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miércoles, 14 de diciembre de 2016

La huida (Aka The Getaway)

2.5*

Segunda adaptación de la novela de Jim Thompson, tras la magnífica versión de Sam Peckinpah. Roger Donaldson hace lo que puede con este pastiche comercial protagonizado por dos estrellas hollywoodienses que disfrutaron de un breve pero fulgente momento de gloria entre mediados de la ultraconservadora década de los ochenta y mediados de la indefinida década de los noventa. En este sentido, ni la rudeza peluda de Alec Baldwin ni la belleza madura de Kim Basinger aportan nada especialmente memorable a los personajes interpretados por Steve McQueen y Ali McGraw. Además, el guión no está bien escrito y, debido a ello, tiene ciertas incoherencias y errores. Aunque algunas escenas bien rodadas (como la del tren, por ejemplo), un sugerente plantel de actores (los mencionados más Michael Madsen, Jennifer Tilly, David Morse o Richard Farnsworth) pueden hacer entretenido su primer visionado. En todo caso, si Carpenter mejoró el original con su remake de El enigma de otro mundo, este refrito no ha mejorado ni uno solo de los aspectos del film original de Peckinpah.

miércoles, 27 de julio de 2016

Danko: calor rojo (Aka Red Heat)

2*

Para empezar, la traducción del título ya es errónea. Heat es la palabra que se utiliza, en argot, para referirse a la policía. No tiene nada que ver con el calor. Para seguir, la película es el típico subproducto cinematográfico USAmericano de finales de la ultraconservadora década de los ochenta, en el género thriller policíaco. Dos agentes de muy diversa condición (un policía frío de la KGB y un “tirillas” de Chicago) han de trabajar juntos y a la fuerza para perseguir a un criminal soviético que ha huido a la tierra de las oportunidades capitalistas. Walter Hill insiste en buscar el éxito fácil y le sale el tiro por la culata, haciendo una más de las Buddy Movies insubstanciales que asolaron la época. El film tiene errores evidentes de montaje, unas interpretaciones de serial radiofónico y un guión flojo y correoso como un postre de gelatina. Lo más curioso del asunto, sin embargo, es el discurso ideológico que Hill introduce en los intersticios de la trama, desde el plano inicial del “Directed by Walter Hill” hasta las palabras del jefe de los “cabezas rapadas” en la cárcel. En definitiva, una lasca más en el ascenso de la musculada carrera del actor austriaco, Arnold Schwarzenegger, y una obra anacrónica desde el mismo día de su estreno: en 1989, cayó el Muro de Berlín y, con él, buena parte de la mitología de la Guerra Fría sobre la que se intentó levantar este absurdo espectáculo. Como curiosidad, el mismo año, Fukuyama publicó su soflama a favor del fin de la historia y demás sandeces neo liberales.

jueves, 9 de julio de 2015

Alien 3 (Aka Alien³)

2.5*

El otrora desconocido director de videoclips, David Fincher, se estrenó en el mundo de los largos intentando continuar con la magnífica saga del monstruo de Giger. Sobre un guión tecleado a 6 manos por alguno de los escritores de las dos primeras entregas (y otros nuevos), el director de Denver elabora un humilde episodio de Science Fiction, terror y claustrofobia (es decir, la savia que ha circulado por todas las ramificaciones de la saga). La nave en la que escapó Ripley, al final de la segunda entrega, cae en un planetoide que funciona como colonia carcelaria en la que los presos cumplen sus penas trabajando en la industria siderurgia. Por supuesto, diversos giros de guión harán aparecer en dicho penal a la más peligrosa de las mascotas (y alguna otra sorpresa más). Fincher, trabajando también con su productora propagandística, sorprende por el uso de unos FX digitales, absolutamente caducos, junto con la presencia de un Alien que se mueve, en los planos generales, como el perrito de Scottex. Una lástima, porque la ambientación y el climax están bien conseguidos, igual porque conserva un 40% de Alien, el 8º pasajero y otro 40% de Aliens, el regreso. En definitiva, no es un Alien al cubo, como sugiere su título original, sino un Alien por la mitad, un quebrado de Alien. Aun así, se puede ver sin torcer demasiado el rictus. Como viene siendo habitual, existe una versión extendida, con alguna que otra escena que, por ejemplo, recuerda al famoso cuadro de Rembrandt, El buey desollado.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La presa (Aka Southern Comfort)

