jueves, 6 de diciembre de 2012

007 Al servicio secreto de su Majestad

2.5*

Tras Sólo se vive dos veces, su sexta participación en la serie Bond, un aburrido Sean Connery cedió el papel del agente 007 al actor australiano George Lazenby. Sin embargo, tras el fracaso crítico (que no comercial) de esta película de Peter Hunt, Connery hubo de volver a enfundarse el smoking del agente con licencia para matar. ¿Cuáles fueron las razones para este regreso? En primer lugar, 007 Al servicio secreto de su Majestad es una producción estremadamente fiel a la novela original, lo cual obligó a estirar la trama hasta los 140’. En segundo lugar, George Lazenby no consiguió imprimir una imagen convicente a la figura de Bond, tanto por sus rasgos físicos como por su mediocre interpretación. De hecho, se hacen bromas en la misma película sobre las orejas del actor. En tercer lugar, la historia es emocionalmente compleja, sin varios de los tópicos anteriores, y en la que se puede ver a un Bond vulnerable y enamorado, como en la posterior Casino Royale. En cuarto lugar, el film tiene varios fallos de guión, de puesta en escena y de ritmo. En quinto lugar, la trama mantiene interesantes conexiones con problemas de gran actualidad (como las guerras bacteriológicas), pero el desarrollo es bastante convencional e increible (como ese grupo de letales y pizpiretas asesinas). En sexto lugar, el diseño de producción bascula entre la imagineria pop, el clasicismo british, el Estilo Internacional y lo vintage, produciendo una cierta confusión visual. En septimo lugar, la ambigüedad moral de la historia. Por ejemplo, el principal colaborador de Bond es Draco (Gabriele Ferzetti), el padre de Tracy (Dianna Rigg) y capo de una orgnización criminal que también tiene negocios legales. En octavo lugar, el pseudo aristocrático e inconsistente villano, intepretado con desgana por Telly Savallas. En noveno lugar, la película adolece de algunos irrisorios rasgos del estilo cinematográfico de finales de los sesenta y comienzos de los setenta. Sin embargo, a su favor, hay que mencionar la BSO de John Barry, la fotografía y algunas escenas de acción, francamente bien rodadas y montadas.


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