El caballero
Antonious Block (Max von Sidow) regresa de las Cruzadas justo en el momento en
que Europa está siendo asolada por la peste negra. Al comienzo de la película,
la muerte le reclama pero consigue convencerla para jugar una partida de
ajedrez y así tener tiempo para poder examinar su vida y redimir su pasado.
Entre jugada y jugada, Antonious y su escudero conocen a varios personajes,
viven diversos lances y entablan con ellos conversaciones sobre distintos
asuntos. La metáfora que hace de la vida una partida del ajedrez viene de
lejos, desde Alfonso X hasta Cortázar, pasando por El Quijote. El propio Borges escribió “Dios mueve al jugador, y
éste, la pieza. / ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza / de polvo y tiempo
y sueño y agonía?”. En todo caso, mientras dure la partida, decía Sancho Panza,
“cada pieza tiene su particular oficio”. Y uno de los problemas de la vida es descubrir qué oficio tiene cada cual. Una de las obras maestras que jalonan
la filmografía del director sueco Ingmar Bergman, de un calado filosófico y
humano que no está reñido con una apropiada dosis de humor y ligereza, lo que la emparenta con varias
películas de Akira Kurosawa. Con un presupuesto más bien escaso y
tras poco más de un mes de rodaje, Bergman presenta una reflexión alegórica sobre las dudas
religiosas y existenciales y lo hace a la vez que permite a los personajes
moverse y hacer cosas, cosa inusual en un cine de tanta profundidad. El
complemento perfecto de La máscara de la
muerte roja, una de las mejores películas del ciclo Poe-Corman pero con un
final mucho más optimista. El cine posterior ha rendido a este imperecedero film múltiples homenajes, desde Excalibur hasta El ultimo gran héroe, desde Diner
hasta Desmontando a Harry.
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sábado, 9 de febrero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Diabolik
3*
Mario Bava en estado POP. Diabolik (John Phillip Law), un
ladrón que podría ser de guante blanco si no fuera por su despreocupación por
las vidas ajenas, en la línea de Fantômas, está enamorado profundamente de su
bella partenaire (Marisa Mell), y se
dedica a robar todo cuanto se le pasa por la imaginación (dinero, joyas),
llevando de cabeza al cuerpo de policia y a las autoridades de un país
indeterminado. El mundo del hampa se pone de acuerdo con el Inspector Ginko (Michel
Piccoli) para frenar los pies de Diabolik, con lo que se multiplican los
problemas para nuestro anti héroe. Mario Bava dirige una película que es
absolutamente pop(ular) por varios motivos: por la configuración de los
personajes (ese Arsenio Lupin con elementos de The Mask, de James Bond y de Batman), por la estructura de la trama
(comprensible como una canción de Christy o de Beastie boys), por una planificación
y un montaje más cerca del strip cartoon
que del cine convencional (no por casualidad, el film está basado en un exitoso cómic italiano de las hermanas
Giussani), por su sofisticado erotismo y, finalmente, por una concepción estética excesivamente cercana a varios modelos de uso corriente en determinados subgéneros (en este sentido, por ejemplo, el diseño de producción, sesentero,
está francamente alejado de la realidad, por su colorismo, naturaleza kitsch y espíritu psicodélico, con en algunas películas de la saga Bond o similares). Sin
embargo, Bava no termina de acertar con el ritmo de la historia, que está
lastrado por algunos puntos muertos y bajones, pero sí con el hecho de
incorporar al producto una capa de subversión, lo que tumba de inicio todas las
críticas que tachan de frívolo al film.
Por otro lado, el final acierta tanto por su indefinición como por subrayar un
elemento sobrenatural que, hasta ese momento, solo se había sugerido.
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viernes, 10 de agosto de 2012
Scorpio rising
3*
Scorpio Rising (1964), de Kenneth Anger, es uno de los primeros films postmodernos, por varios motivos:
por su tratamiento semi documental de la cultura popular, en concreto del mundo
de los moteros, y por incluir una BSO compuesta casi enteramente de hits populares (Bobby Vinton, Elvis
Presley, Ray Charles) que, además, van acotando segmentos significativos del film. Sin duda, es un mediometraje (28’)
muy influyente en el cine posterior, especialmente en Marin Scorsese, Quentin Tarantino, Andy
Warhol, John Waters o David Lynch. Incluso la reciente y popular Drive, de Nicolas Winding
Refn, le rinde un pequeño homenaje. Con múltiples referencias a la
cultura pop (las motos, las bandas callejeras), al cómic (Freckles and his Friends, El
Príncipe Valiente), a las drogas, a las armas y al cine (James Dean, Marlon
Brando), la película despliega múltiples implicaciones sociológicas, políticas
(referencias al nazismo), religiosas y sexuales (al mostrar, por ejemplo, un
mundo viril y homosexual, con una estética que parece competir con el mismo Tom de Finlandia), todo con un guión abierto
pero narrativo y sin ningún diálogo.
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