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viernes, 9 de junio de 2017

Alien: Covenant

3*
La sexta parte de la saga creada por Ridley Scott sigue con el prólogo comenzado en Prometheus y sigue intentando responder preguntas a la vez que consigue ir creando otros misterios e incógnitas. Parece que el universo Alien se está expandiendo y se les está yendo de las malos, con tanto juego entre replicantes, ingenieros y creadores (como en Blade Runner). Pero no vamos a desvelar el contenido del film o sus múltiples defectos. Vamos a intentar hacer algunas reflexiones sobre lo animado de esta propuesta, sobre todo vista en pantalla grande. Es verdad que es una película cero original (aunque tiene varias novedades interesantes); es verdad que tiene varias escenas absurdas (que igual la versión extendida medio corrigen, aunque algunas es imposible); es verdad que algunos CGI's son abruptos (pero otros son maravillosos); es verdad que la tripulación es un tanto lela (aunque menos que la de la Prometheus); es verdad que algunos comportamientos son inconsistentes (como muchos de los de todas las tripulaciones); y es verdad mucho de lo que se ha criticado de Covenant. Y podríamos seguir horas pero podemos plantarnos aquí y hacer tres reflexiones curiosas. Primera: en vez de Alien, la saga debería empezar a llamarse David (en la línea del gran Ash, claro). Segunda: ¿acaso Scott estaba pensando en el dueño de Virgin cuando decidió carbonizar a Branson? Y, tercera: ¿os imagináis cómo tiene que ser ver estas dos últimas películas, en primer lugar, y luego ir a las 4 previas de la saga a buscar las respuestas? En fin, un entretenimiento palomitero, que tiene de todo (incluso alguna que otra escena técnicamente maravillosa, como la de la flauta) y con alguna que otra ínfula de ciencia ficción hard.

 

viernes, 30 de diciembre de 2016

4, 3, 2, 1... morte, aka mission stardust (Aka Órbita mortal Aka Mission stardust)

2.5*

Una nave terrícola es enviada a la luna, donde se encuentra con una nave extraterrestre en la que un alienígena habla de su extraña agonía y enfermedad (que está un poco pachucho, vamos). Por ello, se decide regresar a La Tierra para intentar buscar una cura. Coproducción italo-hispano-alemana, dirigida por Primo Zeglio, que comienza como una película de ciencia ficción pero que deriva en una historia de espías y militares, de acción y de luchas mafiosas por un cargamento de diamantes en pleno Mombassa (sic). La realización es un tanto casposa y el resultado un tanto pop. Sin embargo, la película tiene un personaje maravilloso (además de alguna que otra enfermera cachonda): la alienígena Thora, interpretada por Essy Person. Solo por eso ya merece la pena verse. Y, también, por supuesto, por sus modelitos y por sus escenas eróticas. Nada más que añadir a esta ignominiosa serie B olvidada por el tiempo.

domingo, 27 de noviembre de 2016

La llamada (Aka The Arrival)

3*

En 1972, Andrei Tarkovski estrenaba su lánguida adaptación de la novela se Stanislaw Lem, Solaris, una historia de ciencia ficción cuyo tema principal era la imposibilidad de la comunicación entre el ser humano y un planeta oceánico protoplasmático extraterrestre. Si ya es difícil comunicarse y traducir las experiencias ajenas, entre los propios seres humanos, desde luego que no es difícil imaginar el tremendo esfuerzo que supondría entablar una conversación con seres intergalácticos totalmente diferentes a los humanos. La NASA no cuenta con un C-3PO, eso está claro. Pues bien, esta es la premisa de la última película de Dennis Villeneuve y, en este sentido, el film no es original (a este respecto, léase, también, Empotrados, de Ian Watson). Pero sí es curioso el hecho de que desarrolle las implicaciones de la tesis de Sapir-Whorf (según la cual el lenguaje moldea nuestra forma de interpretar el mundo) hasta una interesante propuesta: entender el lenguaje de los extraterrestres implica ver el mundo como ellos, con sus particulares conmutaciones espacio-temporales. Para ello, el director desarrolla el siguiente argumento: 12 naves extraterrestres aparecen de repente en 12 lugares distintos de la Tierra, al margen del proyecto SETI, y el gobierno USAmericano contrata los servicios de un físico y de una experta traductora para intentar comunicarse con los “inmigrantes ilegales” de las naves. Poco a poco, la supremacía blanca comienza a entender el lenguaje de los extraterrestres, mientras que en el resto de los países las cosas comienzan a malinterpretarse, llegando a creer que los alienígenas han venido a suministrar un arma poderosa. La historia está contada desde el punto de vista Yanqui (como tiene que haber un “malo”, ¿qué mejor que un general Chino?) y eso lastra bastante los dos mensajes importantes del film: que la humanidad debe unirse en plan Star Trek, pero ya, y que lo importante en este mundo es amar, procrear y reproducirse, incluso con el futuro en contra. Sin embargo, lo interesante de la película es que, a pesar de su falta de originalidad y de su humildad conceptual y de desarrollo (poca grandilocuencia en la implicación Yanqui en el asunto, una nave minimalista, un diseño xenomórfico neblinoso, insistencia obsesiva en los problemas lingüísticos, poca acción, el protagonismo de tres actores que incluso aparecen “feos”, una BSO calcada del cuarteto 132 de Beethoven, etc.), destila una atmósfera más que digna para la reflexión filosófica, un clima que consigue, por lo menos ligeramente, trascender sus premisas y, sobre todo, consigue resonar en el espectador, pese a ese final confitado y pequeñoburgués. De hecho, la historia parece pergeñada desde el principio para acoplar a dos solteros disfuncionales. En definitiva, un argumento que podría haber firmado Cristopher Nolan pero filmado al estilo del último Terrence Malick y, por supuesto, con unas gotitas de Stanley Kubrick. ¿Volveremos a encontrarnos con los seres de 7 patas?

