Dos asesinos profesionales se enamoran y se casan sin que
el uno conozca la verdadera identidad del otro, hasta que un día reciben la
misión de eliminarse mutuamente. Sr y Sra Smith, además de ser un remake de
un telefilm de 2007, es como una
versión de El honor de los Prizzi meclada con Mentiras arriesgadas y,
pese a que pretende ser cool y
sofisticada, resulta mucho más burda y esquemática que la película de Cameron (compárese,
si no, la escena del tango en ambos films).
La película abunda en situaciones absurdas e imposibles, en escenas
estereotipadas e increíbles y en secuencias que pretenden ser adrenalíticas
pero acaban aburriendo de pura previsibilidad. Ademas, ni la dirección (de Doug
Liman) ni el guión están tampoco a la altura del precedente (se retardan las escenas de acción; hay diálogos de anuncio de máquina de café). Pero es que aquí no
finalizan las críticas puesto que la pareja protagonista, para la cual está
elaborada esta boutade, no tienen ni
garra, ni química ni gracia alguna, en especial esa barbie de saldo que es la
hija de Jon Voight (que ni es buena actriz ni tiene más de 3 planos hermosos).
Finalmente, la capacidad de llegar al gran público es inversamente proporcional
a la sutileza psicológica y emocional de los personajes: Brad Pitt se ha puesto
el traje de machote romántico; Angelina Jolie lleva el vestido de mujer
independiente y despegada, a la que muchas mujeres quieren parecerse sin por
ello renunciar al sueño americano (boda de blanco, matrimonio convencional,
casa residencial, dos coches y todas las demás pamplinas del american way of life). Para terminar de
redondear el fiasco, la película es larga, tan larga que no faltan espectadores
que sueñan con que uno de los dos protagonistas tenga éxito en su misión.



