Un periodista, pelín
descreído él, acompaña al Coronel Kirby (de los Green
Berets) durante una peligrosa misión en territorio Viet Cong.
Por supuesto, después de unas cuantas campañas militares, el periodista
le dará las gracias a Kirby por “abrirle los ojos" y por “hacerle un hombre”.
John Wayne dirige su segundo largometraje oficial y lo
hace con un estilo impersonal, a lo Victor McLaglen, pero a lo chapuzas, de una
forma torpe y fofa. John Wayne también lo protagoniza, junto a un nutrido grupo de M16. Ideológicamente, el film es más simple que una reunión del Tea Party (buenos, malos y cero grises)
pero es que, además, la película está mal rodada, mal montada, mal escrita, mal
interpretada y, en el caso del público hispanoparlante, al mismo tiempo tiene
que sufrir el doblaje, que es una infamia. La producción es tan castrense y
jingoísta (muy al gusto del credo patriota del Three Bad Men, como llama Scott Allen Nollen al tándem
Wayne/Ford/Bond), que el famoso Arcade de Konami
se queda como un entretenimiento infantil, que es lo que siempre fue, por otro
lado. La última escena, de una noñería contradictoria, se musicaliza con The Ballad of the Green Beret (sic). En
conclusión, una película que funciona como una oficina de reclutamiento. O al
revés, depende del día.
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martes, 8 de diciembre de 2015
lunes, 20 de abril de 2015
Acorralado (Aka First Blood)
3.5*
Muchas son las películas que
confluyen en esta obra maestra del cine de supervivencia y de acción de la
ultraconservadora década de los ochenta. Con los hilos argumentales y
espirituales de films como Los valientes andan solos o Ruckus, el gran Ted Kotcheff dirige una
epopeya de crítica política con la excusa de denunciar el trato recibido por
los veteranos del Vietnam. Justo lo que haría Steven Hilliard Stern en Zona de guerra: el parque, de solo unos
pocos años después. Así que la pregunta es, ¿cómo trataban los EE.UU. a sus
veteranos de guerra? Es sabido que muchos de los veteranos de la Segunda Guerra
Mundial y de la guerra de Corea regresaron con profundos traumas que los
incapacitaron para reintergrarse con “normalidad” en la sociedad consumista
USAmericana. Lo mismo que ocurrió con la Guerra de Vietnam. De aquí provienen
varias de las disfuncionalidades de los ex soldados, tal y como ha mostrado
producciones como El cazador o El regreso, que no fueron, precisamente,
dos exitazos en su país de origen. Pero Kotcheff prefiere mostrar la dificultad
de su normalización mostrando el rechazo que sufrieron así como revelando sus mortíferas habilidades militares: los soldados son máquinas de matar, ¡y punto!: algo
incompatible con la vida civil. La película es un prodigio en la justificación
de la premisa, en el desarrollo de la persecución y en el despliegue de la
acción y, además, Stallone, Dennehy y Crenna (junto con los secundarios) protagonizan
una función realmente apasionante y convincente (en la línea de Caza salvaje), aunque el conmovedor final nada
tiene que ver con el de la novela original. Por otro lado, la película dio pié
a varias secuelas horripilantes, absolutamente reaganianas y, por tanto, faltas
de cualquier sutileza política contra otras formas de pensar. Por cierto, Kotcheff
volvería al tema en Más allá del valor.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Rescate al amanecer (Aka Rescue Dawn)
2.5*
Una película de supervivencia, sobre un piloto
USAmericano que debe sobrevivir en la jungla de Laos después de que su avión
haya sido derribado. Además, deberá sufrir las condiciones de vida en una
prisión laosiana en medio de la espesura. Uno de los mayores presupuestos manejeados
jamás por Werner Herzog se transforma en una aventura esterotipada, falta de
profundidad psicológica, con un grupo de personajes recortados con tijera y una
historia mil veces vista (desde El
expreso de medianoche hasta El
cazador). Además, la contextualización histórico-política es tan simple
como complaciente, presentando muy pocos e indirectos guiños a la complejidad y
la multicausalidad históricas. Sin embargo, la desnudez narrativa del director
y algunas escenas muy bien planificadas, logran entretener a un espectador
morboso y deseoso de vivir una experiencia catártica. Las interpretaciones se
mueven, por cierto, entre convenciones y exageraciones aunque el tono general
es correcto. Por otro lado, algunas escenas (especialmente las de las
operaciones militares en avión) son de una tosquedad decepcionante.
domingo, 31 de agosto de 2014
Ruckus, el alborotador (Aka Ruckus)
2*
En 1982, Sylvester Stallone fua
acorralado en un pequeño pueblo de Oregon. Sin embargo, dos años antes, se rodó
esta pequeña producción, mucho más bienintencionada y light que el film del
gran Ted Kotcheff. La excusa argumental es la misma que dicha película, aunque
el resultado es bien distinto. De hecho, es una mezcla bastante sorprendente de
drama, thriller, comedia y romance, con un gran espacio para la cartoon action (el “alboroto” del título), salpimentada con música
country del condado de Madoc, donde tiene lugar la trama. El justamente
olvidado Max Kleven aprovecha un reparto de pequeñas estrellas de la época
(Dirk Benedict, Linda Blair), absolutamente inverosímiles en sus respectivos
papeles, al que añade un selecto grupo de excelentes secundarios USAmericanos
(Ben Johnson, Richard Farnsworth y Matt Clark). Sin embargo, todos juntos no
consiguen insuflar energia ni dramatismo a un guión repleto de tópicos,
patochadas y contradicciones, porque ¿cómo se puede rodar una historia en la
que todo un pueblo persigue a un veterano de las fuerzas especiales mientras
éste seduce a la hija del potentado local y se la lleva a la feria?
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Crimen en la noche (Aka Dead of night)
2.5*
El joven Andy (Richard Backus), que ha sido dado por muerto por sus superiores, regresa del Vietnam y comienza a preocupar a sus
padres con su extraño y huraño comportamiento. Por otro lado, el médico del
pueblo alerta al padre del soldado (John Marley) de que su hijo ha podido ser
el causante de un crimen reciente. El director Bob Clark, autor de las magníficas
Navidades negras y Asesinato por Decreto, presenta una
cinta que retrata con una inusual capacidad evocadora el estado en el que
volvieron muchos de los soldados USAmericanos tras su presencia en Vietnam. Una
generación traumatizada por la guerra y denostada por una sociedad que no los
quería en su seno. Para ello, se sirve de la metáfora del vampiro, del no
muerto (al igual que haría George Romero en Martin),
a la que le añade algunos componentes del zombi
moderno y unas pinceladas provenientes del mito de Edipo. El desarrollo de la
historia se hace un poco lenta (hasta su tramo final) pero la idea y su
planteamiento componen entre sí una curiosa muestra de los derroteros por los
que iría buena parte del cine de la época. Por cierto, en el film aparecen varios homenajes: a los At-The-Drive-In, al cine de Sci-Fi (Death in Space y The
Spacenauts), a la comedia familiar (George)
y al cine de terror de comienzos de los setenta (The Deathmaster). Por otro lado, la BSO se escucha bastante fuera
de lugar, cansa y extraña a partes iguales. Como curiosidad, en el equipo de
efectos especiales estaba nada menos que Tom Savini, en su primer trabajo.
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