Jules Dassin agarra a Richard
Conte por el pescuezo y le introduce en una trama de camioneros en busca de
fortuna, en la California de los treinta. La trama sigue al hijo de un
conductor mutilado, veterano de guerra, que se mete en el negocio de la
distribución de manzanas Golden para intentar localizar a la persona que hirió
a su padre, el mayorista de frutas y verduras Mike Figlia (Lee J. Cobb). La
película alterna la descripción sociológica, cuasi documental, con el humor y
el drama despiadado con la comedia romántica, en un desarrollo narrativo que muestra
que, salvo unos pocos, la cadena comercial que lleva la comida a la mesa del
consumidor está compuesta por canallas y por ladrones especuladores (aunque
también hay espacio para el negocio honesto y para el comportamiento ético,
faltaría más). Finalmente, estamos ante una comedia casi de enredos, con su
final feliz oportuno, que destaca, sobre todo, por lo arriesgado de la
propuesta (una crítica de la ambición pecuniaria y de la doblez moral que engendra)
así como por adelantarse a grandes películas con temáticas similares, como Carga maldita o Ruta infernal. Además, esta es la última película que rodó su
director, antes de exiliarse a la fuerza en Europa, como nos ha contado Rebecca Prime (en su estupendo Hollywood Exiles in Europe), gracias a esos grandiosos bellacos que compusieron el Comité de
Actividades Antinorteameircanas (HUAC), sus leguleyos y sus miserables confidentes.
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jueves, 26 de enero de 2017
Mercado de ladrones (Aka Thieves' Highway)
3*
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viernes, 25 de marzo de 2016
Solo en la noche (Aka Somewhere in the Night )
3*
Una vez acabada la 2ª Guerra
Mundial, un hombre amnésico vuelve a Los Ángeles para intentar averiguar qué
diantres le ha pasado y, sobre todo, para averiguar quién es realmente. Extraño thriller del gran Joseph Mankiewicz, con
el protagónico de un desconocido y malogrado actor, John Hodiak, y la presencia del
siempre admirable Richard Conte, en un papel irónicamente diseñado y asignado (por
cierto, el personaje femenino, al que pone rostro Nancy Guild, es muy atractivo
y moderno). No se trata de uno de los films más conocidos del director y ni siquiera estamos ante una gran obra. Sin embargo, como
todo lo que hizo el creador de Eva el
desnudo, se trata de una película estimable, sin grandes errores y con varios aciertos atractivos, en la misma línea que la novela de Patrick Modiano, Calle de las tiendas oscuras. Tal y como
escribe Christian Aguilera, en su brevísimo retazo sobre la película, todo el
relato “se mueve permanentemente en una zona de sombras, a imagen y semejanza
del tormento síquico que padece” el protagonista, lo que obliga al director a
utilizar un estilo casi expresionista, de espacios oscuros y retorcidos,
levemente iluminados. Dentro de una cierta confusión argumentativa, en todo
caso, el suspense se mantiene convenientemente, lo que hace interesante seguir
la trama así como resolver el misterio. Además, el argumento hace cabida a
varios cáusticos diálogos y a ciertas chispas de ingenio y, además, aparecen
convenientes homenajes a varios tópicos del género noir.
Segunda obra como director de uno de los mejores guionistas de la historia de
Hollywood.
lunes, 24 de febrero de 2014
Agente especial (Aka The Big Combo)
3.5*
Una de las películas más noir de todo el género negro USAmericano
de los cuarenta y cincuenta, rodada con un nervio envidiable y con una
depravación sorprendente por un Joseph Lewis casi irreconocible detrás de la
cámara. Un Joseph Lewis que desde Relato
criminal y El demonio de las armas no
había vuelto a demostrar su enorme talento en este género. De hecho, tanto en
la denuncia de la corrupción como en la descripción de diferentes y turbios
negocios; tanto en la presentación de unos personajes obsesivos y pasionales
como en la escritura de los diálogos, repletos de sucios y perversos matices;
tanto en la explicitación de la violencia como en el uso de la elipsis, Lewis
desciende al submundo torturado y fetichista de las alcantarillas para
contarnos, a partir de allí, el origen desde donde se levantan muchos de los
imperios económicos, en este caso el del Señor Brown (Richard Conte). Además de
las irrefutables composiciones del propio Conte, Jean Wallace y Cornel Wilde, y
de un buen puñado de magníficas escenas, planificadas al detalle y rodadas con
mucha imaginación, el film ofrece una
excelente fotografía de John Alton, abosolutamente desquicidada en sus
contrastes de luz y sombras y en su oblicua —y, por tanto, expresionista— estructura.
Por cierto, los personajes de Lee Van Cleef y Earl Holliman, los dos matones de
Mr. Brown, llamados Fante y Mingo, son de una originalidad y una solidez
aplastantes, como el resto de personajes, por cierto.
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