La sexta parte de la saga creada por Ridley Scott sigue con el prólogo
comenzado en Prometheus y sigue
intentando responder preguntas a la vez que consigue ir creando otros misterios
e incógnitas. Parece que el universo Alien se está expandiendo y se les está
yendo de las malos, con tanto juego entre replicantes, ingenieros y creadores (como en Blade Runner).
Pero no vamos a desvelar el contenido del film
o sus múltiples defectos. Vamos a intentar hacer algunas reflexiones sobre lo animado
de esta propuesta, sobre todo vista en pantalla grande. Es verdad que es una
película cero original (aunque tiene varias novedades interesantes); es verdad
que tiene varias escenas absurdas (que igual la versión extendida medio
corrigen, aunque algunas es imposible); es verdad que algunos CGI's son abruptos
(pero otros son maravillosos); es verdad que la tripulación es un tanto lela
(aunque menos que la de la Prometheus);
es verdad que algunos comportamientos son inconsistentes (como muchos de los de todas las tripulaciones); y es
verdad mucho de lo que se ha criticado de Covenant.
Y podríamos seguir horas pero podemos plantarnos
aquí y hacer tres reflexiones curiosas. Primera: en vez de Alien, la saga
debería empezar a llamarse David (en la línea del gran Ash, claro). Segunda: ¿acaso
Scott estaba pensando en el dueño de Virgin cuando decidió carbonizar a Branson?
Y, tercera: ¿os imagináis cómo tiene que ser
ver estas dos últimas películas, en primer lugar, y luego ir a las 4 previas de
la saga a buscar las respuestas? En fin, un entretenimiento palomitero, que
tiene de todo (incluso alguna que otra escena técnicamente maravillosa, como la
de la flauta) y con alguna que otra ínfula de ciencia ficción hard.
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viernes, 9 de junio de 2017
Alien: Covenant
3*
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viernes, 30 de diciembre de 2016
4, 3, 2, 1... morte, aka mission stardust (Aka Órbita mortal Aka Mission stardust)
2.5*
Una nave terrícola es enviada a
la luna, donde se encuentra con una nave extraterrestre en la que un alienígena
habla de su extraña agonía y enfermedad (que está un poco pachucho, vamos). Por
ello, se decide regresar a La Tierra para intentar buscar una cura. Coproducción
italo-hispano-alemana, dirigida por Primo Zeglio, que comienza como una película
de ciencia ficción pero que deriva en una historia de espías y militares, de acción
y de luchas mafiosas por un cargamento de diamantes en pleno Mombassa (sic). La
realización es un tanto casposa y el resultado un tanto pop. Sin embargo, la
película tiene un personaje maravilloso (además de alguna que otra enfermera
cachonda): la alienígena Thora, interpretada por Essy Person. Solo por eso ya
merece la pena verse. Y, también, por supuesto, por sus modelitos y por sus
escenas eróticas. Nada más que añadir a esta ignominiosa serie B olvidada por
el tiempo.
domingo, 27 de noviembre de 2016
La llamada (Aka The Arrival)
3*
En 1972, Andrei Tarkovski
estrenaba su lánguida adaptación de la novela se Stanislaw Lem, Solaris, una historia de ciencia ficción
cuyo tema principal era la imposibilidad de la comunicación entre el ser humano
y un planeta oceánico protoplasmático extraterrestre. Si ya es difícil
comunicarse y traducir las experiencias ajenas, entre los propios seres
humanos, desde luego que no es difícil imaginar el tremendo esfuerzo que
supondría entablar una conversación con seres intergalácticos totalmente
diferentes a los humanos. La NASA no cuenta con un C-3PO, eso está claro. Pues
bien, esta es la premisa de la última película de Dennis Villeneuve y, en este
sentido, el film no es original (a
este respecto, léase, también, Empotrados,
de Ian Watson). Pero sí es curioso el hecho de que desarrolle las implicaciones
de la tesis de Sapir-Whorf (según la cual el lenguaje moldea nuestra forma de interpretar
el mundo) hasta una interesante propuesta: entender el lenguaje de los
extraterrestres implica ver el mundo como ellos, con sus particulares
conmutaciones espacio-temporales. Para ello, el director desarrolla el
siguiente argumento: 12 naves extraterrestres aparecen de repente en 12 lugares
distintos de la Tierra, al margen del proyecto SETI, y el gobierno USAmericano
contrata los servicios de un físico y de una experta traductora para intentar
comunicarse con los “inmigrantes ilegales” de las naves. Poco a poco, la
supremacía blanca comienza a entender el lenguaje de los extraterrestres,
