jueves, 14 de febrero de 2013

El abominable doctor Phibes

3.5*
Edgar Allan Poe no fue el primero en contar historias de amor interrumpidas por la muerte de una mujer y, por lo tanto, de un amor más allá de la muerte. Sin embargo, fue uno de los más convincentes, como lo demuestran sus variaciones sobre el tema en La caída de la casa Usher, Ligeia o Morella. O en El cuervo. Textos oníricos, macabros y simbólicos a partes iguales, como podría decir Edmund Wilson. Y es que el propio Poe consideraba que no hay nada más sublime para el arte poético que la muerte de una mujer hermosa. Sobre esta tradición, Robert Fuest nos regala uno de sus mejores films. Vincent Price interpreta al desfigurado Doctor Phibes quien, tras el fallecimiento de su bella esposa, pretende vengarse de los médicos responsables de su muerte. Para ello, sigue el esquema de las 10 maldiciones de la tradición bíblica (lo que supone un auténtico antecedente para los psicokillers actuales tipo Sev7n), con maníaca precisión y originales métodos. Frente a él, Scotland Yard y un tal doctor Veselius, interpretado por Joseph Cotten. La película cuenta con un diseño de producción y unos decorados absolutamente retro pulp pero de una belleza cautivadora. Por otro lado, el Doctor Phibes es abominable, ciertamente, pero también es un hombre enamorado, romántico hasta la médula y que, para más inri, toca el órgano en esa rancia tradición de outsiders sociales como el Capitán Nemo. Por curiosidad, se podría especular sobre la influencia de El fantasma de la Ópera y de Los crímenes del museo de cera y, a su vez, sobre la proyección en El fantasma del Paraíso. En todo caso, al año siguiente (en 1972), el mismo director rodaría una secuela.





No hay comentarios:

Publicar un comentario