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jueves, 26 de enero de 2017

Mercado de ladrones (Aka Thieves' Highway)

3*

Jules Dassin agarra a Richard Conte por el pescuezo y le introduce en una trama de camioneros en busca de fortuna, en la California de los treinta. La trama sigue al hijo de un conductor mutilado, veterano de guerra, que se mete en el negocio de la distribución de manzanas Golden para intentar localizar a la persona que hirió a su padre, el mayorista de frutas y verduras Mike Figlia (Lee J. Cobb). La película alterna la descripción sociológica, cuasi documental, con el humor y el drama despiadado con la comedia romántica, en un desarrollo narrativo que muestra que, salvo unos pocos, la cadena comercial que lleva la comida a la mesa del consumidor está compuesta por canallas y por ladrones especuladores (aunque también hay espacio para el negocio honesto y para el comportamiento ético, faltaría más). Finalmente, estamos ante una comedia casi de enredos, con su final feliz oportuno, que destaca, sobre todo, por lo arriesgado de la propuesta (una crítica de la ambición pecuniaria y de la doblez moral que engendra) así como por adelantarse a grandes películas con temáticas similares, como Carga maldita o Ruta infernal. Además, esta es la última película que rodó su director, antes de exiliarse a la fuerza en Europa, como nos ha contado Rebecca Prime (en su estupendo Hollywood Exiles in Europe), gracias a esos grandiosos bellacos que compusieron el Comité de Actividades Antinorteameircanas (HUAC), sus leguleyos y sus miserables confidentes.

viernes, 25 de marzo de 2016

Solo en la noche (Aka Somewhere in the Night )

3*

Una vez acabada la 2ª Guerra Mundial, un hombre amnésico vuelve a Los Ángeles para intentar averiguar qué diantres le ha pasado y, sobre todo, para averiguar quién es realmente. Extraño thriller del gran Joseph Mankiewicz, con el protagónico de un desconocido y malogrado actor, John Hodiak, y la presencia del siempre admirable Richard Conte, en un papel irónicamente diseñado y asignado (por cierto, el personaje femenino, al que pone rostro Nancy Guild, es muy atractivo y moderno). No se trata de uno de los films más conocidos del director y ni siquiera estamos ante una gran obra. Sin embargo, como todo lo que hizo el creador de Eva el desnudo, se trata de una película estimable, sin grandes errores y con varios aciertos atractivos, en la misma línea que la novela de Patrick Modiano, Calle de las tiendas oscuras. Tal y como escribe Christian Aguilera, en su brevísimo retazo sobre la película, todo el relato “se mueve permanentemente en una zona de sombras, a imagen y semejanza del tormento síquico que padece” el protagonista, lo que obliga al director a utilizar un estilo casi expresionista, de espacios oscuros y retorcidos, levemente iluminados. Dentro de una cierta confusión argumentativa, en todo caso, el suspense se mantiene convenientemente, lo que hace interesante seguir la trama así como resolver el misterio. Además, el argumento hace cabida a varios cáusticos diálogos y a ciertas chispas de ingenio y, además, aparecen convenientes homenajes a varios tópicos del género noir. Segunda obra como director de uno de los mejores guionistas de la historia de Hollywood.

lunes, 24 de febrero de 2014

Agente especial (Aka The Big Combo)

3.5*

Una de las películas más noir de todo el género negro USAmericano de los cuarenta y cincuenta, rodada con un nervio envidiable y con una depravación sorprendente por un Joseph Lewis casi irreconocible detrás de la cámara. Un Joseph Lewis que desde Relato criminal y El demonio de las armas no había vuelto a demostrar su enorme talento en este género. De hecho, tanto en la denuncia de la corrupción como en la descripción de diferentes y turbios negocios; tanto en la presentación de unos personajes obsesivos y pasionales como en la escritura de los diálogos, repletos de sucios y perversos matices; tanto en la explicitación de la violencia como en el uso de la elipsis, Lewis desciende al submundo torturado y fetichista de las alcantarillas para contarnos, a partir de allí, el origen desde donde se levantan muchos de los imperios económicos, en este caso el del Señor Brown (Richard Conte). Además de las irrefutables composiciones del propio Conte, Jean Wallace y Cornel Wilde, y de un buen puñado de magníficas escenas, planificadas al detalle y rodadas con mucha imaginación, el film ofrece una excelente fotografía de John Alton, abosolutamente desquicidada en sus contrastes de luz y sombras y en su oblicua —y, por tanto, expresionista— estructura. Por cierto, los personajes de Lee Van Cleef y Earl Holliman, los dos matones de Mr. Brown, llamados Fante y Mingo, son de una originalidad y una solidez aplastantes, como el resto de personajes, por cierto.