El rosa no es solamente un color:
es, también, una actitud. Y si agarramos a una estudiante USAmericana y la
becamos para que estudie en una High
School de clase adinerada, tanto el color como la actitud chocan con los
valores de las élites. Hasta que surge el amor y el espíritu de Romeo y Julieta intenta difuminar el muro entre
las clases sociales. Con la excusa de una comedia tonta y chorra, con su happy end preceptivo, la maquinaria de
hacer dinero de Tinseltown aprovecha
un guión del creador de la comedia marxista adolescente para soltar un leve pero poderoso alegato contra la
desigualdad que provoca el dinero. En realidad, estamos ante una película
diseñada para las enormes masas de clases medias que poblaron los EE.UU. entre los
cincuenta y los noventa y que la Administración Reagan se intentó cargar. Y en
buena medida lo consiguió. A mediados de los ochenta, sin embargo, los
adolescentes iban al cine en manadas y esperaban encontrar productos como este:
nada más que Sugar, Spice and Everything
Nice, como apuntan Gateward y Pomerance. Vista hoy, no deja de ser una más
de entre las teen love stories que
machacaron al espectador femenino durante la ultraconservadora década de los
ochenta. Pero, eso sí, con esas gotitas contraculturales y un poco nerd del gran John Hughes (homenaje al
Huston de Misfits incluido). De
hecho, no es extraño ni una casualidad, sino todo lo contrario, que el padre de
la protagonista (esa perenne Molly Ringwald y sus berrinches) sea nada menos
que Harry Dean Stanton, el mayor secundario que ha dado Hollywood desde los
tiempos de Warren Oates.
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jueves, 24 de diciembre de 2015
sábado, 8 de noviembre de 2014
El club de los cinco (Aka The Breakfast Club)
3*
Por razones diversas y nunca explicitadas, 5 adolescentes
son castigados a pasar un sábado completo en la biblioteca del colegio. A lo
largo de las horas que van a compartir, todos ellos descubrián algo de sí
mismos y de los demás, con lo que el castigo se convertirá en una experiencia
educativa. Con ese espíritu gamberro típico de John Hughes, el director, y sorteando varias de las convenciones típicas de las comedias estudiantiles de la época (como señala Thomas Christie), El club de los cinco aparece como uno de
los mejores estudios sobre la juventud de la ultraconservadora década de los
ochenta, una juventud que tenía como totems a las apariencias, a la
competitividad y al materialismo. Es decir, una juventud que adoraba los
valores propios de los adultos de la época (aunque lucharan por no ser así), lo cual demuestra lo bien que
funciona el sistema educativo, en su conjunto, a la hora de asegurar la continuidad
de toda una forma de vida. Actores fetiche del momento y un tema icónico de los
Simple Minds encumbraron al film a los altares de la comedia juvenil
USamericana. En todo caso, una película más profunda de lo que parece pero más
superficial de lo que mucha gente cree.
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