Relato metaficcional sobre un día de pellas que
se toma Ferris Bueller (Matthew Broderick), junto con su novia y su mejor amigo del High School y con la intención de
recorrer Chicago haciendo todas esas cosas que nunca tienen tiempo para hacer. Aunque
la película haga guiños al anterior éxito del director, El club de los cinco (Simple
Minds mediantes), en Todo en un día
no aparece ningún prototipo estudiantil del susodicho film, lo que demuestra su naturaleza cómica, festiva y optimista. En
todo caso, como muchas de las obras de Hughes, el espíritu global se retrotrae
al Cabaret Voltaire, origen de una de las historias secretas del siglo XX, la
que narra Greil Marcus en su Lipstick Traces (además, también hay una referencia al grupo del mismo nombre). En
este sentido, recuerda muchísimo a la serie Parker
Lewis nunca pierde. Un poco aséptica y con ciertas aparentes incongruencias
(¿un día de colegio con partido de fútbol y de béisbol incluidos?), resulta
simpática en su desarrollo y en el trazo de situaciones y personajes (ese
enorme Ed Rooney). Una película rodada con mucho arte, fotografiada con una luz
optimista como pocas, agradable y divertida a ratos, muy bien interpretada –con
la ayuda de varios iconos de la época (el gran Jeffrey Jones, Jennifer Grey y
Charlie Sheen, en un papel premonitorio)- y, sobre todo, con muy buen gusto.
Atención a la parede scene con el
incombustible Twist and Shout de The Beatles. Y hablando de música, en el
score aparece una canción que
utilizarían también dos pequeños clásicos de la comedia de la época, la
ultraconservadora década de los ochenta: El secreto de mi éxito y Superagente K-9.
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domingo, 8 de junio de 2014
Todo en un día (Aka Ferris Bueller's Day Off)
3*
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Jennifer Grey,
John Hughes,
Matthew Broderick,
Película de culto,
Todo en un día
martes, 28 de agosto de 2012
Juegos de guerra
3*
Entretenida
intriga juvenil sobre un barbilampiño adolescente (Matthew Broderick), con
talento para la informática, que accede accidental y telefónicamente (los
antecedentes de Internet) a WOPR, el
ordenador central de la defensa de EE.UU., lo que desencadena un conflicto
nuclear que solo puede ser desactivado utilizando las mismas habilidades
tecnológicas que lo han causada aunque, en todo caso, con la ayuda del profesor
Falken (un papel que fue escrito originariamente para John Lennon). Con
endebles matices políticos y en el contexto del desmantelamiento de la Guerra Fría (El día después y Testament son del mismo año), la película se ve con agrado puesto
que el mensaje (más allá del típico maniqueísmo USAmericano de la
ultraconservadora década de los ochenta), es moralmente loable por su
antibelicismo, aunque el guión y la materialización cinematográfica adolezcan
de casi todos los defectos de la época (estereotipos sociológicos, simplismo
ideológico, sexualidad reprimida pero latente, convencionalismos fílmicos
varios), además de alargarse hasta casi las dos horas. La escena del comienzo
está calcada de un film de Jack
Smight, Damnation Alley y la idea del
ordenador de defensa que toma el control parece extraída de Colossus: The Forbin Project. El
director, John Badham (autor del idioteque
setentero Fiebre de sábado noche),
volvería a intentar repetir el éxito con Cortocircuito.
Etiquetas:
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Adolescencia,
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