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domingo, 8 de junio de 2014

Todo en un día (Aka Ferris Bueller's Day Off)

3*
Relato metaficcional sobre un día de pellas que se toma Ferris Bueller (Matthew Broderick), junto con su novia y su mejor amigo del High School y con la intención de recorrer Chicago haciendo todas esas cosas que nunca tienen tiempo para hacer. Aunque la película haga guiños al anterior éxito del director, El club de los cinco (Simple Minds mediantes), en Todo en un día no aparece ningún prototipo estudiantil del susodicho film, lo que demuestra su naturaleza cómica, festiva y optimista. En todo caso, como muchas de las obras de Hughes, el espíritu global se retrotrae al Cabaret Voltaire, origen de una de las historias secretas del siglo XX, la que narra Greil Marcus en su Lipstick Traces (además, también hay una referencia al grupo del mismo nombre). En este sentido, recuerda muchísimo a la serie Parker Lewis nunca pierde. Un poco aséptica y con ciertas aparentes incongruencias (¿un día de colegio con partido de fútbol y de béisbol incluidos?), resulta simpática en su desarrollo y en el trazo de situaciones y personajes (ese enorme Ed Rooney). Una película rodada con mucho arte, fotografiada con una luz optimista como pocas, agradable y divertida a ratos, muy bien interpretada –con la ayuda de varios iconos de la época (el gran Jeffrey Jones, Jennifer Grey y Charlie Sheen, en un papel premonitorio)- y, sobre todo, con muy buen gusto. Atención a la parede scene con el incombustible Twist and Shout de The Beatles. Y hablando de música, en el score aparece una canción que utilizarían también dos pequeños clásicos de la comedia de la época, la ultraconservadora década de los ochenta: El secreto de mi éxito y Superagente K-9.



martes, 28 de agosto de 2012

Juegos de guerra

3*

Entretenida intriga juvenil sobre un barbilampiño adolescente (Matthew Broderick), con talento para la informática, que accede accidental y telefónicamente (los antecedentes de Internet) a WOPR, el ordenador central de la defensa de EE.UU., lo que desencadena un conflicto nuclear que solo puede ser desactivado utilizando las mismas habilidades tecnológicas que lo han causada aunque, en todo caso, con la ayuda del profesor Falken (un papel que fue escrito originariamente para John Lennon). Con endebles matices políticos y en el contexto del desmantelamiento de la Guerra Fría (El día después y Testament son del mismo año), la película se ve con agrado puesto que el mensaje (más allá del típico maniqueísmo USAmericano de la ultraconservadora década de los ochenta), es moralmente loable por su antibelicismo, aunque el guión y la materialización cinematográfica adolezcan de casi todos los defectos de la época (estereotipos sociológicos, simplismo ideológico, sexualidad reprimida pero latente, convencionalismos fílmicos varios), además de alargarse hasta casi las dos horas. La escena del comienzo está calcada de un film de Jack Smight, Damnation Alley y la idea del ordenador de defensa que toma el control parece extraída de Colossus: The Forbin Project. El director, John Badham (autor del idioteque setentero Fiebre de sábado noche), volvería a intentar repetir el éxito con Cortocircuito.