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jueves, 17 de enero de 2013

Django Unchained (Aka Django desencadenado)

3.5*

Como decía David Bordwell, después de ver una película, la gente tiene la costumbre de hablar sobre ella. Y, si se ha visto en grupo, normalmente se continúa con un debate sobre las virtudes y los errores de la película en cuestión. Evidentemente, en el caso de la última película de Quentin Tarantino, el debate sigue abierto y las razones para ensalzarla o para criticarla todavía se esgrimen entre entendidos o entre simples espectadores. Y no es para menos. Django Unchained tiene la suficiente sustancia filosófica y moral para suscitar todo tipo de discusiones. El guión, escrito por el propio Tarantino, se sumerge con audacia pero sin frivolidad en el USAmericano y esclavista Sur de finales del siglo XIX para contarnos una historia de venganzas con pretensiones míticas. La historia, llena de acción, diálogos ingeniosos, humor, violencia de videojuego, varias interpretaciones memorables y diversos giros dramáticos, se sostiene sobre una labor de dirección y de montaje apabullante. Se nota que The Weinstein Company se vuelve a jugar el resto. Sin embargo, una vez más, son los aspectos fílmicos y visuales los que destacan especialmente (por ejemplo, la imagen de sangre salpicando el algodón posee una fuerza poética arrolladora). De hecho, la cinefilia del director de Tennessee, en concreto, aflora por cada poro de la película, enlazando Western europeo (Sergio Corbucci), Western blaxploitation (Fredd Williamson), mondo (Adiós tío Tom) y elementos del subgénero Southern (a la cabeza del cual podría estar El seductor, una de las obras maestras de Don Siegel) en un todo absolutamente disfrutable aunque, a la postre, no del todo satisfactorio. En el sentido de que, aunque Tarantino apunte alto, no consigue sorprender como lo hizo con Pulp Fiction, donde el contenido de la forma estaba más pulido, era más cotidiano y, por tanto, el producto final era más convincente. En todo caso, como segunda parte de una trilogia que podría comenzar con Malditos bastardos, resulta una gozosa y muy tarantiniana parodia, convenientemente apostmodernada, a diferencia de su Jackie Brown, en la cual la valentía artística de Quentin terminó por imponerse frente a la simple repetición de su exitoso estilo previo. 




viernes, 15 de junio de 2012

Mis 5 imprescindibles de Clint Eastwood actor:

          
-        El bueno, el feo y el malo (1966), de Sergio Leone.
-        El seductor (1971), de Don Siegel.
-        El aventurero de medianoche (1982), de Clint Eastwood.
-        En la línea de fuego (1993), de Wolfgang Petersen.
-        Los puentes de Madison (1995), de Clint Eastwood.

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