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viernes, 9 de junio de 2017

Alien: Covenant

3*
La sexta parte de la saga creada por Ridley Scott sigue con el prólogo comenzado en Prometheus y sigue intentando responder preguntas a la vez que consigue ir creando otros misterios e incógnitas. Parece que el universo Alien se está expandiendo y se les está yendo de las malos, con tanto juego entre replicantes, ingenieros y creadores (como en Blade Runner). Pero no vamos a desvelar el contenido del film o sus múltiples defectos. Vamos a intentar hacer algunas reflexiones sobre lo animado de esta propuesta, sobre todo vista en pantalla grande. Es verdad que es una película cero original (aunque tiene varias novedades interesantes); es verdad que tiene varias escenas absurdas (que igual la versión extendida medio corrigen, aunque algunas es imposible); es verdad que algunos CGI's son abruptos (pero otros son maravillosos); es verdad que la tripulación es un tanto lela (aunque menos que la de la Prometheus); es verdad que algunos comportamientos son inconsistentes (como muchos de los de todas las tripulaciones); y es verdad mucho de lo que se ha criticado de Covenant. Y podríamos seguir horas pero podemos plantarnos aquí y hacer tres reflexiones curiosas. Primera: en vez de Alien, la saga debería empezar a llamarse David (en la línea del gran Ash, claro). Segunda: ¿acaso Scott estaba pensando en el dueño de Virgin cuando decidió carbonizar a Branson? Y, tercera: ¿os imagináis cómo tiene que ser ver estas dos últimas películas, en primer lugar, y luego ir a las 4 previas de la saga a buscar las respuestas? En fin, un entretenimiento palomitero, que tiene de todo (incluso alguna que otra escena técnicamente maravillosa, como la de la flauta) y con alguna que otra ínfula de ciencia ficción hard.

 

martes, 28 de febrero de 2017

El consejero (Aka The Counselor)

2*

Mano a mano entre el irregular Ridley Scott  y ese genio de las letras USAmericanas que es Cormac Mcarthy, estamos ante un auténtico despropósito cinematográfico, una historia innecesaria y mal contada. Como escribió Peter Travers en la Rolling Stone, “El consejero es una monótona reflexión sobre el capitalismo en forma de thriller sobre el comercio de la cocaína en la frontera Tex-Mex”. Aunque el principal problema del film consiste en desarrollar una galería de vacuos y absolutamente prescindibles personajes que tienen, además, una psicología y una verborrea que no les cuadra en absoluto. El otro gran error de la cinta es un ritmo pausado, cuasi tarantiniano, cuasi literario, alrededor de conversaciones muy sutiles que contrastan negativamente con la sordidez y con la tremenda frivolidad del mundo que retrata y que rodea la historia. Además, al propio Scott se le nota bastante perdido a la hora de poner en escena el guión de Mcarthy. Por no hablar de los caricaturescos actores que ponen rostro a los desenfrenos de la historia (Penélope Cruz, Javier Bardem, Michael Fassbender o Cameron Díaz, todos están horribles). 

lunes, 13 de junio de 2016

Black Rain

3*

Contrastes. Esta es la palabra que define con precisión al Japón contemporáneo. Así lo dejó escrito la Ruth Benedict de El crisantemo y la espada. Y esta es la palabra que representa con bastante acierto la premisa de este exitoso thriller de Ridley Scott, estrenado justo después de La sombra del testigo, dos años antes del super hit Thelma & Louise y el último film clásico de su director. Algo así como su Manhattan Sur. Dos policías de Nueva York, esa “gran zona gris”, han de extraditar a un asesino despiadado de la Yakuza (un tal Sato), al Tokio de finales de la ultraconservadora década de los ochenta. Con la ayuda del jefe de la Prefectura local, el gran Ken Takakura, deberán esquivar la guerra de poder entre la mafia japonesa, además de vengar un asesinato absolutamente imprevisible y que fue uno de los temas de conversación para buena parte de los espectadores que vieron el film en el momento de su estreno. Scott rinde homenaje a la cámara retardada de Peckinpah, para acentuar algunas escenas de acción, pero también a la contención y estallido de la violencia en el Yakuza de Pollack. Además, el guión se permite algunas pinceladas sobre culpabilidades históricas, raíces retorcidas y problemas de identidad cultural. En fin, un thriller rodado y fotografiado con un alto sentido estético (por el luego director de Speed) y con una BSO que martillea convenientemente la trama. 

