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domingo, 14 de agosto de 2016

El último de la lista (aka The List of Adrian Messenger)

3*

Por un lado, cada uno de los 11 miembros de una lista de nombres están muriendo en extrañas circunstancias, aparentemente accidentales. Por otro, un tal Alfred Messenger muere en un accidente de aviación y sus últimas palabras son escuchadas por un veterano de guerra. Ambos hechos darán pié a que un antiguo miembro del Servicio de inteligencia británico, Anthony Gethryn (George C. Scott) se ponga a investigar los sorprendentes sucesos, lo que le llevará, nada menos, que a escarbar en asuntos hereditarios de la nobleza inglesa. Tras Vidas rebeldes y Freud, pasión secreta, John Huston dirige una sorprendente película que nunca figura entre sus grandes obras pero que merece ser recordada. No es una película de espías. No es una película de asesinatos. No es exactamente un thriller. Es, más bien, una película de detectives. Con un interesante misterio por resolver. Y, sobre todo, es un film de embozos y caretas, que propone un divertido juego con el espectador: el de ir reconociendo, tras sus disfraces y maquillajes, a un nutrido plantel de actores: Kirk Douglas, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Tony Curtis. Atención al discurso que sobre el mal se marca el gran Kirk Douglas, así como a ese apunte animalista durante la cacería del zorro. En Inglaterra, a propósito de esta última cuestión, no escasean los Pubs del countryside que se llaman “The Fox Goes Free”. Por algo será.

domingo, 15 de mayo de 2016

Saturno 3 (Aka Saturn 3)

2*

Tras el éxito de Naves misteriosas, Star Wars, Alien, el 8º pasajero y otros films de ciencia ficción, Stanley Donen recibió el encargo de rodar una historia ambientada en un laboratorio experimental en una luna de Saturno, donde se intenta producir “cultivos hidropónicos” para socorrer el hambre de la Tierra. ¿Ein? El argumento, rocambolesco y absurdo, se centra en los intentos, un poco inexplicables, que lleva a cabo un despiadado capitán que pretende poner en marcha un robot que (tampoco se sabe muy bien por qué, salvo porque su creador, por “infiltración cerebral”, es un asesino) decidirá atacar a los dos científicos (amantes, para más señas) que viven en la estación saturniana (Kirk Douglas y Farrah Fawcett). Donen firma una película que tiene dinero, que tiene ciertos aciertos y algunos buenos diseños pero que deja en el espectador una sensación de “WTF?”, ya que varias escenas, varios diálogos y varios giros de guión son de lo más chorralaires. De hecho, el diseño del robot asesino, una especie de Terminator inteligente e “indestructible”, produce un poco de sonrojo debido a su diminuta cabeza (en algunos planos, además, recuerda un poco el rostro de “jigsaw”). Los 3 actores protagonistas, para terminar, tampoco es que brillen especialmente en esta decepcionante entrega de cutre ficción made in England. Tres curiosidades finales: el guionista fue, nada menos, que Martin Amis. Una idea que aparece en la cinta podría ser el antecedente directo de una de las más interesantes proezas visuales de Ghost in the Shell y, por extensión, de Matrix. ¡Ahh, por cierto!: a papa Douglas se le ve el culete. 

sábado, 21 de junio de 2014

Un extraño en mi vida (Aka Strangers When We Meet)

4*

Decía Oscar Wilde que el matrimonio es una carga demasiado pesada para que solo sea llevada entre dos. Es decir, Wilde subrayaba la irrenunciable compañía de la infidelidad en el seno de la institución familiar. Un arquitecto (Kirk Douglas) conoce a la madre de un amigo de su hijo (Kim Novak) y mutuamente se atraen y se enamoran. Pero ambos están casados, aunque no del todo felizmente. Rodada con esa puesta escena elegante y liviana, típicamente made in Hollywood, la película subraya muy bien los momentos melodramáticos y de duda, con unos juegos de espejo realmente ingeniosos. De hecho, el realismo figural que destilan sus fotogramas y su narración se transforma en una llamada a futuros adúlteros. Como ha escrito Bertrand Tavernier, estamos ante un auténtico “idilio de barrio”, como Juegos secretos. El film muestra dos tipos de personas, unas más convencionales y otras más exclusivas. Éstas últimas muestran su insatisfacción dando de nuevo una vuelta a la ruleta del amor, encendiendo las ascuas de la pasión con nuevos descubrimientos, con el juego del enamoramiento y de los escarceos sexuales. Pero, en un plano más inasible, la película es un canto interruptus a una forma de vida apasionada, anticonvencional y creativa, fuera de rutinas, hábitos y etiquetas. Sin embargo, la película muestra que esto es también un espejismo, una quimera: aunque el ardor y el entusiasmo sean imprescindibles en la vida, no duran infinitamente. Y Evan Hunter y Richard Quine lo saben a la perfección. Por eso es una obra adulta, madura, al margen de los ensueños juveniles sobre el amor y la vida en pareja.


