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domingo, 31 de enero de 2016

Carne viva (Aka Prime Cut)

3*
Desde Chicago, un matón con la voz invernal de Lee Marvin debe viajar a Kansas City para meter en vereda a un ganadero que pretende establecerse por su cuenta, ampliando sus negocios de carne con el tráfico de mujeres y drogas. No por casualidad, el realismo cinematográfico USAmericano elige Chicago, uno de los templos de la industria cárnica, tal y como mostró Upton Sinclair en su salvaje La jungla. Por cierto, dos años antes, Alvin Rakoff también había deslizado una imagen, en la que se compara a la mujer con el comercio de carne, en Hoffman, amor a la inglesa. El film cuenta, con ese aire desaliñado propio de buena parte del cine de género de la irredenta década de los setenta, la labor del matón Nick y de sus ayudantes, que deben castigar al indeseable Gene Hackman y a su hermano (el matarife del negocio), pero, a la vez, también aprovecharán para redimir a una joven Sissy Spacek de su humillante destino. Correctísimas interpretaciones, ritmo certero, un par de escenas soberbias (la del homenaje a Con la muerte en los talones y la del tiroteo en los girasoles), Lalo Schifrin percutiendo la trama, una fotografía grantwoodiana. En fin, una película que haría las delicias de El Bosco y de su carro de heno: hasta tal punto llega el ex televisivo Michael Ritchie en su retrato sociológico, que no deja de mostrar, con varias resonancias cáusticas y venenosas, la naturaleza interesada y despiadada de las personas que viven alrededor del negocio de “la carne”: ese stalag especista, ese “triturador de carne” infinito y maloliente que hemos creado para los animales de granja (y, en otros países, para el resto de animales). Pero Ritchie también muestra otras dos realidades colaterales: la falta de empatía hacia el sufrimiento de otros seres vivos y la hipocresía que hace falta para esconder esta cruel situación.


miércoles, 23 de julio de 2014

El parque Gorki (Aka Gorky Park)

3*

Gélido thriller político y policial, rodado en Suecia, Finlandia y la URSS, que supone una interesante inversión de los temas, personajes y situaciones típicas del género USAmericano. Bien visto, el film podría leerse casi como una reinvidación del intervencionismo soviético en contraposición a la avaricia típica del capitalismo en su versión más salvaje (donde, además, se juega con el doble sentido del comercio de pieles). Los personajes de William Hurt, Brian Donehy y Lee Marvin engrandecen la trama y el conjunto final de la película con su buen hacer mientras que el personaje de Joanna Pacula desespera por su laguidez, confusión y volatilidad

miércoles, 25 de diciembre de 2013

A quemarropa (Aka Point Blank)

3.5*

Estilización reflexiva y cinéfila del-y-sobre el thriller clásico, a partir de la introducción de algunos parámetros del cine europeo y de vanguardia en los estándares del noir USAmericano. No por casualidad, Point Blank coincide en el tiempo con El silencio de un hombre, La matanza del día de San Valentín y con Bonnie and Clyde. Además, comparte con varias producciones previas algunas características que hacen de esta película de John Boorman un film resumen, producto de un sincretismo conceptual que ralla en la abstracción, tanto en el plano narrativo como en el estético, tanto en el ideológico como en el técnico: personajes arquetípicos, lacónicos, como apunta Walter Hill; una narración pulida y elíptica como la de La ley del hampa, de Budd Boetticher; una estructura compleja, basada en flash backs, que no hacen sino encadenar acciones y consecuencias en una especie de eterno retorno, como había hecho Alain Resnais en Hiroshima, mon amour; los colores luminosos y pop de Código del Hampa, de Siegel, o de El desierto Rojo, de Antonioni; y ciertos destellos, temas y señas de identidad provenientes de Murder By Contract de Irving Lerner (1958), de Blast of Silence de Allen Baron (1961), y Johnny el frío, de William Asher. Pero también tiene, por encima de todo, a un imperturbable y grandísimo Lee Marvin, un actor de roca que sabía expresar con su cuerpo, sus movimientos y su voz mil y un registros. No por casualidad, Marvin había interpretado el papel de Vince Stone en la magnífica Los sobornados. ¿El argumento? Mejor ver la película. Por cierto, Mel Gibson ha protagonizado recientemente una especie de remake, Payback, basado también en la novela de Richard Stark. Y, de hecho, aunque la película fue un fracaso crítico-comercial en su época, ha demostrado ser una de las obras más influyentes del género desde entonces.





lunes, 5 de noviembre de 2012

Los profesionales

4*

Mítico Mexican Western, de 1966, en la línea de Bandido, Grupo salvaje y Agáchate maldito, con un quinteto protagonista de excepción (Lee Marvin, Burt Lancaster, Robert Ryan, Woody Strode y Jack Palance), más la hipnótica presencia de Claudia Cardinale, en un rol que prefigura el de Hasta que llegó su hora, del maestro Sergio Leone. Disección de la Revolución mexicana, de sus ideales y miserias, con ese sentido del espectáculo y de la aventura propio del cine USAmericano. Una dirección ejemplar de Richard Brooks (también a la producción) que combina a la perfección una planificación de proximidad, casi televisiva, que humaniza a los personajes, con la grandeza de una puesta en escena en los 35mm cinematográficos, acentuada por una fotografía grandiosa y en Panavisión de Conrad Hall, una contrastada iluminación y, finalmente, por una BSO imponente de Maurice Jarré, con ciertas similitudes con la de Los siete magníficos. La película ha inspirado a directores que van desde Walter Hill a Quentin Tarantino pasando por Steven Spielberg o Sam Peckinpah.





sábado, 4 de febrero de 2012

Infierno en el Pacífico

3*


Alegoría sobre lo absurdo de la guerra, en general, y sobre un cierto parasitismo usamericano, en particular, Infierno en el Pacífico es una estupenda película que cuenta la historia del encuentro de dos soldados náufragos en una isla del pacífico: un yanqui y un japonés, interpretados magistralmente por Lee Marvin y Toshiro Mifune, respectivamente (quienes, por cierto, sirvieron en la Segunda Guerra Mundial). Del recelo y la persecución mutua del comienzo, las relaciones entre los dos personajes van distendiéndose hacia la convivencia, primero, y la colaboración, después, sin llegar a producirse una complicidad total, algo que sí ocurriría en Enemigo mío, creada bastantes años después al calor de esta obra. Excelente e invisible dirección de John Boorman, en uno de sus más interesantes films, concretamente su segundo trabajo, después del clásico negro A quemarropa. Arropado por la belleza de los paisajes de las islas Palau (fotografiadas por Conrad Hall), por la música de Lalo Schifrin y con muy pocos diálogos, Boorman consigue materializar un proyecto arriesgado con resultados más que satisfactorios. Sin embargo, el final puede producir más de un sinsabor: de hecho, existe uno alternativo, rodado para la versión estrenada en los EE.UU.