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viernes, 8 de abril de 2016

Holocausto caníbal (Aka Cannibal Holocaust)

1*

El padre y la madre de casi todo el cine reciente sobre found footage, este film de Ruggero Deodato explota sin rubor ni conmiseración ninguna el morbazo de una buena parte de los espectadores cinematográficos, a la vez que muestra el cruel espíritu que hay detrás del colonialismo Occidental (incluso de su acercamiento antropológico al mismo). De hecho, los documentalistas son una panda de cabrones en toda regla. Deodato, además, introduce escenas de sexo, sacrificios y desmembramientos reales de animales (una tortuga, varias serpientes, monos, un cerdo salvaje), todo tipo de secuencias desagradables, crueldades varias, etc., y todo ello acentuado por una BSO que dramatiza y subraya todo lo que las imágenes muestran. A la postre, lo que el espectador contempla no es plato de buen gusto ni educa de ninguna manera. ¿Cine de denuncia? ¿Cine auto complaciente sin valor? ¿Obscenidad? Es verdad que la obra juega a la ambigüedad y que, al incluir, varios puntos de vista sobre los hechos, se desliza hacia la metaficción, recalcada por ese “todos somos caníbales” final. Pero una cosa no se puede olvidar. Desde el punto de vista ético, cuando una película muestra (y se recrea en) la muerte gratuita de animales, traspasa el límite de lo razonable, pisoteando la dignidad animal, y, por tanto, transforma el resultado en un insulto a la razón y en una vergüenza para la empatía humana. Todas las demás consideraciones (estéticas, técnicas, interpretativas, etc.) no pueden estar por encima de la vida, por muy humilde que ésta sea. 

viernes, 24 de octubre de 2014

El gran marciano

0.5*

El anticine en una de sus máximas expresiones: intereses comerciales absolutamente coyunturales y mucha pereza artística. Y todo ello con alguna que otra ínfula. ¿De verdad que es necesario hacer basuras como esta?
 

jueves, 23 de enero de 2014

Threads

3.5*

Threads es una de las más dramáticas y desoladoras visiones sobre un hipotético holocausto nuclear. La película comienza con la presentación de la vida normal en una ciudad de Gran Bretaña, a mediados de los ochenta, y en cómo, de una forma abrupta e imprevisible, comienza una escalada militar que acaba con el lanzamiento generalizado de misiles nucleares. Pero la película destaca por mostrar con todo lujo de detalles las secuelas de un ataque atómico, a todos los niveles, tanto a nivel personal como a nivel colectivo; tanto a nivel psicológico como a nivel biológico; y todo ello narrado “día a día”, destacando por su aspereza y contundencia, como algunas imágenes de Cartas de un hombre muerto. En 1984, la BBC retransmitió este film por televisión y, debido a la dureza de lo que retrata y al carácter cuasi documental con el que fué rodado, produjo depresión en miles de espectadores. De alguna forma, causó las mismas o similares reacciones que El día después, la famosa producción USAmericana que tanto impresionó al mismo Ronald Reagan. Como curiosidad, Carl Sagan ejerció como consultor técnico-científico de este film, una producción que el propio Ted Turner costeó en su pase por la TBS. Por cierto, la película presenta una denuncia solapada de la inutilidad de la tecnología, de la fragilidad e interconexión de la vida moderna y muestra también algunos curiosos guiños al imaginario cristiano. Una de las más desagradables y desalentadoras historias que un espectador se puede echar a la vista.

domingo, 7 de abril de 2013

El último cazador

3*

Docudrama en clave de epopeya (o balada) sobre los últimos cazadores de pieles o tramperos del Yucón, la zona canadiense de las Rocosas. El director francés Nicolás Vanier regala la vista del espectador con espectaculares imágenes y soberbias fotografías de la naturaleza en estado salvaje y cuenta una historia interesante y atractiva sobre la supervivencia de una forma de vida, en peligro de extención, que ha basado su éxito a lo largo de los siglos en su respeto de la naturaleza (aunque esto daría pié a una interesante discusión que la película, sin embargo, no plantea). Por su parte, los “actores” hacen lo que pueden para hacer creíbles sus líneas de diálogo y sus emociones. Hay un par de escenas extrañamente musicalizadas con la voz de Leonard Cohen. Sería conveniente que el espectador pudiera comparar con Atanarjuat, la leyenda del hombre veloz (de Zacharias Kunuk), con Hacia rutas salvajes (de Sean Penn) y con Infierno blanco (de Joe Carnahan). O, incluso, con Perdidos en la nieve.



lunes, 4 de febrero de 2013

Project X

2.5*

Norte de Pasadena, California. Año 2012. tres adolescentes nerds, en busca de popularidad, pretender celebrar el cumpleaños de uno de ellos en casa de sus padres. Para ello, lanzan una invitación viral que consigue movilizar a cientos de personas. Resultado: una de las High School parties más locas y salvajes de las que se recuerdan en el cine. Mucho más loca y salvaje que la de Desmadre a la americana, Risky Business, Movida del 76, Ya no puedo esperar o Supersalidos. Project X es un retrato despiadado de una generación de clase medio-alta que consigue canalizar su vacío mediante la exageracion de varias constantes (sexo, drogas y alcohol) junto con la más plana e inocensiva subversión (tipo Jackass). La idea que subyace es muy sencilla: la fiesta como rito de iniciación y presentación en sociedad. Y es que una auténtica party puede ser una buena radiografía de las costumbres sociológicas de la época en que se desarrolla. Warner Brothers produce esta película y la dirige el novel Nima Nourizadeh, con una mezcla de texturas y formatos visuales (en plan falso documental), muy bien montada y espectacularmente iluminada. Por su parte, estética y musicalmente, parece una rave light de los Zombie Kids. El listón está alto pero uno se queda con la sensación de que se puede filmar una fiesta aún más brutal y absurda. No tendremos que esperar mucho. Al tiempo. Igual que pasó con Hemingway que, después de Fiesta, publicó póstumanente París era una fiesta