo que esboza la ochentera El experimento Filadelfia.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Cría cuervos...

3.5*

En el Madrid de 1975, tres pequeñas hermanas huérfanas comienzan a vivir, en la casa paterna, con su tía Pauline. Ana, la mediana de las tres hermanas, empieza a evocar y a ensoñar la presencia de su madre, recientemente fallecida, así como la de su padre, militar de profesión. Carlos Saura, nuevamente producido por Querejeta, continúa con su análisis simbólico de la sociedad española tardofranquista, especialmente sobre su forma de vida y sus tres pilares: la falange, la iglesia y el ejército. Una sociedad que, por cierto, se opuso al film. En este caso, Saura retrata pausada, intelectual y sutilmente el clima de represión moral e hipocresia en el que fueron criados buena parte de los sucesores del franquismo, incluso en vísperas de la muerte del dictador. En particular, Saura retrata el dominio al que sometió a las mujeres a la vez que sugiere sus pedagógicas consecuencias. De ahí, probablemente, el título del film. En todo caso, la película es también un retrato del paso de la infancia a la adolescencia, ejemplificado por la mirada de la pequeña Ana Torrent, cruel, tierna y risueña a la vez (una mirada ya adiestrada por el gran Víctor Erice para su maravillosa El espíritu de la colmena, de dos años antes). Convendría destacar la modernidad de la música de Jeanette, como ya hiciera Saura en La caza, con el twist. Estupendas las interpretaciones de Alterio, Chico, Chaplin, Randall y Torrent. La nota discordante sería la muerte de una cobaya para los fines dramáticos de la obra, absolutamente injustificada. Pero, por otro lado, es tan típico del cine de la época y del país que casi no extraña, ajeno como estaba a una tratamiento generoso para con el resto de animales.


martes, 11 de marzo de 2014

San Francisco, ciudad desnuda (Aka The Laughing Policeman)

2.5*

Un individuo sube a un autobús se sienta en la parte de atrás. De repente, saca una metralleta desmontable y liquida, sin inmutarse, a todos los pasajeros. El autobús se accidenta y él se da a la huída. La policia, por su parte, se encuentra con varias víctimas, entre las cuales está un inspector de homicidios, con lo que, muy intrigada, comienza las pesquisas y la investigación. Walter Mattau (en uno de sus primeros thrillers) y Bruce Dern lideran un grupo de buenos actores USAmericanos para este desconocido thriller de Stuart Rosenberg, el director de La leyenda del indomable o Brubaker, por ejemplo. ¿Qué se puede encontrar el espectador? Pues un policíaco en el que aparecen casi todas las constantes del género, especialmente de aquellas películas que se ha rodado en San Francisco (como Vértigo, Bullit o Harry el sucio): brutales asesinos, policías obsesivos, bajos fondos, tiroteos y peleas, persecuciones, etc. Por lo demás, es una película ambientada en una ciudad liberal y progresista pero que también esconde sombríos y depravados secretos. Precisamente, la perspectiva moral del film parece rozar el conservadurismo más gratuito (asociando diferencia con perversión) pero pequeños matices aquí y allá, pequeños golpes de humor y alguna que otra mirada irónica, hacen relativamente entretenido su visionado.

lunes, 10 de marzo de 2014

Cara a cara (Aka Faccia a Faccia)

3.5*

La segunda parte de la trilogía de Sergio Sollima con Tomás Milian como protagonista, Cara a cara supone una vuelta de tuerca respecto de alguno de los planteamientos presentados en El halcón y la presa, en una película desmedida en propuestas intelectuales, salvajemente rica en matices y con un espíritu político claramente subversivo. Cuenta la historia de cómo un profesor de historia, convaleciente en Texas a causa de su tuberculosis, es secuestrado por casualidad por un bandido que intenta huir, y de cómo se replantea todos sus principios vitales para, final y progresivamente, decidir abandonar su vida contemplativa anterior y pasar a la acción. Tal y como dijo Carlos Marx en las famosas Tesis sobre Feuerbach, de lo que se trata es de transformar el mundo, aunque la posición del profesor de historia daría para toda una amplia reflexión sobre el papel de estos intelectuales en las sociedades contemporáneas. Excelentes actores protagonistas, especialmente Gian María Volontè, y una excelsa partitura del siempre efectivo Ennio Morricone, con órgano de tubos, sonidos naturales y secciones “corales” incluidos. Por otro lado, al parecer, Sollima rodó mucho más de lo que el montaje final nos muestra por lo que no es de extrañar algunas de las lagunas y de los flecos sueltos de la historia.

