Mostrando entradas con la etiqueta Popol Vuh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Popol Vuh. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de septiembre de 2016

Aguirre, la cólera de Dios (Aka Aguirre, the Wrath of God)

3.5*

Howard Zinn, en su enormemente popular A People’s History of the United States, dejó escrito que los españoles y los portugueses conquistaron las tierras y las gentes del Nuevo Mundo de una forma violenta y descarnada. Para ello, en buena medida, contaron también con la presencia hipócrita de la Iglesia y con las aspiraciones mercantiles de los conquistadores. Lo mismito fue denunciado, en tiempos, por Bartolomé de las Casas. En este clásico del cine de Herzog, rodado en 1972, Lópe de Aguirre y Gáspar de Carvajal se embarcan con un grupo de soldados españoles para descender el Paraná, desde el Perú, hacía las enormes extensiones de las selvas Amazónicas. Su objetivo es encontrar El Dorado y sus intenciones pasan por conquistar tierras, apresar enemigos de la corona y encontrar oro con el que hacerse ricos y adquirir poder. Sin embargo, el viaje no sale como estaba planeado y la muerte y la locura comienzan a hacer acto de presencia. Werner Herzog dirige una de esas historias tan queridas por el tipo de cine crudo que le gusta hacer, sobre una leve estructura narrativa que deja espacio a la reflexión y al ensueño y donde se van introduciendo elementos experimentales y documentales. Klaus Kinski compone un personaje a la altura de su paroxística personalidad y carisma, parco en palabras pero rico en ambiciones. Cinematográficamente hablando, la película muestra fallos de guión, de montaje e, incluso, de iluminación pero la fuerza de las imágenes y de las localizaciones así como la naturalidad de varias de sus escenas borran la marca de sus errores y la hacen destacar dentro del cine alemán de la época. En la misma línea temático-artística, Herzog rodaría, junto a su conflictivo muso (Klaus Kinski), Fitzcarraldo y Cobra Verde. Por su parte, el film de Saura El Dorado, debe algo de sus mejores logros a esta película de Herzog.

martes, 17 de abril de 2012

Nosferatu, vampiro de la noche

3*

El director alemán Werner Herzog, tras el éxito conseguido con parte de su heterodoxa obra anterior (especialmente Woyzeck y Aguirre, la cólera de Dios), llevó a la pantalla Drácula, la novela epistolar de Bram Stoker, sobre la base de la adaptación cinematográfica de F.W. Murnau, de 1922. Con un estilo lánguido, de un infértil esteticismo, Herzog compone una historia fría con escasos momentos terroríficos y muy abundantes puntos muertos, subrayados por un guión torpe, una errónea iluminación (propia de su forzado expresionismo), un maquillaje excesivo y un diseño de producción naturalista que alterna entre la ostentación y la mugre, poco apropiado para una historia que se crece con esa oscuridad escarlata y ese erotismo malsano que le imprimió Terence Fisher. Sin embargo, Klaus Kinski impresiona con su caracterización vampírica, si bien Bruno Ganz e Isabelle Adjani decepcionan con sus respectivos personajes. El trabajo de Popol Vuh en la BSO, termina por desbordar el vaso de la rareza en que se convirtió esta película, que quería ser muda pero no supo jugar bien sus potenciales cartas visuales. No obstante lo dicho, la película (llena de múltiples aciertos que logran ir manteniendo la atención del espectador), puede ser vista como un limpio homenaje al terror gótico, al contrario que el aspaviento mainstream que rodaría Coppola años más tarde.