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viernes, 15 de enero de 2016

El guerrero rojo (Aka Red Sonja)

2*

Tricuela de la maravillosa Conan, el Bárbaro y triquiñuela exploitation de un Richard Fleischer, en horas muy bajas, para prolongar el filón Cimerio (tras su también mediocre, aunque tolerable, Conan, el destructor) y, de paso, para reflotar su propia carrera. Archie cumple con su No papel y la ex mujer del ex marido de Sasha Czack hace lo que puede para que no se le note demasiado que es más modelo que actriz. Bueno, modelo tampoco fue mucho, aunque apareciera en Playboy. En fin, un subproducto ochentero, todo muy teatralizado y muy subrayado, con una ambientación Sword & Sorcery de alquiler, con una historia que roza el paroxismo (¿mantener la virginidad en la era Hiboria?) y sus consabidas brujas, guerreros y talismanes. Ni siquiera la BSO del grandísimo Morricone consigue destacar por nada especial: más bien, parece calcar las partituras habituales en esta clase de producciones. Por cierto, el espectador devoto está todavía a la espera de una buena adaptación de las historias de Bellit, “la reina de la costa negra”, el auténtico amor del futuro rey de Aquilonia.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Tarón y el caldero mágico (Aka The Black Cauldron)

3*

Atípica y cuasi desconocida película de Disney, estrenada en pleno éxito de Los Cazafantasmas, Legend, La historia interminable e, incluso, Merlin el encantador y Excalibur, de todas las cuales se toman prestados ciertos elementos aunque, en todo caso, estamos frente a una adaptación animada de Las Crónicas de Prydain de Lloyd Alexander, elaboradas al calor de la obra de Tolkien, Shakespeare y del ciclo artúrico. Lo prodigioso es que en la película hay oscuridad, magia, erotismo, extraños personajes, muertos vivientes, comportamientos insólitos en el cine de la compañía, etc. Lo menos prodigioso, por tanto, es descubrir el poco éxito que tuvo en su época, tanto de critica como de público. De hecho, tardó varios años en llegar al mercado del video. Estéticamente, el diseño de personajes es el que se podría esperar de la Disney en esa época aunque hay evidentes conexiones con la estética de las obras de Ralph Bakshi, en particular con las dibujadas por Frank Frazetta. Por cierto, el film posee una hermosísima partitura de Elmer Bernstein y entre las voces de los principales personajes podemos encontrar las de John Hurt, Freddie Jones, Nigel Hawthorne o John Byner así como la del propio John Huston. Con probabilidad, la película más underground de The Walt Disney Company.

jueves, 15 de octubre de 2015

La princesa prometida (Aka The Princess Bride)

3*

Contar un cuento, narrar una historia, ¡un arte universal! ¡Un arte atemporal! Muchos han sido los narradores y muchas las historias, a lo largo de los años, a lo largo de los siglos, a lo largo del ancho mundo. Michael Ende, por ejemplo, hacía que el joven Bastian leyera una historia que le transportaba al mundo de Fantasía y, además, le aislaba de la realidad, de una realidad en la que sufría una especie de proto bullying de la época. El propio Ende decía que “para encontrar la realidad hay que darle la espalda y pasar por lo fantástico”. La ultraconservadora década de los ochenta tuvo el privilegio de vivir una recuperación del cine fantástico, como evasión de la realidad, como mecanismo para contemplarla de una forma distanciada y crítica y, también, y precisamente por ello, para introducir una serie de valores morales. La princesa prometida, clásico indiscutible del cine fantástico y juvenil contemporáneo, no es una gran película. Pero tiene todas esas cosas. Tiene todo lo necesario para que mozalbetes de todas las edades disfruten con la irrealidad del amor eterno, aderezado con una amistad a prueba de bombas, con un variopinto grupo de antihéroes (¡ese Iñigo Montoya, por Tutatis!) que colaboran entre sí en pos de un fin colectivo y con un mundo irreal en el que los milagros pueden suceder. Y, por encima de todo, con la victoria del bien, que aplasta, sonriendo, a todas las costrosas y egoístas manifestaciones del mal. Una joya encantadora, para disfrutar de una tarde insulsa de sábado.

martes, 14 de abril de 2015

El dragón del lago de fuego (Aka Dragonslayer)

3*

A la muerte del mago Ulrich (Ralph Richardson), el joven aprendiz Galen (Peter MacNicol) debe viajar a un reino azotado por un el dragón Vermithrax y cuyas doncellas son periódicamente sacrificadas para aplacar al viejo monstruo. Curiosa y acertada producción Walt Disney de Word & Sorcery, que se aleja de las historias fantásticas infantiles de la casa para acercarse al reciente éxito de Excalibur (del mismo año), con una acertada aunque uniforme ambientación y unas convincentes localizaciones (Gales y Escocia). La historia, basada en leyendas como la de San Jorge y el dragón, es interesante y da pié a reflexiones y apuntes literarios, históricos y míticos de todo tipo. Sin embargo, la puesta en escena es, por momentos, un tanto televisiva, lo que reduce su potencial mítico. Por otro lado, la música no es apropiada, ni desde el punto de vista armónico, ni melódico ni tímbrico. Sin embargo, la película se deja ver, por su autenticidad y negrura, y, de hecho, destaca dentro del boom de películas juveniles y de fantasía de la época, comienzos de la ultraconservadora década de los ochenta. Nada que ver, por cierto, con esa bazofia llamada El caballero del dragón. Pero sí con esa serie de productos literarios y de rol llamada Dungeons and Dragons, publicada en España en formato libro por la editorial Timun Mas.