viernes, 14 de marzo de 2014

El final de la cuenta atrás

3*

El ingeniero y armador Richard Tideman envía a un analista de sistemas (Martin Sheen) al portaaviones USS Nimitz para supervisar la actividad a bordo. La cuestión es que, tras una extraña tormenta surgida de la nada, el portaaviones se traslada al pasado, concretamente a la víspera del ataque japonés a Pearl Harbour, desencadenando toda una cadena de paradojas espacio-temporales. Lo interesante de esta obra, además de la "arousing premise" (como la llama John Clute), es lo ingeniosamente que están resueltas dichas paradojas, así como la presencia de distintos puntos de vista sobre la situación, con elementos filosóficos-históricos y con el propio Einstein como telones de fondo intelectual. Por suerte, el capitán (Kirk Douglas) lleva el sentido común USAmericano al puente de mando aunque, en definitiva, la historia sigue su curso inexorable, aun a costa de diversos anacronismos. El film constituye un pequeño y semi olvidado clásico de la ciencia ficción sobre los viajes en el tiempo, con unos curiosos FX y un presupuesto más bien excaso (de hecho, utiliza material grabado de Tora Tora). La película fue rodada por un veterano de la TV, Don Taylor, y plantea la duda de si los viajes en el tiempo son un sueño o una pesadilla. Algo parecido (pero con la cronología invertida) a lo que esboza la ochentera El experimento Filadelfia.

viernes, 21 de febrero de 2014

Los valientes andan solos (Aka Lonely are the Brave)

3.5*

John W. Burns es un vaquero que gana unos dólares cuidando vacas aquí y allá. Al enterarse de que un amigo suyo ha sido encarcelado en un polvoriento pueblo de Nuevo México, por ayudar a unos espaldas mojadas, decide acercarse a echarle una mano. Sin embargo, no consigue convencer a su amigo para que se fugue de la cárcel con él por lo que debe huir de la policía del condado. El sheriff (Walter Mathau) comenzará a perseguirle y, poco a poco, se transformará en una cacería. David Miller firma uno de sus mejores trabajos como director, con una dirección solvente y sobria aunque no exenta de personalidad, con una grandísima interpretación del trío protagonista (los mencionados más una jovencísima y magnífica Gena Rowlands), un guión elegante y áspero de Dalton Trumbo y, por último, una magnífica BSO de Jerry Goldsmith, en uno de sus primeros scores para el cine. Además, el semi olvidado Philip Lathrop borda su trabajo con la cámara, fotografiando espléndidamente tanto los interiores como los espacios abiertos. Una película que comienza con humor (lo que recuerda a Cactus Jack) pero que, tras los créditos, se vuelve indómita porque refleja las dificultades de adaptación a la vida moderna de una parte del pueblo USAmericano. Finalmente, el film guarda similitudes con Vidas rebeldes, estrenada solo un año antes, aunque su planteamiento es más radical que la crepuscular Junior Bonner y que La pradera sin ley. En este sentido, el argumento contrasta la vida tradicional, basada en una concepción profesional del trabajo y la fidelidad, con el convencionalismo de la vida modena, absurda, mediocre y despersonalizada. Lo más curioso del film es que tiene algunas de las semillas cinematográficas que luego germinarían en obras como Acorralado, del gran Ted Kotcheff. Por su parte, Kirk Douglas despierta todas las simpatías con un personaje hecho a medida de su enorme personalidad y carisma. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Siete días de mayo

