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lunes, 4 de marzo de 2013

Simbad y el ojo del tigre

3*

El príncipe Hassan (Nadim Sawalha), futuro Califa, es transformado en mandril el mismo día de su coronación. Simbad el marino (Patrick Wayne, el hijo del Duke), que va detrás de su hermana (la bellísima Jane Saymour), se ofrece voluntario para deshacer el entuerto y revertir la maldición. Para ello, habrán de embarcarse en una travesía que les llevará desde el desierto a las tierras polares, en busca de un palacio secreto y legendario en el cual podrán devolver la forma humana al heredero del Califato. Como decía Jorge Luís Borges, Simbad, el otro Ulises, vive en un mundo boreal y mágico que, a lo largo de 7 viajes, ha permeado a varias generaciones a través de los siglos, tanto en su lengua original como en las traducciones a las lenguas Occidentales. Sam Wanamaker rueda una aventura fantástica, con elementos de espada y brujería, a través de una narración fluida, ligera y llena de momentos sorprendentes, en la línea de varias de las que se popularizaron entre mediados de los cincuenta y finales de los setenta (de 20.000 leguas de viaje submarino hasta Los hijos del Capitán Grant o Alfombras mágicas e, incluso, la secuencia del viaje de El hombre que puedo reinar), y con reminiscencias de El ladrón de Bagdad, de Alexander Korda. En todo caso, los motivos y la forma se someten a las mejores convenciones de la tradición de los films sobre Simbad, como la maravillosa El viaje fantástico de Simbad. Por su parte, Ray Harryhausen echa el resto y llena la trama de muñecos y batallas que se mueven al ritmo del stop motion: el resultado es simpatiquísimo, aunque absolutamente demodé.



martes, 1 de noviembre de 2011

La novia cadáver

3.5*


No hace mucho tiempo que George Steiner señaló cinco constantes en la condición humana: el enfrentamiento entre los hombres y las mujeres, entre los viejos y los jóvenes, entre la sociedad y el individuo, entre los humanos y los dioses y, finalmente, entre los vivos y los muertos. En este conflicto entre los vivos y los muertos, la imaginación juega un papel importantísimo, además del amor. Por eso, una de las mejores formas de explorar este enfrentamiento pudiera muy bien ser el cine de Tim Burton y, en concreto, este divertimento animado sobre las tribulaciones de una novia cadáver que contrae matrimonio, por error, con un habitante del mundo de los vivos. Y no habría de tomarse como una casualidad que se haya elegido la técnica del stop motion como forma de traer a la vida a los unos y a los otros, homenajeando con ello, además, al gran Ray Harryhausen. Burton colabora con Mike Johnson en la dirección y ofrece una historia divertidísima y eterna (con ramalazos del Poe más necrófilo y obsesivo) sobre el amor más allá de la vida, con una esmerada ambientación victoriana y con una música de Danny Elfman apropiadísima para la ocasión. La segunda de las joyas invertidas de Burton, junto con Pesadilla antes de Navidad, dirigida por Henry Selick.