jueves, 7 de abril de 2016

Encuentros en la tercera fase (Aka Close Encounters of the Third Kind)

3*

Uno de los hitos históricos en el cine de ciencia ficción familiar (esos encuentros de “tercera clase”), creado y orquestado por la mano fílmica firme de Steven Spielberg (junto con E.T. El extraterrestre, Parque Jurásico, Inteligencia artificial y La guerra de los mundos). De hecho, estamos ante uno de los blockbusters que salpican la filmografía de su director, con una de las tramas más escuetas de la historia del cine y, por lo tanto, con un guión estirado hasta la saciedad a partir de decenas de pequeñas secuencias y planos, dadas de sí hasta el paroxismo, para crear un suspense y una atmosfera: la del misterio que esconde el avistamiento de varios fenómenos Ovnis. Eran otros tiempos, eran otros ritmos. Spielberg se tira a la piscina al introducir en la trama un par de familias disfuncionales, el poder comunicativo de la música y al elegir como científico protagonista a François Truffaut, que muestra ser tan mal actor como mítico director. Y acierta también al representar un contact (Sagan dixit) con otras tecnologías en son de paz. El film dura muchísimo y tiene varias imágenes extraordinarias (de más está reconocer el talento del director para crear una iconografía mítica) pero, también, tiene varios planos acartonados, que le restan credibilidad final al producto. El final, por cierto, también es un tanto decepcionante. Un producto que, como curiosidad, daría pié a otras creaciones neocapitalistas, como el suprafamoso e infrautilizado juego musical, Simon.

lunes, 29 de febrero de 2016

El terror llama a su puerta (Aka Night of the Creeps)

3*

Imagínense el Vinieron de dentro de…, de David Cronenberg, pero rodado con la pulcritud de una comedia universitaria USAmericana de la época dorada. Si se le añaden algunas de las convenciones de las películas de zombies y una excusa argumental calcada de los Critters o, incluso, de Fuerza vital, entonces, solo entonces, tendremos esta estupenda creación de Fred Dekker, el mismo director de House, una casa alucinante. El film es un homenaje permanente al cine estudiantil de la ultraconservadora década de los ochenta, al que se le ha metido con calzador una trama de invasiones extraterrestres que transforman en descerebrados lo que ya, de alguna manera, está un poco descerebrado: la mente de un universitario medio. Y todo encaja perfectamente. Dekker ha dado con una fórmula muy atractiva. Hasta el punto que Robert Rodriguez (en The Faculty) y David Nutter (en Comportamiento perturbado) la explotarían unos cuantos años después. La única pega a la función es el ritmo de algunas secuencias, el retardo de algunas réplicas-contrarréplicas, así como el timing general de la narración. Por lo demás, una película estimable, que tiene una composición estética admirable (50% Lynch, 50% Bava) y unos FX como de clase de pretecnología, como debe ser.