2.5*

Walter Hill coloca a un grupo de 9 reservistas (en realidad, de la Guardia Nacional) de maniobras, en medio de los Everglades de Lousiana, para que sean cazados, uno a uno, por un pequeños grupo de rednecks cabreados. El resultado es casi una secuela de Deliverance o de Rituals si bien Southern Comfort es una película formalmente expléndida pero moralmente ambigua. ¿Por qué? Porque los 9 individuos que se enfrentan a los cazadores y tramperos son un desastre cada uno: hay uno que tira de gatillo fácil y precipita todo el argumento; hay otro medio indio que pierde la razón asfixiado por el pánico de la situación; otro va de machito; otro más de jefe militar incompetente; uno que lloriquea a la mínima; y así hasta Powers Boothe (¡qué nombre más varonil1) y Keith Carradine, que son los únicos que llegan a la resolución de la trama, en medio de una fiesta en un poblado cajun. Ironía del film, la broma del comienzo se produce con munición de fogueo. El guión podría haber dado para más (hay varias escenas de transición y de relleno) por lo que Hill, consciente de la artificialidad de toda la producción, va insertando contínuamente planos de las hermosas pero monótonas localizaciones para variar tanto el ritmo como la pretendida tensión de la película. En todo caso, un correctísimo ejercicio de estilo, que parece prefigurar el Depredador de MacTierman, rodado con un buen puñado de actores realmente apropiados. Por cierto, la música de banjo es de Ry Cooder, nada menos.

lunes, 28 de abril de 2014

El luchador (Aka Hard Times)

3*

El luchador no es una más de las películas sobre boxeo, ni sobre la lucha por la vida, ni sobre la Gran Depresión. Ni siquiera es una película más de Charles Bronson. Es una meritoria recreación del ambiente de miseria y supervivencia de la Gran Depresión usamericana, un mundo en el que alternan los perdedores y los aprovechados. La película fue dirigida con acierto y humildad por un debutante Walter Hill. Chaney (Charles Bronson), un misterioso luchador parco en palabras, ofrece sus puños a Speed (James Coburn), un sinvergüenza promotor de peleas ilegales, con la intención de ganar un poco de dinero y desaparecer. Pero las cosas se complican y Cheney tendrá que sacar lo mejor de sí mismo para intentar resolver los entuertos. Ambientada en Nueva Orleans, Hard Times se enriquece con breves homenajes a la música del Delta, una de las obsesiones del director de Long Beach. Excelente composición de Strother Martin y montaje del luego director Roger Spottiswoode. El club de la lucha rendirá un pequeño tributo a esta historia, así como alguna de las producciones de Clint Eastwood, ya que el film exhuma un extraño parecido narrativo con el Western


miércoles, 5 de junio de 2013

Los amos de la noche (Aka The Warriors)

3*

Las más importantes pandillas de Nueva York han sido citadas al norte del Bronx para escuchar la propuesta de uno de sus líderes, Cyrus. Tras la reunión, Cyrus es asesinado y los Warriors son acusados del crimen, aunque en realidad ha sido el cabecilla loco de los Rogues. A partir de ese momento, los Warriors tienen que atravesar la ciudad para llegar a su barrio, Coney Island, esquivando y enfrentándose a todas las bandas que pretenden atraparlos. Curiosa y violenta epopeya urbana, de aire westerniano, dirigida con acierto por Walter Hill tras sus estupendos El luchador y The Driver, adaptada de la novela escrita por Sol Yurick sobre la Anábasis de Jenofonte, y con la violencia y la lucha por la supervivencia como leit motiv de la historia. Fue rodada en un clima social único (de exagerada y sensacionalista preocupación por la seguridad ciudadana), que fue moldeado en todo un subgénero cinematográfico muy de moda en la época. Meritoria puesta en escena (en un Nueva York nocturno, semi desértico e inquietante) y soterrada fotografía para una película que servirá de inspiración a otras cintas como 1997. Rescate en Nueva York (Jon Carpenter) y a videojuegos, aunque tanto el guión como las interpretaciones no destaquen precisamente ni por su brillantez ni por su credibilidad. Pero es que la excusa argumental no necesitaba más. De hecho, In the City, el tema de los Eagles con el que finaliza la película, lo dice bien claro: en la ciudad, de lo que se trata es de sobrevivir.




lunes, 2 de enero de 2012

Aliens


4*

Tras la asombrosa e innovadora combinación -de ciencia ficción clásica, estética biomecánica y patrones importados del género de terror- que contenía Alien, el 8 pasajero, James Cameron tenía por delante una tarea bastante complicada: realizar una secuela de la magistral película de Ridley Scott que fuera una fiel continuación y, a la vez, algo totalmente distinto. De esta manera, Cameron recupera la intención de los guionistas originales, Walter Hill y David Giler, y rueda una obra maestra de acción claustrofóbica, muy realista en su concepción y desarrollo, con un apropiado ambiente militar (inspirado en la obra de Robert A. Heinlein, Starship Troopers) y siguiendo la premisa de su predecesora: una heroína al frente de la acción -magníficamente interpretada por Sigourney Weaver, por cierto- pero en esta ocasión enfrentándose no a un único alien (como en la primera parte), sino a toda una colonia de xenoformos. Magnífica en todos sus aspectos técnicos y artísticos, Aliens sobresale por un conseguidísimo in crescendo dramático y por un épico clímax final que llega a producir admiración en cualquier espectador, por muy aguerrido que sea. Curiosamente, justo un año después, en 1987, aparecería en pantalla otro alienígena despiadado, Predator.