mientras que en el resto de los países las cosas comienzan a malinterpretarse, llegando
a creer que los alienígenas han venido a suministrar un arma poderosa. La
historia está contada desde el punto de vista Yanqui (como tiene que haber un
“malo”, ¿qué mejor que un general Chino?) y eso lastra bastante los dos
mensajes importantes del film: que la
humanidad debe unirse en plan Star Trek,
pero ya, y que lo importante en este mundo es amar, procrear y reproducirse,
incluso con el futuro en contra. Sin embargo, lo interesante de la película es
que, a pesar de su falta de originalidad y de su humildad conceptual y de
desarrollo (poca grandilocuencia en la implicación Yanqui en el asunto, una
nave minimalista, un diseño xenomórfico neblinoso, insistencia obsesiva en los
problemas lingüísticos, poca acción, el protagonismo de tres actores que
incluso aparecen “feos”, una BSO calcada del cuarteto 132 de Beethoven, etc.),
destila una atmósfera más que digna para la reflexión filosófica, un clima que
consigue, por lo menos ligeramente, trascender sus premisas y, sobre todo,
consigue resonar en el espectador, pese a ese final confitado y pequeñoburgués.
De hecho, la historia parece pergeñada desde el principio para acoplar a dos
solteros disfuncionales. En definitiva, un argumento que podría haber firmado
Cristopher Nolan pero filmado al estilo del último Terrence Malick y, por
supuesto, con unas gotitas de Stanley Kubrick. ¿Volveremos a encontrarnos con los seres de 7 patas?
jueves, 7 de abril de 2016
Encuentros en la tercera fase (Aka Close Encounters of the Third Kind)
3*
Uno de los hitos históricos en el
cine de ciencia ficción familiar (esos encuentros de “tercera clase”), creado y
orquestado por la mano fílmica firme de Steven Spielberg (junto con E.T. El extraterrestre, Parque Jurásico, Inteligencia artificial y La
guerra de los mundos). De hecho, estamos ante uno de los blockbusters que salpican la filmografía
de su director, con una de las tramas más escuetas de la historia del cine y,
por lo tanto, con un guión estirado hasta la saciedad a partir de decenas de
pequeñas secuencias y planos, dadas de sí hasta el paroxismo, para crear un
suspense y una atmosfera: la del misterio que esconde el avistamiento de varios
fenómenos Ovnis. Eran otros tiempos, eran otros ritmos. Spielberg se tira a la piscina al introducir en la trama un par de familias disfuncionales, el poder
comunicativo de la música y al elegir como científico protagonista a François
Truffaut, que muestra ser tan mal actor como mítico director. Y acierta también
al representar un contact (Sagan dixit) con otras tecnologías en son de
paz. El film dura muchísimo y tiene
varias imágenes extraordinarias (de más está reconocer el talento del director
para crear una iconografía mítica) pero, también, tiene varios planos
acartonados, que le restan credibilidad final al producto. El final, por
cierto, también es un tanto decepcionante. Un producto que, como curiosidad,
daría pié a otras creaciones neocapitalistas, como el suprafamoso e
infrautilizado juego musical, Simon.
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lunes, 29 de febrero de 2016
El terror llama a su puerta (Aka Night of the Creeps)
3*
Imagínense el Vinieron de dentro de…, de David
Cronenberg, pero rodado con la pulcritud de una comedia universitaria
USAmericana de la época dorada. Si se le añaden algunas de las convenciones de
las películas de zombies y una excusa argumental calcada de los Critters o, incluso, de Fuerza vital, entonces, solo entonces,
tendremos esta estupenda creación de Fred Dekker, el mismo director de House, una casa alucinante. El film es un homenaje permanente al cine
estudiantil de la ultraconservadora década de los ochenta, al que se le ha
metido con calzador una trama de invasiones extraterrestres que transforman en
descerebrados lo que ya, de alguna manera, está un poco descerebrado: la mente
de un universitario medio. Y todo encaja perfectamente. Dekker ha dado con una
fórmula muy atractiva. Hasta el punto que Robert Rodriguez (en The Faculty) y David Nutter (en Comportamiento perturbado) la explotarían
unos cuantos años después. La única pega a la función es el ritmo de algunas
secuencias, el retardo de algunas réplicas-contrarréplicas, así como el timing general de la narración. Por lo
demás, una película estimable, que tiene una composición estética admirable
(50% Lynch, 50% Bava) y unos FX como
de clase de pretecnología, como debe ser.
