Slasher cuasi casero, dirigido por y que trata sobre un grupo de
personas con problemas psicológicos que van a pasar unos días al desierto, para
hacer una especie de “terapia confrontativa”, sin saber que un asesino ronda
cerca. Incluso uno de ellos puede ser un asesino. Entre los personajes hay un
veterano del Vietnam, una ninfómana, un alcohólico, etc. Todos llevamos
máscaras y la mejor forma de quitarlas es poner a la gente entre la espada y la
pared. Eso por no hablar de los traumas infantiles, que pueden transformar a
las personas en psicópatas sociópatas. Con múltiples errores y defectos (de
guión, de ambientación, de actuación), el film
avanza sin pena ni gloria como una serpiente por entre las dunas, torrándose de
calor y sin ninguna dirección clara. De hecho, los asesinatos, por ejemplo, que
suelen ser uno de los principales reclamos de este tipo de cine, son
repetitivos a más no poder (casi todos son degollamientos o pinchazos estilo Tom
Savini). Con estos mimbres está elaborada esta cestita sanguinolenta y costrosa. Encima, se propone un jueguecito del whodunit de lo más curioso. Dirigida por Hal Freeman, un experto
creador de caspa porno direct to video.
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domingo, 13 de noviembre de 2016
viernes, 25 de mayo de 2012
Dirkie (aka Perdido en el desierto)
3*
Raras son las películas que nos llegan del continente africano. Y más cuando provienen de la parte más meridional del mismo: de la
misma Sudáfrica. Sin embargo, cuando llegan, son tan sorprendentes y estimulantes
como esta película de Jamie Uys, el director de la mucho más conocida Los dioses deben estar locos (1980). La
trama gira en torno a las aventuras de un niño que, tras un accidente de avión,
debe sobrevivir en el desierto con la única compañía de su pequeño perro y con
la amenaza constante de una hiena que les está persiguiendo. Mientras tanto, el
padre del protagonista (interpretado por el propio director) intentará
encontrarlo. Las escenas rodadas en el desierto provocan interés por su
conseguida verosimilitud y crudeza, que contrasta con las insatisfactorias
escenas rodadas en la ciudad. Un acierto del film es el carácter semi documental con el que aparecen algunos
aborígenes en la historia. Dos años después, Nicholas Roeg rodaría una argumento
similar en la producción británica Walkabout
(1971). Por su parte, la historia de Peter Collison, Mi nuevo campeón (con William Holden) podría completar un hipotético
programa triple. El gran Alexander Mackendrick dió forma visual a la aventura de un adolescente en África en la emocionante Sammy, huida hacia el Sur, de 1963.
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