domingo, 9 de marzo de 2014

El proceso paradine

3.5*

Alfred Hitchcock tiene una de las filmografías más absorbentes de la historia del cine. A pesar de sus continuas manipulaciones, errores y macguffins, el orondo director ha conseguido pergeñar un buen puñado de obras maestras, atestadas de una poderosísima fuerza visual. Hitchcock sabía contar una historia, crear el suspense, retorcer sus tiempos, encadenar situaciones, mantener el misterio y la ambigüedad. En esta película, por ejemplo, hay unas cuantas escenas narradas de una forma sincrética al alcance de muy pocos (las tomas de transición de la primera parte del film, por ejemplo), un muestrario completo de encuadres (incluyendo un plano wellesiano del dormitorio de la pareja protagonista) o con un uso del movimiento de cámara que dice más de lo que muestra (como ese travelling circular alrededor de Gregory Peck). De una sutileza psicológica maravillosa (atención a las conversaciones entre Gregory Peck y Ann Todd) la película cuenta con una Alida Valli, de origen aristocrático, que convence con su papel de mujer fría y extrañamente serena. Por cierto, es de justicia destacar a los secundarios (Charles Coburn, Ethel Barrimore, Louis Jourdan y Charles Laughton, nada menos). El espectador perspicaz, como el propio François Truffaut, podría preguntarse, ¿pero quién ha seleccionado el casting? Efectivamente, Selznick impuso casi todo el reparto, lo que produce no pocas reticencias en el espectador. Sin embargo, el resultado final es absorvente y admirable, aunque el desarrollo de la historia pueda parecer un tanto previsible e, incluso, pueda hacerse un tanto pesado. Hay películas cuya trama no se debería explicar. Esta es una de ellas: mejor véanla, aunque sea una obra menor, y amplien su alma.




martes, 4 de marzo de 2014

Piel de asno

3*

C.S. Lewis ha escrito sobre distintas formas de amor en su libro sobre Los cuatro amores: el cariño, la amistad, el eros y la caridad. Y subrayó que muchas veces se confunden y superponen varios de ellos. En todo caso, cuando Charles Perrault escribió La piel de Asno para su Cuentos de mamá Ganso, no tenía en mente estas disquisiciones sino la vieja y decadente costumbre de casarse entre familiares. Jacques Demy dirige una película infantil que, como todas las grandes películas infantiles, dice más sobre los adultos que sobre el mundo de los niños ¿Por qué? Porque los cuentos infantiles, destinados a enseñar y a educar, denuncian las deformaciones y los prejuicios del mundo de los adultos, como muy bien sabía Jean Cocteau cuando rodó La bella y la bestia o Neil Jordan cuando rodó la magnífica En compañía de lobos. El film es un trabajo realmente bello, muy bien ambientado y bastante bien rodado, lleno de esa fantasía, belleza y crueldad presente en algunos de los mejores cuentos de hadas y que, además, destila ese espíritu profundamente conservador de muchas de las fábulas clásicas, aunque sugiera y presente temas tabú como el complejo de Electra y el incesto. Demy vuelve a ese cinéma enchanté musical (que tan bien conoce desde Los paraguas de Cherburgo) y, una vez más, con el protagonismo de la angelical Catherine Deneuve. La BSO, a la que le sobra orquestación y a la que le falta más melodías festivas, es del gran Michel Legrand. Es una lástima que sea una película tan desconocida para el gran público. Pero no es de extrañar, ya que no la ha producido ni distribuido Walt Disney



