Para conseguir el papel de Audra,
Samantha Eggar se hace pasar por loca y es ingresada en un manicomio con la
ayuda de un director bastante especialito. Pero Striker, el director, la deja
encerrada y convoca a 6 candidatas para que pasen un fin de semana en su
mansión y así poder hacer una audición con todas ellas. Para complicar las
cosas, Eggar se escapa y decide planear una venganza. Con esta historia tan
rocambolesca, inspirada, quizás, en Corredor
sin retorno, el desconocido Richard Ciupka cocina un slasher siguiendo el libro de recetas canadiense, sin muchas
virtudes que destacar y con una historia y un desarrollo ciertamente
deficitarios pero que, sin embargo, puede despertar cierto interés en el
espectador más fiel al género. Primero, por la presencia de la Eggar. Segundo,
por alguna escena bien pergeñada y ciertas gotas de erotismo malsano. Tercero,
porque supone todo un homenaje al cine de terror, desde Suspiria, Prom Night y Viernes 13 hasta Trampa para turistas o 7
mujeres atrapadas, por ejemplo. Y, cuarto, por el típico y aparentemente
inesperado final, que transforma al film
en una especie de antecedente de la saga Scream.
Pero, quinto, para enamorados del slasher, en todo caso.
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martes, 27 de septiembre de 2016
sábado, 30 de abril de 2016
Toda clase de extraños (Aka All the Kind Strangers)
2.5*
Telefilm USAmericano que se adelanta unos cuantos años a Los chicos del maíz y que coincide temáticamente con Donde florecen los lirios. El argumento gira
en torno a un hombre que recoge a un chavalín, en medio de ninunga parte, y que
va cargando un pesado paquete. Le lleva en coche hasta la casa de su familia,
en medio de unos maizales, y, una vez allí, comprobará que los chavales no
tienen progenitores y que su intención es que se queda para ejercer como “padre”.
Pero, claro, lo intentarán por todos los medios, incluso a la fuerza. Fábulaca American Ghotic, que bordea la cultura redneck y que representa una buena
metáfora de la familia conservadora y autoritaria USAmericana. La película
despliega una buena dosis de tensión, aunque el guión tiene algunos pequeños
agujeros. Sin embargo, el final es totalmente decepcionante. Correctas
interpretaciones, salvo la de John Savage y Samantha Eggar, que se muestran por
encima de la media. ¡Ay si esta muchachada se hubiera encontrado con Pa y Ma,
el Steiger y la De Carlo de John Hough!
miércoles, 21 de mayo de 2014
Odio en las entrañas (Aka The Molly Maguires)
3.5*
El desclasado detective James McParlan (Richard
Harris) se infiltra en un pueblo minero de Pennsylvania para descabezar una
organización que boicotea la cadena de produción de una empresa de la zona.
Harto de ir por el país sin dinero en el bolsillo y con el orgullo de un lumpenproletariat, decide ponerse del
lado de los aparatos represivos del estado, como los llamaba Althusser, para
ganarse la confianza de los cabecillas de la organización y entregarlos a la
policía. Martin Ritt, que tuvo que sufrir las consecuencias profesionales de la
caza de brujas (como el guionista), pergeña una metáfora sobre el MacCarthysmo que es, en general,
una metáfora sobre una concepción de la sociedad que contrasta lo que dice (la
moral cristiana) y lo que hace (las necesidades del capitalismo), es decir,
entre lo que está bien para muchos y lo que está bien solo para unos pocos.
Ritt retrata con elegancia las condiciones de vida y las actividades
clandestinas de los Inverness y,
subsidiariamente, de los Molly Maguires,
una organización secreta de irlandeses que lucharon por lo que Kevin Kenney ha llamado una “rough justice”. Para ello, se enfrentaron a las miserables y
explotadoras condiciones laborales de finales del siglo XIX, en una USAmérica
en plena expansión industrial, mediante luchas y boicots. No hay heroismo ni
romanticismo alguno, solamente descripción, especialmente de todas las formas
de violencia que arrinconan las vidas de los personajes. En este sentido, es
una gozada la miriada de pequeños detalles que salpican la película,
contrastando la humildad en la que viven la inmensa mayoría de los protagonistas del film con la riqueza
y opulencia de los poderes fácticos. Y lo hace sin ningún subrayado, solamente
con una inteligente puesta en escena, a base de una serie de encuadres y de
movimientos de cámara que retratan con sutileza las vidas y las ideas. Es,
en definitiva, un magnífico retrato de la dura vida de los mineros, tanto dentro
como fuera de la mina, y, también una alegato por la justicia social, como hizo
la expléndida Matewan o la seminal Qué verde era mi valle. A destacar el
magnífico trabajo tras la cámara del veterano James Wong Howe, así como del
resto del reparto (un casi principiante Sean Connery, Samantha Eggar, Anthony
Zerbe y Frank Finlay).
Etiquetas:
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Vida rural,
Walter Bernstein
sábado, 7 de septiembre de 2013
Cromosoma 3 (Aka The Brood)
3.5*
Una
perturbadora película, de la etapa canadiense de Cronenberg, sobre un psicólogo
(Oliver Reed) que pretende curar los traumas de sus pacientes con una terapia
de su invención, la psico-plásmica.
Sin embargo, los resultados de dicha terapia son un tanto contraproducentes, ya
que ocasionan mutaciones y malformaciones en los cuerpos de los enfermos y
originan unos ciertamente desagradables pequeños seres (de ahí el título
original, The Brood), que encarnan el
sufrimiento padecido y, por tanto, el odio acumulado de uno de los pacientes
del doctor, Nola Carveth (Samantha Eggar). El marido de ésta, por su parte,
pretende proteger a la hija que tienen en común, lo que desencadenará la ira de
su mujer y dará pie a una trama de suspense, sobresaltos y repugnancias varias.
Música del también canadiense Howard Shore y aceptables efectos especiales
(corría el año 1979 y el presupuesto no era, francamente, muy abultado).
Cronenberg escribió el guión después de un proceso de separación que parece que
fue bastante conflictivo para él, lo que no es de extrañar, a la vista de la
historia que pergeñó su viscosa y torturada imaginación.
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