Stanley Cavell ha escrito que el cine de
Hollywood ha tenido un papel muy destacado en la forma en que la cultura del
país expresa sus aspiraciones morales y sus objetivos vitales. Por eso, el cine
USAmericano no tiene miedo a representarse varias de sus posibilidades éticas (desde
las comedias de enredo matrimoniales a lo Hawks a los melodramas a lo Sirk) pero
tampoco los claroscuros y las sombras de su propia sociedad (como se muestran
en ese género típicamente USAmericano que es el cine negro o en la obra de un
buen puñado de directores críticos, desde Capra a Clooney, pasando por el
primer Ford, Hopper o Stone). Por todo esto, no es de extrañar que el gran John Sayles dirija esta película. Y, en particular, no es extraño viendo cómo Sayles
disecciona un país corrupto con la excusa de quitar la venda a uno de esos
miles de ciudadanos ciegos que sustentan la injusticia creyendo a quienes la
cometen en vez de a quienes la denuncian. Los actores están realmente
convincentes, salvo un afectado Federico Luppi, que solo consigue imprimir
naturalidad en unas pocas escenas. La música tampoco es especialmente reseñable
y todo lo demás (el ritmo de la trama, el montaje, los paisajes, los
diálogos, la significación poético-política, la trascendencia del viaje, el
compromiso con las víctimas, etc.) conforma un producto que, si bien no es la
obra de un esteta del cine, sí es el regalo de alguien que vive y deja
vivir, no como la mayoría de los personajes que retrata Hombras armados.
Peter Masterson, el padre de la protagonista de Tomates verdes fritos, prueba suerte con este drama romántico, protagonizado por un trío de excepción: la woodyalleniana Diane Keaton, el atractivo dramaturgo USAmericano Sam Shepard y Diane Lane (la ex pareja de Rusty James). Es decir, la historia se apoya fundamentalmente en el trabajo de los actores porque la historia, considerada en sí misma, no deja de balancearse entre el chispazo nostálgico y el más puro aburrimiento. Como datos curiosos, la trama se desarrolla en un pequeño pueblo de Texas, desde los años sesenta hasta la actualidad y, en concreto, alrededor de una tienda de ropa. En todo caso, The Only Thrill(en su hermoso título anglosajón) es una hermosa pelicula sobre dos relaciones amorosas a lo
largo de varias decadas: la de dos adultos que se hacen viejos y la de dos
post adolescentes que se hacen adultos. Lo interesante de la trama es la interrelación entre ambas parejas, debido al hecho de que son padres e hijos, madres e hijas. A todos los personajes, particularmente a los adultos, les impulsa el amor aunque, por desgracia, no les inunda y esto es parte del lado triste de la película. "Tú eres la unica emoción que necesito", se llega a decir en el film. En fin, un producto para todos aquellos que disfrutaron con El diario de Noa, con Los puentes de Madison y con esa otra curiosa película que es XX/XY.