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martes, 8 de diciembre de 2015

Boinas verdes (Aka The Green Berets)

1.5*

Un periodista, pelín descreído él, acompaña al Coronel Kirby (de los Green Berets) durante una peligrosa misión en territorio Viet Cong. Por supuesto, después de unas cuantas campañas militares, el periodista le dará las gracias a Kirby por “abrirle los ojos" y por “hacerle un hombre”. John Wayne dirige su segundo largometraje oficial y lo hace con un estilo impersonal, a lo Victor McLaglen, pero a lo chapuzas, de una forma torpe y fofa. John Wayne también lo protagoniza, junto a un nutrido grupo de M16. Ideológicamente, el film es más simple que una reunión del Tea Party (buenos, malos y cero grises) pero es que, además, la película está mal rodada, mal montada, mal escrita, mal interpretada y, en el caso del público hispanoparlante, al mismo tiempo tiene que sufrir el doblaje, que es una infamia. La producción es tan castrense y jingoísta (muy al gusto del credo patriota del Three Bad Men, como llama Scott Allen Nollen al tándem Wayne/Ford/Bond), que el famoso Arcade de Konami se queda como un entretenimiento infantil, que es lo que siempre fue, por otro lado. La última escena, de una noñería contradictoria, se musicaliza con The Ballad of the Green Beret (sic). En conclusión, una película que funciona como una oficina de reclutamiento. O al revés, depende del día.

lunes, 20 de abril de 2015

Acorralado (Aka First Blood)

3.5*

Muchas son las películas que confluyen en esta obra maestra del cine de supervivencia y de acción de la ultraconservadora década de los ochenta. Con los hilos argumentales y espirituales de films como Los valientes andan solos o Ruckus, el gran Ted Kotcheff dirige una epopeya de crítica política con la excusa de denunciar el trato recibido por los veteranos del Vietnam. Justo lo que haría Steven Hilliard Stern en Zona de guerra: el parque, de solo unos pocos años después. Así que la pregunta es, ¿cómo trataban los EE.UU. a sus veteranos de guerra? Es sabido que muchos de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra de Corea regresaron con profundos traumas que los incapacitaron para reintergrarse con “normalidad” en la sociedad consumista USAmericana. Lo mismo que ocurrió con la Guerra de Vietnam. De aquí provienen varias de las disfuncionalidades de los ex soldados, tal y como ha mostrado producciones como El cazador o El regreso, que no fueron, precisamente, dos exitazos en su país de origen. Pero Kotcheff prefiere mostrar la dificultad de su normalización mostrando el rechazo que sufrieron así como revelando sus mortíferas habilidades militares: los soldados son máquinas de matar, ¡y punto!: algo incompatible con la vida civil. La película es un prodigio en la justificación de la premisa, en el desarrollo de la persecución y en el despliegue de la acción y, además, Stallone, Dennehy y Crenna (junto con los secundarios) protagonizan una función realmente apasionante y convincente (en la línea de Caza salvaje), aunque el conmovedor final nada tiene que ver con el de la novela original. Por otro lado, la película dio pié a varias secuelas horripilantes, absolutamente reaganianas y, por tanto, faltas de cualquier sutileza política contra otras formas de pensar. Por cierto, Kotcheff volvería al tema en Más allá del valor.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Rescate al amanecer (Aka Rescue Dawn)

2.5*

Una película de supervivencia, sobre un piloto USAmericano que debe sobrevivir en la jungla de Laos después de que su avión haya sido derribado. Además, deberá sufrir las condiciones de vida en una prisión laosiana en medio de la espesura. Uno de los mayores presupuestos manejeados jamás por Werner Herzog se transforma en una aventura esterotipada, falta de profundidad psicológica, con un grupo de personajes recortados con tijera y una historia mil veces vista (desde El expreso de medianoche hasta El cazador). Además, la contextualización histórico-política es tan simple como complaciente, presentando muy pocos e indirectos guiños a la complejidad y la multicausalidad históricas. Sin embargo, la desnudez narrativa del director y algunas escenas muy bien planificadas, logran entretener a un espectador morboso y deseoso de vivir una experiencia catártica. Las interpretaciones se mueven, por cierto, entre convenciones y exageraciones aunque el tono general es correcto. Por otro lado, algunas escenas (especialmente las de las operaciones militares en avión) son de una tosquedad decepcionante.

domingo, 31 de agosto de 2014

Ruckus, el alborotador (Aka Ruckus)

2*

En 1982, Sylvester Stallone fua acorralado en un pequeño pueblo de Oregon. Sin embargo, dos años antes, se rodó esta pequeña producción, mucho más bienintencionada y light que el film del gran Ted Kotcheff. La excusa argumental es la misma que dicha película, aunque el resultado es bien distinto. De hecho, es una mezcla bastante sorprendente de drama, thriller, comedia y romance, con un gran espacio para la cartoon action (el “alboroto” del título), salpimentada con música country del condado de Madoc, donde tiene lugar la trama. El justamente olvidado Max Kleven aprovecha un reparto de pequeñas estrellas de la época (Dirk Benedict, Linda Blair), absolutamente inverosímiles en sus respectivos papeles, al que añade un selecto grupo de excelentes secundarios USAmericanos (Ben Johnson, Richard Farnsworth y Matt Clark). Sin embargo, todos juntos no consiguen insuflar energia ni dramatismo a un guión repleto de tópicos, patochadas y contradicciones, porque ¿cómo se puede rodar una historia en la que todo un pueblo persigue a un veterano de las fuerzas especiales mientras éste seduce a la hija del potentado local y se la lleva a la feria?

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Crimen en la noche (Aka Dead of night)

2.5*
El joven Andy (Richard Backus), que ha sido dado por muerto por sus superiores, regresa del Vietnam y comienza a preocupar a sus padres con su extraño y huraño comportamiento. Por otro lado, el médico del pueblo alerta al padre del soldado (John Marley) de que su hijo ha podido ser el causante de un crimen reciente. El director Bob Clark, autor de las magníficas Navidades negras y Asesinato por Decreto, presenta una cinta que retrata con una inusual capacidad evocadora el estado en el que volvieron muchos de los soldados USAmericanos tras su presencia en Vietnam. Una generación traumatizada por la guerra y denostada por una sociedad que no los quería en su seno. Para ello, se sirve de la metáfora del vampiro, del no muerto (al igual que haría George Romero en Martin), a la que le añade algunos componentes del zombi moderno y unas pinceladas provenientes del mito de Edipo. El desarrollo de la historia se hace un poco lenta (hasta su tramo final) pero la idea y su planteamiento componen entre sí una curiosa muestra de los derroteros por los que iría buena parte del cine de la época. Por cierto, en el film aparecen varios homenajes: a los At-The-Drive-In, al cine de Sci-Fi (Death in Space y The Spacenauts), a la comedia familiar (George) y al cine de terror de comienzos de los setenta (The Deathmaster). Por otro lado, la BSO se escucha bastante fuera de lugar, cansa y extraña a partes iguales. Como curiosidad, en el equipo de efectos especiales estaba nada menos que Tom Savini, en su primer trabajo.