martes, 26 de febrero de 2013

American gangster

2.5*

Ridley Scott perpetra una de esas vacuidades tan propias del cine Hollywoodiense en la que se glorifica a un canalla a la vez que se maquilla el hecho mostrando algunas pinceladas de crítica social. Y es que, aunque se mencionen, no se abunda en las graves consecuencias sociales del negocio al que se dedica el protagonista ni, tampoco, se subrayan todas las conexiones políticas, militares, policiales y judiciales del tráfico de drogas. En su lugar, Scott filma una larguísima película en la que se ensalza a Frank Lucas (Denzel Washington), un riquísimo e influyente traficante de drogas de la década de los sesenta y setenta, mediante la innoble estrategia de humanizarle (a través de la relación con su familia y con su mujer), dignificarle (mediante la explicitación de su amor y lealtad por los de su estirpe) y transformarle en un as de los negocios (se explica varias veces que vendía heroína de gran pureza a mitad de precio). Además, se describe su carácter humilde aunque se subraya que era así por motivos de supervivencia (si no se hacía notar, nadie se fijaría en él). En todo caso, a nivel fílmico, el guión y la dirección es un refrito de varias historias y de varias películas, especialmente de El padrino, El precio del poder, Serpico y El padrino de Harlem. Y de, por supuesto, Uno de los nuestros. De hecho, el guionista había trabajado con el director neoyorkino en Gangs of New York y Nicholas Pileggi también aparece por los créditos. Podría ser el contra ataque de la Universal al éxito de Scorsese, Infiltrados, de un año antes, aunque es sabido que Scott llegó al proyecto tras el despido de Antoine Fuqua. A su favor, hay que mencionar el trabajo de algunos secundarios así como una resuelta fluidez narrativa, aunque se cae en todo tipo de inconsistencias de guión (la grabación que acusa al protagonista se realiza con un micrófono que está bastante lejos de la conversación que se supone estaba grabando), errores (Rusell Crowe no pudo ser el detective y el abogado acusador) así como anacronismos y fallos varios.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Prometheus

3*
Dedicada a Aitor Bolaños
En el año 2089, unos arqueólogs descubren restos de varias culturas antiguas que señalan la presencia inmemorial de seres extraterrestres en la tierra. Cuatro años después, siguiendo unas antiquísimas pero precisas indicaciones astronómicas, una expedición millonaria (la nave Prometheus) transporta a un equipo científico al lugar desde el que se supone que podrían provenir dichos extraterrestres. Detrás de la expedición se encuentra un magalomaníaco empresario que se niega a aceptar su final. Con una mezcla de elementos extraídos de Alien Vs. Predator, Blade Runner y Alien y varios toques de Shakespeare, Freud, Lovecraft y Von Däniken, Ridley Scott presenta el episodio cero de la serie Alien con la intención de explicar algunos cabos que dejaba sueltos la primera de las películas de la saga (especialmente sobre los Space Jockeys). Por eso, los guiños al film de 1979 son constantes (aunque también a otros capítulos de la tetralogía). El resultado es soberbio en su primera hora porque consigue crear una conseguida atmósfera de suspense y de terror, en el marco de una aventura espacial. De hecho, como historia de Sci-Fi, resulta rotunda. Sin embargo, su segunda hora se pierde en demasiados vericuetos y errores, el montaje es rapidísimo y se difumina tanto a los personajes como al argumento a costa de la pura acción. Además, confunde al espectador con demasiada informacion. Por eso, en general, el principal problema de esta película es su falta de cadencia y tensión, debido al error de querer contar demasiadas cosas en tan poco tiempo (y de contarlas mal), sacrificando un desarrollo dramático más cuidado y elaborado, algo que no le ocurría a Alien. El guión bascula entre la ciencia, el darwinismo intergaláctico, la mitología clásica y la religión en un todo impreciso y no del todo congruente en el que, los tiempos mandan, prima el ingrediente genético. Visualmente, la película es magnífica, kubrickiana, y los diseños de Giger contribuyen a su riqueza y espectacularidad. No obstante, aunque los efectos visuales sean extraordinarios, en algunos momentos no consiguen estar a la altura de la producción. Para terminar, los personajes no son lo mejor de la historia. Tampoco los diálogos. Ni siquiera el androide David, esa especie de Demiurgo interpretado por un Michael Fassbender un tanto pagado de sí mismo.




