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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Incidente en Ox-Bow (Aka The Ox-Bow Incident)

4*

Excelente película sobre una atrocidad que ha persistido hasta hace bien poco tiempo: linchar a un sospechoso sin juicio previo. Por ello, el film es también una crítica de la venganza privada y, por extensión, de la pena de muerte. El argumento y la perspectiva moral están en la línea, por tanto, de Furia, de Fritz Lang, o de La ley de la horca, de Robert Wise. Y, más reciente y matizadamente, de Ejecución inminente o de Pena de muerte. También se debe relacionar con Doce hombres sin piedad y no solamente por el personaje de Henry Fonda. La posición del film podría resumirse con la frase de Yaphet Kotto en El póquer de la muerte: “no me gustan los que linchan. Habría que pagarles con la misma moneda”. William Wellman dirige la historia mediante una magnífica puesta en escena, sobria y exquisita a partes iguales, repleta de encuadres precisos y que cuenta con varios planos de una gravedad ética apabullante, un uso del fuera de campo muy decoroso, multitud de diálogos sabiamente escritos y un conjunto de interpretaciones suficientemente matizadas. La película está rodada en los estudios de la 20th Century Fox y goza de una fluidez narrativa y dramática envidiable, hasta el punto de parecer una pequeña pieza de joyería, como El cielo amarillo. Como dato importante, se asigna a un actor de raza negra un personaje de gran conciencia moral, lo cual no era muy usual en la época, 1943. Por cierto, durante el visionado, puede resonar en el espectador una de las obras maestras de Ambrose Bierce, An Occurrence at Owl Creek Bridge.




martes, 18 de diciembre de 2012

12 hombres sin piedad

4.5*

Henry Fonda se encierra con los otros 11 miembros de un Jurado para deliberar sobre la inocencia o la culpabilidad de un acusado. De ellos se espera el más ecuánime e informado de los veredictos. Sobre la obra teatral de Reginald Rose, Sidney Lumet retrata el proceso de debate y discusión de este jurado, con las tensiones y entimemas propios de cualquier deliberación judicial. Por eso, Lumet presenta los argumentos de unos y de otros y estrecha el círculo sobre la posibilidad de condenar a alguien existiendo una duda razonable sobre su culpabilidad. Y lo hace mediante una soberbia puesta en escena, que debe tanto a la televisión de la época como a una concepción teatralizada de la dirección cinematográfica. La película se transforma, así, en un análisis del proceso judicial anglosajón, con manifiestas intenciones pedagógicas, con unos consistentes toques de denuncia aunque, a la postre, se transforma en un vehículo de exaltación del sistema. Una línea de diálogos magníficamente destilada, concisa y punzante, sobresalientes interpretaciones y debates sociales y jurídicos para una radiografía de una buena parte de la población USAmericana de la época, volcada en una tensa narración judicial que te atrapa desde el principio y va creciendo, plano a plano, escena a escena, hasta el anticlimático pero radiante final. En España, en 1973, se grabó una estupenda versión para TV en el añejo Estudio Uno (versión patria del Studio One de la CBS), bajo la dirección de Gustavo Pérez Puig y con un reparto de lujo: José María Rodero, Jesús Puente, Sancho Gracia, José Bódalo, Manuel Alexandre o Ismael Merlo, entre otros. La BSO incluía una versión de The House of the Rising Sun. Por su parte, el director de El exorcista, dirigió una magnífica adaptación para la TV en 1997. Por cierto, el argumento tiene mucho que ver con la extraordinaria el Incidente en Ox-Bow.