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martes, 28 de febrero de 2017

Mis 5 imprescindibles de Terence Fisher:


-       Extraño suceso (1950).
-       Drácula (1958).
-       El perro de los Baskervilles (1959).
-       El collar de la muerte (1962).
-       Frankenstein creó a la mujer (1967).

sábado, 15 de octubre de 2016

Las minas del Rey Salomón (Aka King Solomon's Mines)

2.5*

Etnocentrismo zoológico europeo, esta película siempre ha sido considerada una de las obras maestras del cine de aventuras africanas. Vista (entonces, por algunas personas y) ahora (también por algunas personas), no deja de ser la típica paletada de colonos ignorantes y eurocentristas, aunque con un regusto por el conocimiento de floras y faunas diferentes. Aunque, claro, ese conocimiento respondía una necesidad de supervivencia o a un interés más o menos comercial (como en una película de Tarzán, vamos). Colonialismo, especismo, machismo, racismo, en fin, todos los bonitos “ismos” que han hecho a Europea y a su cultura un gran documento de barbarie, como dirían Benjamin o Jameson. Evidentemente, Europa es un conjunto de muchas más cosas pero, en el fondo, su riqueza y su preponderancia en el mundo se han construido con estas actitudes. Aunque Aristóteles, Leonardo o Spinoza, por ejemplo, además de otros europeos anónimos, no tienen nada que ver con estas cuestiones. En fin, una correcta adaptación (en la forma) de la novela de Haggard, protagonizada por dos pesos pesados de segunda B de la época, los aventureros Stewart Granger y Deborah Kerr (como en Mogambo), y solo para nostálgicos de un tipo de cine excesivamente deudor de su época. Escopetas versus lanzas, vamos. Aunque la fotografía, del gran Robert Surtees y aciertos parciales siguen manteniendo el interés más de 60 años después de su estreno. No confundir con Las minas de Rey Salmonete ni con el remake de la Cannon.

martes, 26 de julio de 2016

Brigada criminal

3*

Fernando es un policía novato que, casi el mismo día en que se ha licenciado, presencia un atraco a un banco. En la comisaría no le dan el caso pero sí otro que le lleva, poco a poco, al atraco del principio. Por el camino, habrá de infiltrarse en la banda, con lo que conocerá de primera mano los subterfugios del hampa, tanto de Madrid como de Barcelona. La obra maestra del prolífico Ignacio F. Iquino y casi un hito en la historia del policíaco español, repleta de esa sensibilidad proletaria y barriobajera que contrasta con su simpatía por el régimen franquista (vid. El tambor del Bruch, El judas o Trigo limpio, por ejemplo), aunque supone un adelanto del tipo de cine que acabaría haciendo, durante los años setenta y ochenta. Radiografía de los bajos fondos madrileños de la época así como de los procedimientos criminales para sacarlos a la luz, el conjunto está narrado con un pulso que mezvla lo documental y lo melodramático, lanzando pinceladas retratistas al artisteo, con gotitas de thriller y, por supuesto, con la típica moralina carpetovetónica propia del realizador. En definitiva, un cuasi noir patrio, aunque sin el espíritu underground de los mejores logros del cine negro USAmericano: es decir, el discurso político del film es el de una plena aceptación del status quo, ya que los criminales lo son por avaricia o por maldad, nunca por razones sociológicas o económicas. Al contrario que Billy Wilder, que creía que lo mejor para transmitir un mensaje era poner un telegrama, el cine de Iquino sí que tiene mensaje. Atención a la señorita Albéniz, de traje negro, como una Rita Hayworth, y con la elegancia de Soledad Lence. 

martes, 10 de mayo de 2016

En un lugar solitario (Aka In a Lonely Place)

3*

El guionista Stiller (Humphrey Bogart) lleva años sin repetir su éxito anterior. Una noche, en un restaurante, conoce a una dependienta que está terminando de leer un best seller sobre el que le han encargado un guión. Hombre impetuoso, la invita a su casa para que le cuente el argumento del libro. Al cabo de un rato, se marcha y él se queda en casa. A la mañana siguiente, bien temprano, la policía visita su casa porque han encontrado a la dependienta estrangulada. Solo una hermosa vecina (Gloria Grahame) puede proporcionarle una coartada, ya que les vio desde la terraza de su apartamento colindante. A partir de aquí, el film se mueve entre el thriller (Stiller es el principal sospechoso) y el romance (él y la vecina se enamoran y comienzan un affaire), lo que da pié al gran Nicholas Ray para que desarrolle una puesta en escena compacta y acerada, entre la trilogía de Lang con Joan Bennett y el cine negro de Wilder. En todo caso, salvando la acidez general del argumento y del diseño de personajes, la película no es especialmente harboiled (salvo alguna escena con Bogart como detonante) ni creíble (tanto los cambios de carácter del protagonista como el momento de la confesión del asesino, no son dos puntos a favor de la verosimilitud de la trama). El cine negro USAmericano de los cuarenta y los cincuenta tiene obras mucho más punzantes, más incisivas, tanto social como políticamente. En todo caso, estamos ante un film estimable y, por muchos años, alabado como una auténtica obra maestra.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Caravana de paz (Aka Wagon Master)

