jueves, 29 de mayo de 2014

Incendies

3*

Quinta película del director canadiense Denis Villeneuve, que cuenta una historia implacable y muy intrincada pero que, finalmente, no termina de convencer. ¿Por qué? Primero, por la forma de ser contada. Si la madre conoce toda la historia, ¿qué sentido tiene el puzzle que les pone delante a los hijos? Segundo, porque no ofrece un retrato complejo ni convincente de los problemas que padece lo que el Foreign Office llama el Oriente Medio. Y, tercero, porque tampoco convence en el nivel del drama personal, por su naturaleza rocambolesca, más propia de un culebrón que de la lectura de un testamento. Pero en abstracto sí funciona. Por una triple apuesta. Como una apuesta contra la ira y el odio. Como una apuesta por la identidad rota por la guerra. Y como una apuesta en favor de la libertad para reconstruirnos pero también para mantener determinadas tradiciones. La puesta en escena, eso sí, es de una sutileza, de una elegancia y de una riqueza visual dignas de elogio. No por casualidad, el mismo director es el autor de las interesantes Enemigo y Prisioneros. La música, por cierto, es de una de las bandas más creativas de las últimas décadas, Radiohead. Otra cosa es qué pinta en este film. Ahh, sí, la multiculturalidad. Las interpretaciones tampoco son especialmente reseñables, aunque sí la ambientación. En definitiva, una forma muy enrevesada de contar una historia que se podría haber contado con muchos menos retruécanos narrativos, con muchas menos casualidades y con un buen puñado de asesores históricos. Nada que ver con ese espléndido ejercicio de narración histórico-documental que es Vals con Bashir, por ejemplo.

 

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