En 2010, Spike Jonze
estrenó I'm here,
un mediometraje sobre una relación de pareja bastante insólita: se trataba de
dos robots que se conocen y se “enamoran” en Los Ángeles. Una idea conceptualmente
similar es la que el director USAmericano ha intentado plasmar en este film, basado en un inteligente y emotivo
texto propio. Y he aquí la primera maravilla. Tras la marcha de Charlie
Kaufman, la obra de Jonze parecía que se había quedado sin su fuente de
inspiración. Sin embargo, con Her,
ha quedado demostrado que, literariamente hablando, aún hay vida después de
Kaufman. Y, visualmente, también hay vida después de Jonze (y ahí está Synecdoche New York para
demostrarlo). Sobre el papel, el argumento de la película es una simple
anécdota (un hombre en crisis sentimental se enamora de un sistema operativo)
pero, en la pantalla, todo adquiere un especial aura de verosimilitud gracias
al profundo, divertido y veladamente reflexivo guión
(aunque no es tan penetrante como parece a primera vista). Sin embargo, el
conmovedor resultado final se debe también a la acertada customización
ecofuturista (¡atención a ese cielo estrellado sobre un inmenso L.A.!), a una
música de Arcade Fire
(con toques de DCFC y Satie) que
encapsula, como en un spot, escenas
de una gran intensidad emocional y, sobre todo, gracias al trabajo de unos
extraordinarios Joaquin Phoenix y Amy Adams. El estilo visual del film, de una modernidad icónica
evidente, podría ser el hijo putativo del matrimonio con Sofía
Coppola (humildad en la dirección, una puesta en escena sobria pero
muy cuidada, narrativa sternesiana, una estetización absolutamente trendy, etc.). La película tiene,
además, dos momentos que rozan lo sublime: la primera es la escena “sexual”
entre Theodore y OS Samantha. La segunda, bueno la segunda es
mejor que la descubran ustedes mismos.