jueves, 28 de enero de 2016
Outlander
2*
El principal problema de esta película
no es la curiosa mezcla de géneros (Sci-Fi,
aventuras, monstruos, vikingos, etc.). Ni las mediocres interpretaciones. Ni el
casting (un John Hurt que no convence
como guerrero noruego; o un Caviezel que tiene la misma mueca mohína que en La delgada línea roja). El principal handicap de este film es el desarrollo de la narración: está repleta de tópicos, de
escenas de relleno, de situaciones archi-conocidas, de diálogos acecinados como
la alimentación vikinga, de secuencias típicas, de gestos mil y una vez
contemplados. Hace falta ser un poco tierno o un poco aprendiz en cuestiones
fílmicas para disfrutar con fruición de esta película. Por otro lado, buena
parte del supuesto atractivo de la cinta descansa en los FX. Pero éstos tampoco
sobresalen en una puesta en escena estandarizada y típica de este tipo de
producciones y que, además, tiende al aturdimiento, mediante el uso de los característicos
mil y un planos, de la cámara en mano y del hipermontaje
(ese montaje ultra rápido que consigue que el espectador no pueda ver realmente
qué está sucediendo). Casi en cada plano hay un efecto digital. De hecho, en
muchos planos hay una saturación de efectos por ordenador. Y no siempre
convincentes. Cuando pasa un caballo por un poblado lacerado, el caballo es
digital. Cuando aparece un árbol en medio de una casa vikinga, el árbol es
digital. Cuando dos tipos compiten saltando de escudo en escudo, todo es
digital. Lo único que hay real en la película, lo único que es de carne y hueso, son los paisajes. Y, bueno, en algunos momentos, los actores.
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jueves, 20 de agosto de 2015
El supersheriff (Aka Chissà perché... capitano tutte a me)
2.5*
Debería estudiarse la razón por
la cual el cine de Bud Spencer y Terence Hill gozó de tanta popularidad a
finales de la ominosa década de los setenta y comienzos de la ultraconservadora
década de los ochenta. Al menos 5 o 6 de sus películas fueron auténticos blockbusters. Igual es la misma razón
por la que, inmediatamente, su cine fue sustituido por el del ex gobernador de
California y antiguo Mr. Universo. O, un poquito después, por el cine de los Michael
Dudikoff, los Jean-Claude Van Damme, los Steven Seagal o los Jason Statham. Lo
que parece claro es que la filmografía de los dos actores italianos tiene casi los
mismos ingredientes que la obra de Charles Bronson o Chuck Norris, por ejemplo.
Pero, eso sí, es un cine dirigido específicamente al público infantil, más que
a un público adulto. Como lo sería durante los años noventa el cine de Jackie
Chan. La receta de la casa es que a una historia de acción light, al estilo Equipo A,
siempre se le añade alguna moraleja moral o ética. En este sentido, estamos
siempre ante una americana pero à la
italiana. Michel Lupo agarra al secundario de Argento, el gran Bud, y lo deja
caer, por segunda vez, en un pequeño pueblo de Arizona, convertido en un estoico sheriff. Con la ayuda de un crío
extraterrestre y de las gentes torticeras del propio pueblo, consiguen
neutralizar una especie de invasión militar robotizada, a base de galletazos
con la palma abierta y de mamporrazos con el puño cerrado. El espectador actual
sonríe con complacencia al presenciar los entrañables diálogos y las simpáticas
coreografías pero se le iluminan los ojos al comprobar que, en el film, hay alguna escena tipo Matrix y, además, contiene el germen de Están vivos, por ejemplo. Como todas las
películas de Bud Spencer, habrá que esperar al final para poder presenciar una pelea multitudinaria: auténtico jolgorio para ver en familia.
jueves, 9 de julio de 2015
Alien 3 (Aka Alien³)
2.5*
El otrora desconocido director de videoclips, David Fincher, se
estrenó en el mundo de los largos
intentando continuar con la magnífica saga del monstruo de Giger. Sobre un
guión tecleado a 6 manos por alguno de los escritores de las dos primeras entregas
(y otros nuevos), el director de Denver elabora un humilde episodio de Science Fiction, terror y claustrofobia
(es decir, la savia que ha circulado por todas las ramificaciones de la saga).
