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lunes, 26 de junio de 2017

La momia: la tumba del emperador Dragón (aka The Mummy)

2*
Reactualización Ni-Ni del cine de aventuras à la Indiana Jones, aunque mucho más convencional y para toda la familia, y con un Brendar Fraser inverosímil, siguiendo sus correrías habituales como guaperas chuleras profesional. En una trama irrisoria y muy pastichera (con elementos de Indiana Jones y el templo maldito, La momia, El Yeti, Shangri-La e Indiana Jones y la última cruzada), el director despliega una enorme cantidad de efectos CGI: es decir, saturación informática sin alma, lo que produce una sucesión incansable de escenas, claramente desdramatizadas, y un humor ramplón y absurdo. A lo que hay que añadir unos diálogos de nivel ESO y una BSO con los cortes desechados de mil y un productos de este tipo. Por cierto, sorprende darse cuenta de que los protagonistas van de arqueólogos cuidadosos pero todo lo que tocan se lo cargan: a su alrededor no queda en pié nada, da igual que sea moderno o antiguo. En definitiva, un film solo aconsejable para los fans del Tamagotchi.


domingo, 15 de enero de 2017

Mis 5 imprescindibles de Roberto Bodegas:


-       Españolas en París (1971).
-       Vida conyugal sana (1974).
-       La adúltera (1975).
-       Matar al Nani (1988).
-       20-N: los últimos días de Franco (2008).

lunes, 11 de julio de 2016

Quantum of Solace

2.5*

Un montaje rápido, vertiginoso, pero imperfecto, sigue las sucesivas peripecias de un Bond descontrolado, justo al día siguiente del final de Casino Royale y, por tanto, justo un día después de la muerte de Vesper Lynd (Eva Green). Pasable continuación temático-emocional de la obra maestra de Martin Campbell, dirigida con pulso errático e irregular por Marc Foster (de hecho, son los mismos guionistas en las 2 cintas). Daniel Craig cada vez está más convincente en el papel de 007: contundente, frío y elegante a partes iguales (de hecho, podría defenderse que es el mejor espía al servicio secreto de su Majestad, después de Roger Moore, por supuesto; es decir, es el actor más convincente poniendo la cara al agente secreto británico que salió de la pluma de Ian Fleming). La chica Bond esa que sale (Olga Kurylenko), sin ser espectacular, produce cierta admiración y el astuto y despiadado Némesis francés (Mathieu Amalric) crea un personaje a la altura de la trama y del mensaje eco-político de fondo. Un mensaje que, por cierto, es ciertamente apropiado al espíritu de los años 00 en que fue estrenada esta vigésimosegunda producción de la saga y que, como curiosidad, contiene un homenaje a James Bond contra Goldfinger. Sin ser una fiesta del cine, Zineface no cree que mucha gente pueda salir de la sala oscura decepcionada con el film. Sin embargo, se insiste, tampoco estamos ante una película inolvidable.

jueves, 28 de enero de 2016

Outlander

2*

El principal problema de esta película no es la curiosa mezcla de géneros (Sci-Fi, aventuras, monstruos, vikingos, etc.). Ni las mediocres interpretaciones. Ni el casting (un John Hurt que no convence como guerrero noruego; o un Caviezel que tiene la misma mueca mohína que en La delgada línea roja). El principal handicap de este film es el desarrollo de la narración: está repleta de tópicos, de escenas de relleno, de situaciones archi-conocidas, de diálogos acecinados como la alimentación vikinga, de secuencias típicas, de gestos mil y una vez contemplados. Hace falta ser un poco tierno o un poco aprendiz en cuestiones fílmicas para disfrutar con fruición de esta película. Por otro lado, buena parte del supuesto atractivo de la cinta descansa en los FX. Pero éstos tampoco sobresalen en una puesta en escena estandarizada y típica de este tipo de producciones y que, además, tiende al aturdimiento, mediante el uso de los característicos mil y un planos, de la cámara en mano y del hipermontaje (ese montaje ultra rápido que consigue que el espectador no pueda ver realmente qué está sucediendo). Casi en cada plano hay un efecto digital. De hecho, en muchos planos hay una saturación de efectos por ordenador. Y no siempre convincentes. Cuando pasa un caballo por un poblado lacerado, el caballo es digital. Cuando aparece un árbol en medio de una casa vikinga, el árbol es digital. Cuando dos tipos compiten saltando de escudo en escudo, todo es digital. Lo único que hay real en la película, lo único que es de carne y hueso, son los paisajes. Y, bueno, en algunos momentos, los actores. 

sábado, 31 de octubre de 2015

La lista (Aka Deception)

