Segunda adaptación de la novela
de Jim Thompson, tras la magnífica versión de Sam Peckinpah. Roger Donaldson
hace lo que puede con este pastiche comercial protagonizado por dos estrellas
hollywoodienses que disfrutaron de un breve pero fulgente momento de gloria
entre mediados de la ultraconservadora década de los ochenta y mediados de la indefinida
década de los noventa. En este sentido, ni la rudeza peluda de Alec Baldwin ni
la belleza madura de Kim Basinger aportan nada especialmente memorable a los
personajes interpretados por Steve McQueen y Ali McGraw. Además, el guión no
está bien escrito y, debido a ello, tiene ciertas incoherencias y errores.
Aunque algunas escenas bien rodadas (como la del tren, por ejemplo), un
sugerente plantel de actores (los mencionados más Michael Madsen, Jennifer
Tilly, David Morse o Richard Farnsworth) pueden hacer entretenido su primer
visionado. En todo caso, si Carpenter mejoró el original con su remake de El enigma de otro mundo, este refrito no ha mejorado ni uno solo de
los aspectos del film original de
Peckinpah.
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miércoles, 14 de diciembre de 2016
La huida (Aka The Getaway)
2.5*
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Kim Basinger,
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Remake,
Road Movie,
Walter Hill
miércoles, 27 de julio de 2016
Danko: calor rojo (Aka Red Heat)
2*
Para empezar, la traducción del
título ya es errónea. Heat es la
palabra que se utiliza, en argot, para referirse a la policía. No tiene nada
que ver con el calor. Para seguir, la película es el típico subproducto cinematográfico USAmericano de finales de la ultraconservadora década de los
ochenta, en el género thriller policíaco.
Dos agentes de muy diversa condición (un policía frío de la KGB y un “tirillas”
de Chicago) han de trabajar juntos y a la fuerza para perseguir a un criminal
soviético que ha huido a la tierra de las oportunidades capitalistas. Walter
Hill insiste en buscar el éxito fácil y le sale el tiro por la culata, haciendo
una más de las Buddy Movies insubstanciales
que asolaron la época. El film tiene
errores evidentes de montaje, unas interpretaciones de serial radiofónico y un
guión flojo y correoso como un postre de gelatina. Lo más curioso del asunto,
sin embargo, es el discurso ideológico que Hill introduce en los intersticios
de la trama, desde el plano inicial del “Directed by Walter Hill” hasta las
palabras del jefe de los “cabezas rapadas” en la cárcel. En definitiva, una
lasca más en el ascenso de la musculada carrera del actor austriaco, Arnold
Schwarzenegger, y una obra anacrónica desde el mismo día de su estreno: en
1989, cayó el Muro de Berlín y, con él, buena parte de la mitología de la
Guerra Fría sobre la que se intentó levantar este absurdo espectáculo. Como
curiosidad, el mismo año, Fukuyama publicó su soflama a favor del fin de la
historia y demás sandeces neo liberales.
jueves, 9 de julio de 2015
Alien 3 (Aka Alien³)
2.5*
El otrora desconocido director de videoclips, David Fincher, se
estrenó en el mundo de los largos
intentando continuar con la magnífica saga del monstruo de Giger. Sobre un
guión tecleado a 6 manos por alguno de los escritores de las dos primeras entregas
(y otros nuevos), el director de Denver elabora un humilde episodio de Science Fiction, terror y claustrofobia
(es decir, la savia que ha circulado por todas las ramificaciones de la saga).
La nave en la que escapó Ripley, al final de la segunda entrega, cae en un
planetoide que funciona como colonia carcelaria en la que los presos cumplen
sus penas trabajando en la industria siderurgia. Por supuesto, diversos giros
de guión harán aparecer en dicho penal a la más peligrosa de las mascotas (y
alguna otra sorpresa más). Fincher, trabajando también con su productora
propagandística, sorprende por el uso de unos FX digitales, absolutamente caducos, junto con la presencia de un Alien
que se mueve, en los planos generales, como el perrito de Scottex. Una lástima, porque la ambientación y el climax están bien
conseguidos, igual porque conserva un 40% de Alien, el 8º pasajero y otro 40% de Aliens, el regreso. En definitiva, no es un Alien al cubo, como
sugiere su título original, sino un Alien por la mitad, un quebrado de Alien.
Aun así, se puede ver sin torcer demasiado el rictus. Como viene siendo
habitual, existe una versión extendida, con alguna que otra escena que, por
ejemplo, recuerda al famoso cuadro de Rembrandt, El buey desollado.
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Secuela,
Sigourney Weaver,
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Walter Hill
lunes, 15 de diciembre de 2014
La presa (Aka Southern Comfort)
2.5*
Walter Hill coloca a un grupo de 9 reservistas
(en realidad, de la Guardia Nacional) de maniobras, en medio de los Everglades
de Lousiana, para que sean cazados, uno a uno, por un pequeños grupo de rednecks cabreados. El resultado es casi
una secuela de Deliverance o de Rituals si bien Southern Comfort es una película formalmente expléndida pero
moralmente ambigua. ¿Por qué? Porque los 9 individuos que se enfrentan a los
cazadores y tramperos son un desastre cada uno: hay uno que tira de gatillo
fácil y precipita todo el argumento; hay otro medio indio que pierde la razón
asfixiado por el pánico de la situación; otro va de machito; otro más de jefe
militar incompetente; uno que lloriquea a la mínima; y así hasta Powers Boothe
(¡qué nombre más varonil1) y Keith Carradine, que son los únicos que llegan a la resolución de la trama,
en medio de una fiesta en un poblado cajun.
