sábado, 5 de marzo de 2016

Una lagartija con piel de mujer (Aka A Lizard in a Woman's Skin)

3*

Auténtico milestone dentro de la filmografía de Lucio Fulci, esta obra tiene la suficiente personalidad propia para destacar dentro del giallo, además de tener uno de los títulos más sugerentes y acertados de todo el subgénero. Es verdad que Fulci bebe de las fuentes, digamos, clásicas (Bava, Argento, Bazzoni, Martino) pero las exprime y adapta a su propio estilo cinematográfico. Por ejemplo, allí donde Argento destila los esencias primarias del género para usarlos como ingredientes básicos de un sofisticado perfume, Fulci los estira y retuerce para conseguir sacudir al espectador con un olor chillón y desabrido. Por eso es curioso observar la casi total ausencia de erotismo en los films de Argento, mientras que muchos de los giallo de Fulci se acercan al sexploitation. Es decir, en la obra de Fulci hay desnudos, hay sexualidad, carnalidad, pasión. Ambos comparten un malsano gusto por la violencia y por el trazo grueso en cuanto al diseño de asesinatos explícitos pero es Fulci, una vez más, el que lleva este aspecto un punto más allá, añadiendo lo mórbido y lo putrefacto. Finalmente, conviene añadir que la película tiene casi todos los rasgos típicos del cine de Fulci, lo que Troy Howarth ha llamado sus Splintered Visions: un montaje precipitado, con ciertos errores; una composición de planos que alterna entre el art cinema y lo gamberro; movimientos de cámara enfermizos, febriles; un gusto por el lujo, ciertamente esteticista, que no esconde la atracción por las bajas pasiones y por el gore (como en la escena de los perros de laboratorio, por ejemplo); el juego con lo onírico; la imagineria simbólica y surrealista, etc. En realidad, casi todos los directores que tocaron el giallo han querido ser considerados auteurs pero solo unos pocos lo son en realidad. Para bien o para mal, Lucio Fulci es uno de ellos.

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