2*

Compras una botella de Bollinger o de Vivue Clicquot, la abres, la vacías en el desagüe y la rellenas de cerveza. Entonces, invitas a un amigo y le dices que hay una fiesta montada en tu casa. De esto va la película. De las apariencias sociales, del pseudo poder, de la satisfacción de los goces carnales, del postureo, de un cierto ocio decadente y zafio, para labriegos con trajes de 1.000 dólares. Pero, ¿cuál es la historia? La siguiente: un joven y exitoso abogado agarra a un pobre auditor y le introduce en una ciudad llena de vicios y placeres. Pero, claro también hay cositas malas. Y falsas. Y como el pobre auditor es un pobre auditor pues se enamora de la niña que ha dejado de ser ingenua pero sigue teniendo cara de ingenua… Y le enreda… Y la caga. Pero luego todo se arregla. Y todos felices. Porque el auditor no es un “simple” auditor. Y, ¿a quién tenemos dando la cara? El abogado es Hugh Jackman. El triste auditor es Ewan McGregor. La niña falsamente ingenua es Michelle Williams. Hasta aquí todo ok. Pero el resultado es que, desde el principio al final, tenemos una historia de tentaciones, convencional, superficial y chorralaire, apta para adolescentes concupiscentes en plena crisis de los cuarenta. Además, como ha dicho Javier Ocaña, si la historia se trasladara a Madrid (que se traslada) o a Aleppo, a nadie le interesaría este thriller de suspense y de iniciación vitosexual. Y es que New York tiene mucho sex appeal. Las escenas de cama, por cierto, no son ni eróticas. Así que imaginaos lo demás.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Mis 5 películas de superhéroes imprescindibles:


-       Superman (Richard Donner, 1978).
-       Los increíbles (Brad Bird, 2004).
-       Iron Man (John Favreau, 2008).
-       Watchmen (Zack Snyder, 2010).
-       X-Men: Días del futuro pasado (Brian Singer, 2014).

lunes, 23 de marzo de 2015

Scarce (Aka Invierno sangriento)

2*

Tres amigos regresan a Jersey después de esquiar en Colorado. Por el camino, y en medio de una tormenta de nieve, sufren un accidente de coche que les obliga a buscar ayuda en una zona perdida de las montañas de Pensilvania. Un redneck local les echará una mano pero pronto descubrirán sus secretos motivos para hacerlo. Un film de terror realizado con poco presupuesto, que desarrolla un tema ya previamente mostrado en el cine (el canivalismo) y cuya inspiración podría encontrarse en una famosa escena del comic The Walking Dead. Algunas secuencias ponen los pelos de punta, otras consiguen acercarse a los mejores logros del American Gothic pero, en general, la película se desangra por los caminos del exhibicionismo gratuito y de la rutina al desarrollar un insustancial y tópico juego del gato y el ratón. 

miércoles, 4 de febrero de 2015

Di que sí (Aka Yes Man)

2.5*

“Yes! Say it a million times. Then say it a million more. And the word you will have said two million times is... Yes!”. Esta es la premisa del film: un tipo con la vida más chusca que el día a día de Travis Bickle decide decir “sí” a cualquier oportunidad que se le presente durante un año. El resultado: una muesca más en la trayectoria repetitiva de Jim Carrey, perpetrada por el experto en comedias post-adolescentes, Peyton Reed. Di que sí se apoya en el mundo de la autoayuda, los gurús y el life coaching para retratar una sociedad, la USAmericana, obsesionada con la autosuperación personal y la asertividad. La película es ilógica, irrisoria, absurda, repleta de falsos valores, convencionalismos y callejones morales sin salida. Las interpretaciones son exageradas y algunos diálogos y algunos gags avergüenzan. Pero, sin embargo, proporciona una sonrisa satisfactoria y una bocanada de oxígeno adulterado por varios motivos, especialmente por coquetear con lo freak y lo políticamente incorrecto. Algo así como un The Big Band Theory en largo. No parece casualidad, en este sentido, que la BSO esté repleta de canciones de Eels, esa banda unipersonal, liderada por Mr. E, que ha hecho por bandera musical el cinismo weird, por un lado, y la superación vital, por el otro. La biografía del propio Mr. E da las pautas en este sentido. Y sus letras no desentonan, desde luego.

jueves, 15 de enero de 2015

Mis 5 imprescindibles de Rachel McAdams:

-       Shotgun Love Dolls (2001).
-       El diario de Noa (2004).
-       Tipos con suerte (2008).
-       Más allá del tiempo (2009).
-       Passion (2012).


viernes, 12 de septiembre de 2014

Mártires (Aka Martyrs)

2.5*

En esta perversa película de Pascal Laugier, una secta de ultracreyentes adinerados (con duras intenciones cenobitas) secuestran a niñas para torturarlas incesantemente hasta hacerles alcanzar un supuesto estado de ascetismo cristiano, parecido al que debieron conseguir muchos mártires antiguos en situaciones de sufrimiento extremo. El argumento recuerda un tanto a la inquietante Maniac Killer, del menospreciado Andrea Bianchi (recordemos que, en este film, una secta secuestraba a prostitutas para torturarlas hasta morir con la intención de purificar sus almas). Martyrs es una producción desasosegante y torva, repleta de situaciones extremas que consiguen ir in crescendo hasta el catatónico final y con un magnífico plantel de actores. No llega al nivel de crudeza de A Serbian film pero supera con creces el nivel conseguido por películas como La última casa a la izquierda o Alta tensión, por poner solo dos hitos del ultra gore moderno, aunque separados en el tiempo. Lo más duro de la película es el argumento, la idea de fondo, así como el último diálogo, que suponen una vuelta de tuerca afilada en relación al masoquismo, la trascendencia y la sexualidad contemporáneas, como ha subrayado Ruth MacPhee en su excelente Female Masochism in Film. En definitiva, una película para llevarse al infierno, como sugiere Vicente Muñoz.
 