lunes, 3 de marzo de 2014

Machete

2.5*

Ultraviolenta, llena de sanguinolentos efectos digitales, tacones y sexo jamesbondiano, Robert Rodríguez presenta su enésimo homenaje hard al cine de Leone, con gotitas de Carpenter y de Cheech & Chong. Aunque la etiqueta que mejor define a Machete es, sin duda, la de parodia, a mitad de camino entre el cartoon, la extravaganza y el trailer ampliado. Estilisticamente, el director texano (junto a su último editor) se adapta a lo que cuenta y va tomando prestado de aqui y de alla tanto ideas visuales como soluciones de puesta en escena y montaje si bien la iluminación, obra de Jimmy Lindsey, es una auténtica maravilla. Estereotipada en personajes, contenido y diálogos, el film cuenta con pequeños lapsus de humor fino y con una simbología religiosa y política explicita y evidente, para hacer quedar bien al espectador (como la ironía final). Comienza como los míticos programas grindhouse de los setenta, tan queridos por el tándem Rodriguez/Tarantino pero, en seguida, se transforma en una parodia de las películas de Steven Seagal o de la Cannon, aunque con ese sabor Mexicali propio de un Peckinpah o un Sollima. Una historia de frontera que John Sayles ha contado con la fortuna que le caracteriza en Lone Star. Danny Trejo, ese Edward James Olmos tarantinizado, es un actor excelente, dentro de su limitacion, pero este papel se le queda grande en miradas y ademanes. El resto del reparto está aceptable en su sobreactuación, aunque la musica es repetitiva y cansina, no aporta nada. De hecho, la banda de sonido está altísima y saturada, con un volumen desquiciante.



viernes, 28 de febrero de 2014

Mis 5 imprescindibles de Debra Paget:


-       Ave del paraíso (1950).
-       Al borde del río (1957).
-       La tumba india (1959).
-       Why must I die (1960).
-       El palacio de los espíritus (1963).



jueves, 27 de febrero de 2014

Perros de paja (Aka Straw Dogs)

3*

En esa línea de cine controvertido que le hizo famoso entre la década de los sesenta y setenta, Sam Peckinpah adapta para la pantalla una novela de Gordon Williams, a la que le añade escenas de contenido sexual y mucha violencia, lo que causó no pocos problemas a la distribución de la película (especialmente con la British Board of Film Censors, BBFC). La historia es de una simplicidad aplastante, en la misma medida que las pasiones y razones que mueven a los personajes: una pareja se traslada a vivir a una zona rural de Inglaterra (Cornualles), donde pronto comenzarán a sufrir el acoso y las humillaciones de parte de sus vecinos. Los dos personajes protagonistas (interpretados por Susan George y Dustin Hoffman) precipitan con sus actitudes celosas y ambiguas algunas de las situaciones, a lo que hay que añadir el comportamiento pusilánime de Hoffman y la limitación intelectual de George, así como la falta de recursos emocionales de ambos. Por otro lado, el estallido de violencia final no consigue convencer al espectador aunque la música de Fielding sí que consigue crear ese apropiado ambiente de claustrofobia y tensión mediante un adecuado uso del timbre y la orquestación, como sugiere Salvador Batlle. La historia ha conocido alguna que otra adaptación (como La violencia del sexo), así como un mediocre remake, dirigido en 2011 por Rod Lurie (el autor de la interesante Nothing but the Truth). 