4*

El general Scott (Burt Lancaster) y un grupo de altos mandos del ejército, planean derrocar a Jordan Lyman (Fredric March), el presidente de los EE.UU., debido a que ha firmado un tratado de no proliferación de armas nucleares con la URSS. Para poder revelar a la opinión pública la conspiración, el presidente, su equipo más íntimo de colaboradores y el secretario del propio general Scott, Coronel Casey (Kirk Douglas), han de encontrar las pruebas necesarias que permitan desenmascararla, lo que incluirá escarbar en la vida privada del mismísimo general, en particular en su turbia relación con una antigua amante, Eleanor Holbrook (Ava Gardner). Con la sombra de la crisis de los misiles en Cuba detrás, John Frankenheimer rueda uno de sus magníficos dramas, esta vez sobre la Guerra Fría y sobre la lucha entre una concepción ofensiva de las relaciones exteriores USAmericanas (como la que siguieron los presidentes Truman y Eisenhower, aconsejados por tipos como Curtis LeMay o Douglas MacArthur) y una política de apaciguamiento (como la que intentaron los presidentes Roosevelt y Kennedy), describiendo y desentrañando los mecanismos de poder, del Gobierno y de los militares. El director se basa en un soberbio guión, nada complaciente ni ingenuo (como el de la contemporánea Teléfono Rojo ¿volamos hacia Moscú?) y que, además, presenta una defensa de los valores constitucionales, democráticos y pacifistas, a través de una intriga magníficamente dosificada, donde brillan las actuaciones (en especial la de March y la de Lancaster) y la fotografía. El film es tan persuasivo que la Junta Militar que gobernó Brasil desde 1964 prohibió su estreno durante décadas.  

sábado, 31 de agosto de 2013

Mis 5 actores sin Oscar imprescindibles:


-       Kirk Douglas.
-       Peter O’Toole.
-       Cary Grant.
-       Charles Chaplin.
-       Vincent Price.





martes, 9 de julio de 2013

La furia

2.5*

El agente Peter Sandza (Kirk Douglas) trabaja para una agencia secreta del Gobierno USAmericano. Un día, en un lugar indeterminado de lo que el Foreign Office llama Oriente Medio, unos individuos secuestran a su hijo porque, al parecer, tiene algún tipo de poder extrasensorial que puede ser utilizado como arma psicológica. De vuelta a Chicago, el padre, desesperado, comienza su búsqueda. Convencional thriller de intriga, sobre la telepatía y los poderes psicométricos, tan en boga en la época (Equus, Viaje al fondo de la mente, Alarma: catástrofe o Scanners), con algún elemento fantástico y en la línea, por tanto, de su predecesor éxito Carrie. Sobre tan extrañas habilidades mentales se ha levantado parte del edificio de la Marvel así como un constante goteo de films, como la reciente Chronicle, de Josh Trank. Con los típicos alardes técnicos del director, alguna que otra repetición (varios travellings semicirculares) y una ultraconsciente planificación, La furia no destaca especialmente, ni siquiera dentro de la muy sobrevalorada filmografía del director, salvo por la BSO de John Williams, inspirada en el estilo de Bernard Hermann, y por un conjunto de convicentes interpretaciones. Además, vista hoy, sorprende algún que otro momento paródico (dos policías jugando con sus walkies talkies) así como varias escenas de un humor involuntario (un doctor hablando del “mundo plasmático”). Por otro lado, fruto de la cinefilia constante del director, hay también un homenaje a los giallo de Argento

viernes, 18 de mayo de 2012

20.000 leguas de viaje submarino

3.5*

Richard Fleischer, el director neoyorkino, consiguió mantener el espíritu de aventura y de curiosidad vital de la novela original en esta amena y gozosa producción Disney de 1954, rodada en CinemaScope, y donde la ficción científica y las reflexiones filosóficas se integran de manera natural en el desarrollo dramático de la acción sin, por ello, subordinarse a ella. Destaca la composición que del Capitán Nemo hace un inspirado James Mason, junto con el enérgico e indómito Kirk Douglas en el rol del arponero canadiense Ned Land. También sorprende muy agradablemente la actuación de Peter Lorre. Pero lo que realmente ha sobrevivido magníficamente bien al paso del tiempo es la exquisita producción artística (obra de los malogrados Harper Goff, John Meehan, Emile Kuri y Roland Hill), así como el diseño del submarino con el que Nemo surca y explora los océanos y los mares de la tierra, el Nautilus, según la pluma de Julio Verne. El complemento perfecto de esta historia sería La isla misteriosa, de Cy Endfield, o La ciudad sumergida, de Jacques Tourneur. Por su parte, David Fincher está preparando una versión con el título provisional de 20,000 Leagues Under the Sea: Captain Nemo.