martes, 15 de julio de 2014

Mis 5 imprescindibles de Isabel Coixet:


-       Cosas que nunca te dije (1996).
-       Mi vida sin mí (2003).
-       La vida secreta de las palabras (2005).
-       Elegy (2008).
-       Aral, el mar perdido (2010).

lunes, 30 de septiembre de 2013

Mis 5 imprescindibles de Martin Scorsese:


-       Taxi Driver (1976).
-       Toro salvaje (1980).
-       Historias de nueva York-Apuntes del natural (1989).
-       La edad de la inocencia (1993).
-       No Direction Home: Bob Dylan (2008).



miércoles, 20 de marzo de 2013

La casa del diablo

2.5*

Samantha (Jocelin Donahue), una joven estudiante, responde a un anuncio en el que se solicita una babysitter para una noche muy especial debido a un eclipse total de luna. Una amiga suya le acompaña a la mansión de Connecticut donde tiene que pasar parte de la noche y, juntas, descubren a sus raros propietarios. La amiga promete que volverá a buscarla una vez acabado el eclipse, pasada la media noche. En las siguientes horas, Samantha vivirá una serie de extraños sucesos. Rodada en 16mm, como homenaje a la estética y a la narrativa típicas de buena parte del cine de terror de los ochenta, The House of the Devil es una película consciente de sus limitaciones y de su carácter mimético, un carácter que, no obstante, consigue parcialmente superar debido a la humildad de la propuesta y pese a su evidente artificiosidad y limitaciones. Al contrario que en Death Proof, un experimento similar, el homenaje a los clásicos satánicos y splatter de los setenta y de los ochenta (La semilla del diablo, Carrie y Navidades negras, especialmente) se muestra parcial pese a la presencia de Dee Wallace (Aullidos, Cujo) y de Tom Noonan, un oscuro actor especializado en tétricos papeles. Y ello porque Ti West ofrece una historia francamente endeble, especialmente su resolución, y porque tanto la fotografía como la música se sienten bastante actuales. En todo caso, un film curioso por alejarse de algunas de las principales corrientes del terror gore contemporáneo, llenas de hostales siniestros, pruebas intrincadas e incautos viajeros.



martes, 12 de marzo de 2013

Caos calmo

3.5*

Pietro Paladini (Nanni Moretti) es un ejecutivo romano de mediana edad que pierde a su mujer en el mismo momento en que esta ayudando a su hermano a salvar la vida de dos mujeres que están a punto de ahogarse. A partir del entierro, decide acompañar a su hija al colegio y se queda a pasar el día a las puertas del mismo, un tanto culpable, un tanto descolocado. Esta situación se funde con el proceso de fusión por la que está pasando la gran empresa en la que trabaja Pietro. En todo caso, un día tras otro, Pietro pasa el día trabajando desde los alrededores del colegio de la pequeña Claudia, dando pie a situaciones tiernas y surrealistas así como a los más diversos encuentros y desencuentros. Estupenda, emocionante y sorprendente película italiana, dirigida por Antonello Grimaldi sobre la novela de Sandro Veronesi (más pesimista) y con dos auténticas vetas de oro puro: una dramática y otra cómica. Pero ambas convenientemente contenidas y diligentemente mixturadas. Además, el juego constante con las elipsis y los sentidos supuestos así como con un montaje juguetón consiguen memorables pasajes. En particular, se deberían destacar dos escenas: la de Moretti llorando, amargado por la pérdida de su esposa, con absoluta credibilidad y sin recurrir a esa dramatización, ya gastada, al estilo “grito ahogado” de Al Pacino en El Padrino III; y la de sexo, con Eleanora Cimontini (Isabella Ferreri), radiografía de la petite mort. Dos curiosidades: Roman Polanski interpreta un papel que le vendría al pelo (tiene un cameo como el capitalista que está espolenado la fusión) y una secuencia que lleva la apropiada BSO de Radiohead, “Pyramid Song”. Por cierto, hay una escena muy significativa, que resume muy bien el espíritu del film y que consigue que el espectador se sienta feliz al escuchar el encendido eléctrico de un BMW. Tamaña proeza emocional solo se consigue con un guión muy bien trabajado, unos actores soberbios y una puesta en escena que se hace casi invisible (sin llegar a serlo, por cierto), de su franca naturalidad.