La nave en la que escapó Ripley, al final de la segunda entrega, cae en un
planetoide que funciona como colonia carcelaria en la que los presos cumplen
sus penas trabajando en la industria siderurgia. Por supuesto, diversos giros
de guión harán aparecer en dicho penal a la más peligrosa de las mascotas (y
alguna otra sorpresa más). Fincher, trabajando también con su productora
propagandística, sorprende por el uso de unos FX digitales, absolutamente caducos, junto con la presencia de un Alien
que se mueve, en los planos generales, como el perrito de Scottex. Una lástima, porque la ambientación y el climax están bien
conseguidos, igual porque conserva un 40% de Alien, el 8º pasajero y otro 40% de Aliens, el regreso. En definitiva, no es un Alien al cubo, como
sugiere su título original, sino un Alien por la mitad, un quebrado de Alien.
Aun así, se puede ver sin torcer demasiado el rictus. Como viene siendo
habitual, existe una versión extendida, con alguna que otra escena que, por
ejemplo, recuerda al famoso cuadro de Rembrandt, El buey desollado.
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martes, 9 de junio de 2015
Starfighter: la aventura comienza (Aka The Last Starfighter)
2.5*
En una pequeña comunidad de autocaravanas de California, el joven Alex vive ayudando a sus vecinos y
soñando con que algún día saldrá de ese agujero para hacerse famoso. Para pasar
el tiempo, además de una relacion sentimental con la hermosa Maggie (Catherine
Mary Stewart), se dedica a jugar a un arcade
situado en el bar del camping donde
ambos viven. Una noche, un extraño personaje vendrá de otras galaxias a
proponerle un trato, un trato intérgalactico. Con una estética deudora de los
valores imperantes en la ultraconsevadora década de los ochenta (Lorimar mediante), el director (Nick
Castle) ofrece una aventura más protagonizada por adolescentes talentosos. Es
decir, a priori, un blockbuster
seguro. A su favor, el hecho de que los FX fueran completamente generados por ordenador (al estilo de la reciente Tron),
lo que en la época fue todo un reto tecnológico. Y también el hecho de que ofrezca
una aventura cibernética con puntos de contacto con las series de Star Wars y de Star Trek y otras aventuras de ciencia ficción, tipo Enemigo mío o Más allá de la realidad. Sin embargo, fue un fracaso comercial en
su época aunque, vista décadas después, no deja de tener su encanto. En todo
caso, el film es francamente mejorable aunque entrañable.
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Starfighter: la aventura comienza
sábado, 14 de marzo de 2015
El vuelo del navegante (Aka Flight of the Navigator)
2.5*
Simpática producción de la Disney, dirigida por el creador de Grease, con una historia de ciencia
ficción familiar sobre un niño que parece haber estado ausente de la faz de la
tierra por un período de 8 años. Como no podría ser de otro modo, la NASA misma está interesada en el caso pero,
como casi siempre también, más que ayudar, lo que hace es entorpecer la
resolución del misterio. En la línea de E.T.
El extraterrestre, la película comparte con el Blockbuster de Spielberg intenciones, resultados, varios auto
homenajes y un complaciente final, que hace que la película sea aconsejable,
exclusivamente, para protoadolescentes bienintencionados (o para adultos nostálgicos). Participación de una ochentera
Sarah Jessica Parker y de una post alien
Verónica Cartwright. Como curiosidad: 5 años antes de la creación del estudio
de Steve Jobs, Max (el ordenador extraterrestre) menciona la palabra Pixar. El visionado de este film se puede acompañar con el de otros más
de los que nacieron a la sombra del éxito del mismo E.T.: Mi amigo Mac, El E.T. y el oto, Hermano del espacio, Nuestros
maravillosos aliados y Los nuevos
extraterrestres, por ejemplo.
