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jueves, 15 de junio de 2017

Mis 5 imprescindibles de Kelly McGillis:


-       Único testigo (1985).
-       Top Gun (1986).
-       Ha-Holmin (1987).
-       Acusados (1988).
-       El coleccionista de muñecas (1998).

lunes, 7 de noviembre de 2016

Top Gun (Ídolos del aire)

2.5*

El piloto Maverick intenta emular las hazañas heroicas de su padre, a bordo de un caza F-14, y en el marco de una escuela de aviación en Miramar, California, conocida como TopGun, un reducto para entrenamientos de élite. Por supuesto, habrá rivalidades con sus compañeros, que acabarán reconociendo la pericia del piloto, así como elementos melodramáticos (con la muerte de un personaje) y románticos (con Kelly McGillis de por medio). Patochada ultra machista propia de la era Reagan, que funciona como una campaña de la oficina de reclutamiento del gobierno USA de la época (y, de hecho, así lo fue en la práctica) y un espectáculo videoclipero apabullante, en particular respecto de las escenas aéreas. No por casualidad, detrás de tamaño despropósito adolescente, está el productor Jerry Bruckheimer (y la propia Fuerza Aérea USAmericana, sin cuya implicación esta película hubiera resultado del todo imposible de rodar). Un buen reparto, una BSO icónica y una fotografía nostálgica terminaron de redondear el producto. Como era de esperar, un éxito enorme de público, a ambos lados del Océano Atlántico, y todo un hito del Blockbuster contemporáneo. Como decía El Roto en una viñeta de El País, “lo llaman videojuegos pero yo creo que nos están enseñando a matar. Dispara, dispara”.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

A primera vista

2.5*

Una noble película acerca de la aceptación de las carencias propias (en este caso, de la ceguera) y sobre la capacidad del amor para despertar las ganas de superación personal. Está basada en un relato del conocido psicólogo Oliver Sacks que, a su vez, está basado en hechos reales. Sin embargo, ni las interpretaciones (bastante mediocres) ni la dirección (bastante convencional) logran transformar en excelencia cinematográfica las buenas intenciones morales de la historia, la cual, aún siendo más sofisticada de lo que cabría esperar, se alarga innecesariamente. A la dirección, el premiadísimo productor Irwin Winkler, autor de ese convincente retrato del macarthismo que fue Caza de brujas. En la línea, por tanto, de ese cine posibilista y bienintencionado como Esencia de mujer. Y nada que ver, por otro lado, con la admirable El milagro de Ana Sullivan (del minusvalorado Arthur Penn), o con Un retazo de azul, de Guy Green. Como curiosidad, el film está salpicado de canciones interpretadas por Diana Krall.