3.5*
Una caravana de mormones emprende un viaje hasta Utah acompañada por un par de amigos vendedores de caballos. Por el camino, viviran todo tipo de experiencias y conocerán a varios grupos humanos. Prototipo de buena parte de la filmografía de John Ford, Wagon Master (en su título original) condensa en sus casi 90 minutos varios de los mottos típicos del cine de su llorado autor: un viaje a la tierra prometida que es, además, un arquetipo para la vida de frontera en los EE.U.; una historia protagonizada por personajes humildes que adquiere un aliento épico; una narración que avanza como un carromato por las montañas de un país todavía por descubrir; una concepción grandiosa y espectacular del paisaje; diversos excursos festivos, cómicos y de acción; una visión tradicional de las relaciones humanas donde, sin embargo, hay espacio para la novedad, la redención y la diferencia (incluyendo a los aborígenes USAmericanos); y una concepción casi familiar del trabajo cinematográfico (con un lugar de privilegio para varios profesionales del gang fordiano: un expléndido Ward Bond, Ben Johnson, Harry Carey jr., Joanne Dru, Jane Darwell y Hank Worden). En definitiva, una obra de transición dignísima, rodada bajo el paraguas de Argosy, la productora del director, justo un año antes de Río Grande y solo un año después de La legión invencible. Por cierto, en La última película, de Peter Bogdanovich, se rinde un pequeño homenaje a este estupendo film.


viernes, 28 de febrero de 2014

Mis 5 imprescindibles de Debra Paget:


-       Ave del paraíso (1950).
-       Al borde del río (1957).
-       La tumba india (1959).
-       Why must I die (1960).
-       El palacio de los espíritus (1963).



martes, 22 de octubre de 2013

Atraco al furgón blindado (Aka Armored Car Robbery)

3*

Modesta película de atracos y persecuciones, correctamente rodada, montada e interpretada, que contiene curiosas similitudes con la mucho más ambiciosa y reciente Heat, de Michael Mann. Tiene un comienzo muy parecido al de Orden: Caza sin cuartel, con Richard Basehart, describiendo la dedicación policial en la ciudad de Los Ángeles. El espectador avezado también encontrará puntos de conexión con Atraco perfecto, de Stanley Kubrick, El cuarto hombre, de Phil Karlson, y con El Reparto, de Gordon Flemyng, lo que transforma este film de Richard Fleischer en una especie de arquetipo originario para algunas tramas del thriller moderno. Por cierto, una curiosidad para el espectador hispanohablante. Atención a 2 o 3 sorprendentes expresiones castellanas del doblaje: no tienen desperdicio.



viernes, 13 de septiembre de 2013

Mis 5 personajes femeninos imprescindibles:

-       Tracy Lord (en Historias de Filadelfia, 1940).
-       Margo Channing (en Eva al desnudo, 1950).
-       Irma (en Irma la dulce, 1963).
-       Ripley (en Alien el octavo pasajero, 1979).
-       Maggie Fitzgerald (en Million Dollar Baby, 2004).




viernes, 5 de abril de 2013

Extraño suceso

3.5*

Uno de los primeros trabajos tras la cámara del maestro del fantástico Terence Fisher (y la segunda colaboración con Antony Darnborough). Extraño suceso es la historia de los hermanos Barton (Jean Simmons y David Tomlinson), que recalan una noche en París, con motivo de la Exposición Universal de 1889. A la mañana siguiente, el hermano desaparece y todos en el hotel donde están hospedados afirman que ni siquiera se alojó la noche anterior. A partir de este momento, Simmons habrá de superar la impotencia y la desesperación inicial para embarcarse en una investigación que le llevará a descubrir lo que verdaderamente ha ocurrido. Para ello, contará con la ayuda de un pintor USAmericano afincado en la ciudad del amor, interpretado por un casi treintañero Dirk Bogarde. Una premisa que recuerda ligeramente al argumento de Alarma en el expreso, del maestro Hitchcok. Al parecer, toda la historia era una leyenda muy popular tiempo ha en Europa y en los EE.UU. Por su parte, Fisher añade al folletinesco relato varios elementos (suspense, drama, misterio, comedia), enriqueciendo el producto final con una intriga bien elaborada. André Morell, admirado por su papel del doctor Watson en la famosa producción de la Hammer, aparece como el doctor Hart. La película recuerda en algunos aspectos a varios films de mediados de los cuarenta de Edwin L. Marin.