Ironía del film, la broma del
comienzo se produce con munición de fogueo. El guión podría haber dado para más
(hay varias escenas de transición y de relleno) por lo que Hill, consciente de
la artificialidad de toda la producción, va insertando contínuamente planos de
las hermosas pero monótonas localizaciones para variar tanto el ritmo como la
pretendida tensión de la película. En todo caso, un correctísimo ejercicio de estilo, que parece prefigurar el Depredador
de MacTierman, rodado con un buen puñado de actores realmente apropiados. Por
cierto, la música de banjo es de Ry Cooder, nada menos.
lunes, 28 de abril de 2014
El luchador (Aka Hard Times)
3*
El luchador no es una más de las películas sobre boxeo, ni sobre la
lucha por la vida, ni sobre la Gran Depresión. Ni siquiera es una película más
de Charles Bronson. Es una meritoria recreación del ambiente de miseria y supervivencia de la Gran Depresión usamericana, un mundo en el que alternan los
perdedores y los aprovechados. La película fue dirigida con acierto y humildad
por un debutante Walter Hill. Chaney (Charles Bronson), un misterioso luchador
parco en palabras, ofrece sus puños a Speed (James Coburn), un sinvergüenza
promotor de peleas ilegales, con la intención de ganar un poco de dinero y
desaparecer. Pero las cosas se complican y Cheney tendrá que sacar lo mejor de
sí mismo para intentar resolver los entuertos. Ambientada en Nueva Orleans, Hard Times se enriquece con breves
homenajes a la música del Delta, una de las obsesiones del director de Long
Beach. Excelente composición de Strother Martin y montaje del luego director
Roger Spottiswoode. El club de la lucha
rendirá un pequeño tributo a esta historia, así como alguna de las producciones
de Clint Eastwood, ya que el film exhuma un extraño parecido narrativo con el Western.
miércoles, 5 de junio de 2013
Los amos de la noche (Aka The Warriors)
3*
Las más
importantes pandillas de Nueva York han sido citadas al norte del Bronx para
escuchar la propuesta de uno de sus líderes, Cyrus. Tras la reunión, Cyrus es
asesinado y los Warriors son acusados
del crimen, aunque en realidad ha sido el cabecilla loco de los Rogues. A partir de ese momento, los Warriors tienen que atravesar la ciudad
para llegar a su barrio, Coney Island, esquivando y enfrentándose a todas las
bandas que pretenden atraparlos. Curiosa y violenta epopeya urbana, de aire westerniano, dirigida con
acierto por Walter Hill tras sus estupendos El luchador y The Driver, adaptada
de la novela escrita por Sol Yurick sobre la Anábasis de Jenofonte, y con la violencia y la lucha por la
supervivencia como leit motiv de la
historia. Fue rodada en un clima social único (de exagerada y sensacionalista
preocupación por la seguridad ciudadana), que fue moldeado en todo un subgénero
cinematográfico muy de moda en la época. Meritoria puesta en escena (en un
Nueva York nocturno, semi desértico e inquietante) y soterrada fotografía para
una película que servirá de inspiración a otras cintas como 1997. Rescate en Nueva York (Jon
Carpenter) y a videojuegos, aunque tanto el guión como las interpretaciones no
destaquen precisamente ni por su brillantez ni por su credibilidad. Pero es que
la excusa argumental no necesitaba más. De hecho, In the City, el tema de los Eagles
con el que finaliza la película, lo dice bien claro: en la ciudad, de lo que se
trata es de sobrevivir.
lunes, 2 de enero de 2012
Aliens
Tras la asombrosa e innovadora combinación -de ciencia
ficción clásica, estética biomecánica y patrones importados del género de
terror- que contenía Alien, el 8 pasajero,
James Cameron tenía por delante una tarea bastante complicada: realizar una
secuela de la magistral película de Ridley Scott que fuera una fiel
continuación y, a la vez, algo totalmente distinto. De esta manera, Cameron
recupera la intención de los guionistas originales, Walter Hill y David Giler,
y rueda una obra maestra de acción claustrofóbica, muy realista en su
concepción y desarrollo, con un apropiado ambiente militar (inspirado en la
obra de Robert A. Heinlein, Starship
Troopers) y siguiendo la premisa de su predecesora: una heroína al frente
de la acción -magníficamente interpretada por Sigourney Weaver, por cierto-
pero en esta ocasión enfrentándose no a un único alien (como en la primera parte), sino a toda una colonia de xenoformos. Magnífica en todos sus aspectos técnicos y artísticos, Aliens sobresale por un conseguidísimo in crescendo dramático y por un épico clímax final que llega a producir
admiración en cualquier espectador, por muy aguerrido que sea. Curiosamente, justo un año después, en 1987, aparecería en pantalla otro alienígena despiadado, Predator.
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