miércoles, 26 de febrero de 2014

Aquella casa al lado del cementerio

2*

En una vieja mansión de Nueva Inglaterra, un doctor y su familia se instalan para que el marido investigue el suicidio de un científico. Pronto comenzarán a sufrir los sustos y acosamientos de una extraña presencia. A partir de una historia que recuerda levemente al gran escritor de Providence así como a Henry James, la película tiene un aspecto visual que no esconde su inspiración argentiniana, especialmente de Suspiria. Aunque en este caso, la mansión no está encantada ni poseída sino más bien ocupada. Ocupada por el doctor Freudstein, nada menos. La dirección muestra muchos de los rasgos típicos del estilo Fulci: mucha cámara subjetiva, mucho desenfoque, mucha saturación de luz, muchos movimientos de cámara fulminantes y cosas así. Además, Fulci exprime hasta la náusea una contracción del tiempo y del espacio más propia del cartoon que del cine de terror convencional. La verdad es que la película es un poco costrosa en casi todos sus aspectos técnico artísticos (la iluminación, el montaje, las interpretaciones) y el argumento tiene más agujeros que un queso de Gruyère (lo mismo que en El más allá pero todo mucho más flojo). Por eso, es una lástima que Fulci no haya cuidado un poco más algunos aspectos: le hubiera salido un film basante más aceptable. En cuanto al factor gore, la película parece un puesto de casquería: mucha sangre, muchos cuerpos desmembrados, muchos gusanos y mucha putrefacción. Todo lo cual hará las delicias de un público barbilampiño o nostálgico pero el neófito sentirá repugnancia, aburrimiento o la risa floja. O las tres cosas. La música, por cierto, es una podredumbre aparte (salvo algún que otro corte).

martes, 25 de febrero de 2014

An Occurrence at Owl Creek Bridge (Aka La rivière du hibou)

3.5*

Cortometraje francés, dirigido por Robert Enrico en 1962, ganador del premio al mejor short film en el festival de Cannes, ese mismo año, y del Oscar de la Academia el año siguiente. La película es una excelentre adaptación de uno de los mejores cuentos del genio de Ohio, Ambrose Bierce, extraído de su recopilación de relatos Cuentos de soldados y civiles. El film tiene un trabajo de cámara magnífico, muy arriesgado y de una modernidad prodigiosa. La fotografía es muy profesional y la BSO acompaña estupendamente todas las partes del relato, tanto las más graves como las más alegres. Quizás, lo menos destacable sean las interpretaciones pero la película es tan seca y abreviada que los pequeños gazapos que pueda tener se deslizan corriente abajo, una vez pasado el puente del arroyo del buho. Por cierto, fue retransmitido por la televión USAmericana en la quinta temporada de la serie presentada por Rod Serling, The Twilight Zone. Y por cierto también, el disneysiano Robert Stevenson había rodado en 1959 su propia versión del cuento para un capítulo de Alfred Hitchcock presents.




lunes, 24 de febrero de 2014

Agente especial (Aka The Big Combo)

3.5*

Una de las películas más noir de todo el género negro USAmericano de los cuarenta y cincuenta, rodada con un nervio envidiable y con una depravación sorprendente por un Joseph Lewis casi irreconocible detrás de la cámara. Un Joseph Lewis que desde Relato criminal y El demonio de las armas no había vuelto a demostrar su enorme talento en este género. De hecho, tanto en la denuncia de la corrupción como en la descripción de diferentes y turbios negocios; tanto en la presentación de unos personajes obsesivos y pasionales como en la escritura de los diálogos, repletos de sucios y perversos matices; tanto en la explicitación de la violencia como en el uso de la elipsis, Lewis desciende al submundo torturado y fetichista de las alcantarillas para contarnos, a partir de allí, el origen desde donde se levantan muchos de los imperios económicos, en este caso el del Señor Brown (Richard Conte). Además de las irrefutables composiciones del propio Conte, Jean Wallace y Cornel Wilde, y de un buen puñado de magníficas escenas, planificadas al detalle y rodadas con mucha imaginación, el film ofrece una excelente fotografía de John Alton, abosolutamente desquicidada en sus contrastes de luz y sombras y en su oblicua —y, por tanto, expresionista— estructura. Por cierto, los personajes de Lee Van Cleef y Earl Holliman, los dos matones de Mr. Brown, llamados Fante y Mingo, son de una originalidad y una solidez aplastantes, como el resto de personajes, por cierto.