viernes, 29 de marzo de 2013

Mis 5 imprescindibles de Joseph L. Mankiewicz:

-       El mundo de George Apley (1947).
-       Eva al desnudo (1950).
-       Mujeres en Venecia (1967).
-       El día de los tramposos (1970).
-       La huella (1972).





viernes, 29 de junio de 2012

Mis 5 imprescindibles de Bette Davis:




-       Jezabel (1938), de William Wyler.
-       La Loba (1941), de William Wyler.
-       La extraña pasajera (1942), de Irving Rapper.
-       Eva al desnudo (1950), de Joseph L. Mankiewicz.
-       ¿Qué fue de Baby Jane? (1962), de Robert Aldrich.



miércoles, 21 de marzo de 2012

Con las horas contadas (D.O.A.)

3.5*

La película comienza con el típico flashback explicativo, propio de muchas cintas del género: un hombre, de vacaciones en San Francisco, conoce en el hotel a un grupo de comerciales con los que sale una noche a divertirse. A la mañana siguiente no se encuentra nada bien y decide visitar al médico. Descubre, para su consternación, que alguien le ha envenenado con una extraña sustancia luminiscente y que le quedan pocas horas de vida. Una película trepidante, con una magnífica dosificación del suspense y una contundente resolución. Rudolph Maté dirigió esta historia en 1950, en plena eclosión del film noir, con un dinamismo y una economía de medios realmente admirable, además de contar con un buen equipo de profesionales (Dimitri Tiomkin, Ernest Laszlo, Duncan Cramer). Por supuesto, Edmond O’Brien borda el papel y consigue imprimir al personaje esa desesperación propia de la situación, por un lado, y la determinación con la que intenta descubrir quién y, sobre todo, por qué le han envenenado. La escena en el club de jazz, The Fisherman, es magnífica, de una energía musical, colectiva, sexual, arrolladora, al igual que la escena en la que O’Brian corre por las calles de Frisco al enterarse de su propio asesinato o esa secuencia final en el mítico edificio Bradbury (el edificio de Blade Runner). Hay dos remakes, dirigidos por Eddie Davies y por Annabel Jankel-Rocky Morton en 1969 y 1988 respectivamente, muy inferiores a esta D.O.A. original, la cual, por otro lado, es una libre adaptación de una película anterior de Robert Siodmak. 



jueves, 1 de marzo de 2012

El crepúsculo de los dioses

4*

Grandísima e influyente película de tintes negros sobre la mitología hollywoodense (en la línea de Cautivos del mal) que, además, escenifica las exequias del cine mudo tras el paso al sonoro. Un guionista en horas bajas (al que da vida un William Holden también en horas bajas), que es perseguido por sus acreedores, conoce accidentalmente a una vieja estrella del cine, la diva y desequilibrada Norma Desmond (Gloria Swanson), que vive aislada del mundo moderno en su barroca mansión de Los Angeles y se encuentra protegida por Max, su misterioso mayordomo (un tremendo Eric Von Stroheim, en un papel de grandes resonancias personales y profesionales). Egos desmedidos, ambición a prueba de arrepentimientos y enfermedades mentales para una historia técnicamente brillante, de una profundidad humana admirable y narrativamente ejemplar (aún a costa del retruécano de hacer de un cadáver el narrador de la historia). El guión es del propio director, Billy Wilder, escrito a dos manos con su fiel Charles Brackett, en su último trabajo juntos. Espectacular escena de inicio, con esa imagen desde el fondo de la piscina que ha pasado a la historia del cine (obra del director de fotografía de Perdición, John Seitz) e icónico final, con una Swanson soberbia en su última actuación. Sin embargo, el romance entre Holden y la joven aspirante a guionista parece trucada, la conclusión se muestra también un poco atropellada y, además, la puesta en escena del despecho final se revela ciertamente forzada. Los estudios de la Paramount, Cecil B. De Mille, Buster Keaton y otras estrellas del cine mudo aparecen por el metraje imprimiendo (con su incontestable presencia) veracidad y crédito a este ácido retrato de la industria del cine y de algunas de sus obsesiones, especialmente del éxito asociado a la juventud. Una película especular, donde el cine emula a la vida y la vida imita al cine, en una cadena circular y decadente.