jueves, 9 de agosto de 2012

Alien, el octavo pasajero

4*

De camino a la tierra, la nave comercial Nostromo localiza una supuesta llamada de socorro que proviene de un insólito planeta. Al ir a investigar, los tripulantes descubren restos de una nave alienígena y, en su interior, una extraña y embrionaria forma de vida que se adhiere a la cara de John Hurt. Al regresar a la nave, la extraña criatura comenzará a crecer. De hecho, se convertirá en el 8º pasajero de la nave. Una idea muy sencilla que en pantalla, sin embargo, cobra una especial atracción gracias al tratamiento cinematográfico que le imprimió Ridley Scott, gracias a una imagineria visual inspirada en el trabajo de Kubrick (aunque con tonos más ocres, oscuros y sucios) y a un diseño de producción espectacular, obra de H.R. Giger, Moebius, Ron Cobb y Chris Foss, entre otros. Una película que tiene varias virtudes, una de las cuales consiste en que, según avanza la historia, van apareciendo más preguntas que respuestas. Otra consiste en sus impresionantes FX’s así como en su ambientación y sus efectos visuales. Una más en su acertado uso del ritmo y del suspense, como ha señalado Roger Ebert. Por otro lado, la película disuelve las fronteras de varios géneros (la SciFi, el terror, el cine de monstruos, el cine social) gracias a un soberbio trabajo del guionista del primer film de John Carpenter, Dan O’Bannon (con varias similitudes con El enigma de otro mundo, de Crystian Nyby, y con Terror en el espacio, de Mario Bava). Además, Alien encumbró a Sigourney Weaver a la categoría de heroína moderna gracias a su contenido trabajo y a su combativo y sexy personaje. Finalmente, el éxito fue tal que ha dado pie a toda una saga de secuelas (Aliens), precuelas (Prometheus) y crossovers (Alien vs. Predator), entre otros productos de la industria cultural, como comics o videojuegos.






lunes, 2 de enero de 2012

Aliens


4*

Tras la asombrosa e innovadora combinación -de ciencia ficción clásica, estética biomecánica y patrones importados del género de terror- que contenía Alien, el 8 pasajero, James Cameron tenía por delante una tarea bastante complicada: realizar una secuela de la magistral película de Ridley Scott que fuera una fiel continuación y, a la vez, algo totalmente distinto. De esta manera, Cameron recupera la intención de los guionistas originales, Walter Hill y David Giler, y rueda una obra maestra de acción claustrofóbica, muy realista en su concepción y desarrollo, con un apropiado ambiente militar (inspirado en la obra de Robert A. Heinlein, Starship Troopers) y siguiendo la premisa de su predecesora: una heroína al frente de la acción -magníficamente interpretada por Sigourney Weaver, por cierto- pero en esta ocasión enfrentándose no a un único alien (como en la primera parte), sino a toda una colonia de xenoformos. Magnífica en todos sus aspectos técnicos y artísticos, Aliens sobresale por un conseguidísimo in crescendo dramático y por un épico clímax final que llega a producir admiración en cualquier espectador, por muy aguerrido que sea. Curiosamente, justo un año después, en 1987, aparecería en pantalla otro alienígena despiadado, Predator.