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sábado, 14 de enero de 2017

La gran estafa (Aka Charley Varrick)

3.5*

4 ladrones atracan un pequeño banco de Nuevo México, en Tres cruces, sin saber que se están llevando ¾ partes de un millón de dólares de la mafia. El cabecilla de los delincuentes, Charley Varrick (Walter Matthau), es un hombre decidido y cínico que comprende la situación con rapidez. En su mente, solo cabe escapar de la policita, de un matón (Joe Don Baker), que han enviado los propietarios del botín y devolver el dinero robado. Pero no todo saldrá como se espera. Uno de esos thrillers indómitos, propios de la irredenta década de los setenta, producida por la Universal y dirigida con la solvencia característica por un Donald Siegel en estado de gracia (quien, por cierto, se marca un pequeño cameo). Con una puesta en escena templada y precisa, Siegel desarrolla la trama y crea el suspense, destacando en la factura de interiores así como en las escenas de acción, marca de la casa, por supuesto. Los actores cumplen a la perfección con su trabajo (aunque, vista hoy, se percibe un tanto extraño la naturaleza de playboy de Matthau) y el excelente soundtrack (de Lalo Schifrin) muestra, curiosamente, algún que otro corte que recuerda a los pianos/bajos de Acorralado. Aunque fue muy bien recibida por la crítica del momento, la taquilla no le dió el respaldo que merecía, ni siquiera teniendo en cuenta el éxito de la novela original o la excelente e hiper-violenta escena de inicio.

sábado, 2 de abril de 2016

Organizacion criminal (Aka the Outfit)

3.5*

Seco, lapidario y violento thriller setentero, dirigido con astuta sobriedad por el secretamente admirado director de El ex-preso de Corea, John Flynn, y que supone un hito considerable en el cine hardboiled de la época. Sobre una historia que nace de la misma fuente que la del clásico A quemarropa (del mismo novelista), Robert Duvall y Joe Don Baker componen dos contundentes y desencantados ladrones de poca monta que deben recuperar una suma de dinero en concepto de “indemnización”. Por supuesto, la organización criminal hará todo lo posible para no soltar la guita. Karen Black, como siempre, estupenda en su papel. Y Robert Ryan y Joanna Cassidy aciertan al poner sus rostros y ademanes a un jefe del hampa y a su respectiva amante. La planificación, el montaje, la roñosa ambientación, ese realismo descarnado (producto del desaliento post sesentero), la BSO (del gran Jerry Fielding), todos estos elementos ayudan a disfrutar un film que está a la misma altura que La noche se mueve, Carne viva, Un largo adiós, Libertad condicional, Quiero la cabeza de Alfredo García o El confidente: es decir, que está al mismo nivel de calidad técnico-artística que este grupo de neo film noir que juegan en la liga B pero que son tan buenos como muchos de los de la liga A (El padrino, French Conecction, Serpico, Yakuza, Harry el sucio o Klute). 

domingo, 15 de noviembre de 2015

Pisando fuerte (Aka Walking Tall)

3*

1973, Estado de Tennessee, USA: la Guerra de Vietnam ha terminado, los derechos civiles están siendo conculcados y los negros no tienen las mismas libertades que los blancos. En este contexto, un tal Buford (Joe Don Baker) regresa a su hogar y descubre que la corrupción, la prostitución y las destilerías ilegales campan a sus anchas en su pueblo natal. Se hace con el puesto de Sheriff y comienza la limpieza urbana frente a todo tipo de amenazas, intimidaciones e intentos de asesinato. Extraña película de serie B, con el protagonismo de un sólido actor de reparto USAmericano y en la línea de todas esas producciones tan queridas por el público masculino sobre individuos con un alto concepto de la justicia que, por razones sociológicas, se vuelven unos auténticos punishers. Con la ayuda de su familia, un negro y otros ayudantes, Buford luchará vehementemente para defender una concepción decente de la vida en sociedad y contra todos los vicios que sufre su ciudad. Pero no será un camino de rosas sino, al contrario, algo realmente trágico, una lección de vida. Estamos ante una violenta metáfora de la corrupción que asola al país, filmada con cierta habilidad y basada en hechos reales. La moraleja del film es que, con fuerza y una buena estaca de madera, los malos tienen mucho que perder. Es decir, la moraleja es una estupidez porque en la vida real hace falta mucho más para poner las cosas en su sitio. Y, sin embargo, la película tiene cierta gracia y se sigue con interés, aunque se extiende hasta los 120’. Se han hecho varias continuaciones e, incluso, un remake reciente. Por cierto, el mismo director había rodado una historia de temática similar, El imperio del terror, aunque de bien diferentes resultados.