sábado, 27 de diciembre de 2014

El Hobbit: Un viaje inesperado (Aka The Hobbit)

2*
Tras la trilogía de El señor de los anillos (una jugada maestra desde el punto de vista cinematográfico y artístico), Peter Jackson presenta la primera parte de su segunda trilogía. Esta vez sobre la novela infantil El Hobbit, cronológicamente anterior a las aventuras de las tres primeras películas. Y si es comprensible que las más de 1.300 páginas de El señor de los anillos se conviertan en tres films, no lo es tanto que una novela de poco más de 300 se transforme en casi 8 horas de cine. Aquí comienza el primer problema de esta enorme producción: que la historia tiene muchos puntos muertos, escenas estiradas absurdamente y bajones rítmicos por doquier. La historia no da para más. Pero hay algún que otro problema añadido. Por ejemplo, el espíritu infantiloide de la trama, de algunos personajes y de algunos diálogos así como su humor ramplón. Igualmente, la historia calca de alguna manera la excusa argumental de la primera trilogía: un viaje iniciático y de aventuras que debe hacerse formando parte de un grupo heterogéneo. Es verdad que algunas escenas son impresionantes (como la de la cueva de los trasgos, por ejemplo), especialmente si se contemplan en 3D, y que algunos planos paisajísticos son excepcionales, pero Jackson no consigue que el espectador deje de sentir una especie de déjà vu por cuanto está viendo en pantalla. Eso si no se aburre soberanamente o si no le da por pensar acerca de la enorme suerte que tienen todos y cada uno de los personajes. En definitiva, una película repetitiva, estirada en buena parte de su metraje, infantil en su desarrollo y que, además, resulta inverosímil incluso para el género mitológico-fantástico al que pertenece. Es decir, El Hobbit: un viaje inesperado es como La amenaza fantasma: una película innecesaria. Casi nadie la verá en años sucesivos.




martes, 23 de diciembre de 2014

Tunka el guerrero

1.5*

Una de las producciones más bizarras de toda la filmografía española. Consiste en una curiosa mezcla de cine de espada y brujería (aunque con una estética casi de peli de romanos. O, mejor, con una estética parecida a la de Los cántabros), cine postnuclear (en la estela de multiples explotaition del momento, como las de Enzo G. Castellari) y cine feminista. Es decir, una especie de cine futurista pero retro, muy ochentero y casposamente bikinero. En definitiva, una mezcla coyuntural de grandes éxitos anteriores (El planeta de los simios) y de la época (desde Conan el bárbaro a Mad Max pasando por Ator el poderoso), escrita, ambientada y rodada con una pericia ciertamente postapocalíptica y con unas interpretaciones tan casposas como su factura general, donde no falta, por otro lado, frasecitas grandilocuentes e irrisorias. Atención a la belleza natural de Tunka, el héroe, a las escenas de banquete y a la coreografía de las luchas con espada: al espectador le puede dar un síncope.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Conan el bárbaro

2*

Marcus Nispel, el director del reciente remake de Viernes 13, perpetra esta otra actualización de otro clásico de los ochenta (el Conan el bárbaro de John Milius), en el que Arnold Schwarzenegger daba vida al mítico cimerio creado por Robert Howard. En este caso, se ha optado por un actor, Jason Momoa, que se parece un poco más a los lápices de John Buscema o de Ernie Chan (dos de los más populares artistas de la saga en cómic) pero cuya capacidad interpretativa y su carisma dejan mucho que desear, incluso comparándolo con el actor austriaco original. Como dijo Roger Ebert, el argumento trata sobre... bueno, no importa, da igual. Nispel presenta una trama sembrada de tópicos (desde 300 hasta La búsqueda, desde La momia hasta Piratas del caribe, desde El guerrero rojo hasta El señor de los anillos), con un pueril uso de la ambientación, unos efectos digitales anticlimáticos y un score impersonal a más no poder. Y es que, en el fondo, es una película más fantasiosa que fantástica, aunque los elementos de Sword & Sorcery merecen la pena, igual que la presencia de Ron Perlman o la voz del narrador (Morgan Freeman). Sin embargo, el montaje, el ritmo y la superficialidad de los personajes y de la trama acaban por reducir el potencial épico de la historia, dejándola en una simple aventura con cachas, chica guapa y malvados grotescos. Ah, y un buen puñado de desnudos de Europa del este. Es decir, ¡Por Crom! se queda en un film para adolescentes, sin mayor trascendencia u oportunidad.

lunes, 26 de marzo de 2012

Solomon Kane

2*

Robert E. Howard fue un prolífico y huraño escritor texano que dio forma a alguno de los más interesantes personajes de la literatura pulp del siglo XX. Conan fue uno de ellos. Solomon Kane, el puritano, otro. Michael J. Bassett agarra el personaje de Howard y lo mete rutinariamente en una estructura mil y una veces vista, de masacres, venganzas y redenciones (como en Conan el bárbaro, por ejemplo), con la única particularidad de que, de fondo, hay una especie de oscuro siglo XVI inglés y, a su alrededor, almas en pena, brujería y demonios. Lástima que la historia esté francamente mal contada y que abunde en tópicos y estereotipos (estéticos, narrativos, escénicos), porque el personaje es bien atractivo, teniendo en cuenta su ambigua naturaleza. Mejor ir a la fuente original: a la Weird Tales o a las dos excelentes ediciones disponibles en castellano, la de Valdemar y la out of stock de Anaya (bajo el cuidado de Javier Martín Lalanda). Por cierto, en el año 1996 se estrenó una especie de biopic romántico sobre el mítico escritor, El que caminaba solo.