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lunes, 15 de septiembre de 2014
La cosa (Aka The Thing 2011)
2.5*
Esta nueva versión de La cosa de John Carpenter, más que una
secuela o un remake, es una simple
actualización, para lo bueno y para lo malo. Respeta el espíritu de la original
(elementos claustrofóbicos, un grupo humano que debe permanecer unido para
enfrentarse a una amenaza exterior, un ambientación vintage, espacio para el individualismo carpenteriano, etc.) pero,
al cual, el tándem van Heijningen/Heisserer añade algunas novedades, la mayoría
poco convincentes (la presencia de dos mujeres, escenas con más acción, se
muestra muchas más veces la cosa, unos efectos especiales basados en animatronics pero con efectos digitales
añadidos, etc.). En cuando al argumento, sigue bastante mecanicamente tanto la
versión narrativa original como la adaptación visual de Carpenter (con las
oportunas variaciones, por supuesto), aunque el suspense en torno a dónde se
esconde la cosa no alcanza la tensión de la versión de 1980. Intenta sortear
varias de las escenas míticas de la versión de Carpenter (como la escena de los
perros o la de la amputación de manos), o bien obviándolas o bien resituándolas
en la trama. Además, la principal novedad es dar el protagonismo a una pareja,
a una especia de MacReady/Ripley. En su contra, rotundamente, hay que mencionar
tanto las interpretaciones como la BSO, que no es ni tan hiriente ni tan
apocalíptica como la de Ennio Morricone. También hay que destacar en su contra
unos efectos de sonido omnipresentes y que saturan la banda de audio del
metraje (en particular, cuando Dereck Jameson está frente al bloque de hielo o
cuando se practica la autopsia). A su favor, el sugerente elemento de Sci-Fi interruptus que aparece en el tramo final del film.
lunes, 11 de agosto de 2014
Attack the Block
2.5*
Simpática pero muy sobrevalorada comedia adolescente de horror-ficción, acerca de una gang de chavales londinenses que ha de enfrentarse a una invasión
alienígena localizada en su propio barrio. Y, más en concreto, en su propio
bloque de viviendas. Joe Cornish sintetiza elementos de varias producciones
icónicas (desde Los Gremlins y Los Goonies hasta Señales, Super 8 y 28 días después) y destila un producto
que conecta con las generaciones más jóvenes gracias a coquetear continuamente con
el mundo del videojuego y sus valores nihilistas y militaristas (Gears of War, por ejemplo). El guión
está repleto de vacuidades adolescentes, un humor presumiblemente fresco pero
bastante burdo, varias situaciones previsibles y ligeras pinceladas sociales si
bien el suspense y los efectos especiales, humildes pero muy efectivos, ayudan
a digerir esta curiosa producción británica, sin más ambición que la de pasar
un buen rato, en la línea de Zombies Party.
domingo, 3 de agosto de 2014
Avatar
3.5*
James Cameron vuelve al tema que mejor conoce
para dar rienda suelta a su poderosa imaginación y a su sobresaliente control
de medios en esta epopeya alegórica sobre la codicia humana y sobre otras
formas de vida más solidarias y compenetradas con su medio ambiente, aunque
también sean cazadores (como en Bailando
con lobos). Siguiendo una estructura que el director ya ha utilizado en
varias de sus películas (como en Aliens),
Cameron despliega un puñado de personajes estereotipados y un argumento muy
sencillo, que se basa en la perdida de la inocencia y en sus consecuencias
morales (como en La selva esmeralda),
para enfrentar dos formas de ver el milagro de la vida: la de quienes buscan
lucrarse a toda regla (y quienes les defienden) y la de quienes deciden vivir
en comunión con su hábitat (y quienes les estudian y comprenden) Aborígenes
frente a comerciantes, por tanto. O cientificos frente a militares (como ya
había tratado George Romero en El día de los muertos vivientes). Dos formas de vida que se concretan en los valores
que han movido a Occidente en su expansión mundial (avaricia, racismo y poderío
tecnológico-militar) y al resto de diferentes formas de vida. Cameron desarrolla
una producción pionera (rodada con una cámara 3D), majestuosa en todos sus
aspectos técnico-artísticos (atención al maravilloso despliegue visual en Pandora) pero que fracasa en redondear
una historia de amplias resonancias éticas y políticas al elegir el camino más
trillado y, sobre todo, al transitar por ese otro camino bienintencionado que puede
terminar por amodorrar al espectador (lo mismo que hizo Star Trek: Insurrección). En este sentido, es un producto más
parecido a un videojuego (WoW o Final Fantasy) que a un film maduro.
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