jueves, 28 de enero de 2016

Outlander

2*

El principal problema de esta película no es la curiosa mezcla de géneros (Sci-Fi, aventuras, monstruos, vikingos, etc.). Ni las mediocres interpretaciones. Ni el casting (un John Hurt que no convence como guerrero noruego; o un Caviezel que tiene la misma mueca mohína que en La delgada línea roja). El principal handicap de este film es el desarrollo de la narración: está repleta de tópicos, de escenas de relleno, de situaciones archi-conocidas, de diálogos acecinados como la alimentación vikinga, de secuencias típicas, de gestos mil y una vez contemplados. Hace falta ser un poco tierno o un poco aprendiz en cuestiones fílmicas para disfrutar con fruición de esta película. Por otro lado, buena parte del supuesto atractivo de la cinta descansa en los FX. Pero éstos tampoco sobresalen en una puesta en escena estandarizada y típica de este tipo de producciones y que, además, tiende al aturdimiento, mediante el uso de los característicos mil y un planos, de la cámara en mano y del hipermontaje (ese montaje ultra rápido que consigue que el espectador no pueda ver realmente qué está sucediendo). Casi en cada plano hay un efecto digital. De hecho, en muchos planos hay una saturación de efectos por ordenador. Y no siempre convincentes. Cuando pasa un caballo por un poblado lacerado, el caballo es digital. Cuando aparece un árbol en medio de una casa vikinga, el árbol es digital. Cuando dos tipos compiten saltando de escudo en escudo, todo es digital. Lo único que hay real en la película, lo único que es de carne y hueso, son los paisajes. Y, bueno, en algunos momentos, los actores. 

jueves, 20 de agosto de 2015

El supersheriff (Aka Chissà perché... capitano tutte a me)

2.5*

Debería estudiarse la razón por la cual el cine de Bud Spencer y Terence Hill gozó de tanta popularidad a finales de la ominosa década de los setenta y comienzos de la ultraconservadora década de los ochenta. Al menos 5 o 6 de sus películas fueron auténticos blockbusters. Igual es la misma razón por la que, inmediatamente, su cine fue sustituido por el del ex gobernador de California y antiguo Mr. Universo. O, un poquito después, por el cine de los Michael Dudikoff, los Jean-Claude Van Damme, los Steven Seagal o los Jason Statham. Lo que parece claro es que la filmografía de los dos actores italianos tiene casi los mismos ingredientes que la obra de Charles Bronson o Chuck Norris, por ejemplo. Pero, eso sí, es un cine dirigido específicamente al público infantil, más que a un público adulto. Como lo sería durante los años noventa el cine de Jackie Chan. La receta de la casa es que a una historia de acción light, al estilo Equipo A, siempre se le añade alguna moraleja moral o ética. En este sentido, estamos siempre ante una americana pero à la italiana. Michel Lupo agarra al secundario de Argento, el gran Bud, y lo deja caer, por segunda vez, en un pequeño pueblo de Arizona, convertido en un estoico sheriff. Con la ayuda de un crío extraterrestre y de las gentes torticeras del propio pueblo, consiguen neutralizar una especie de invasión militar robotizada, a base de galletazos con la palma abierta y de mamporrazos con el puño cerrado. El espectador actual sonríe con complacencia al presenciar los entrañables diálogos y las simpáticas coreografías pero se le iluminan los ojos al comprobar que, en el film, hay alguna escena tipo Matrix y, además, contiene el germen de Están vivos, por ejemplo. Como todas las películas de Bud Spencer, habrá que esperar al final para poder presenciar una pelea multitudinaria: auténtico jolgorio para ver en familia.

jueves, 9 de julio de 2015

Alien 3 (Aka Alien³)

2.5*

El otrora desconocido director de videoclips, David Fincher, se estrenó en el mundo de los largos intentando continuar con la magnífica saga del monstruo de Giger. Sobre un guión tecleado a 6 manos por alguno de los escritores de las dos primeras entregas (y otros nuevos), el director de Denver elabora un humilde episodio de Science Fiction, terror y claustrofobia (es decir, la savia que ha circulado por todas las ramificaciones de la saga). La nave en la que escapó Ripley, al final de la segunda entrega, cae en un planetoide que funciona como colonia carcelaria en la que los presos cumplen sus penas trabajando en la industria siderurgia. Por supuesto, diversos giros de guión harán aparecer en dicho penal a la más peligrosa de las mascotas (y alguna otra sorpresa más). Fincher, trabajando también con su productora propagandística, sorprende por el uso de unos FX digitales, absolutamente caducos, junto con la presencia de un Alien que se mueve, en los planos generales, como el perrito de Scottex. Una lástima, porque la ambientación y el climax están bien conseguidos, igual porque conserva un 40% de Alien, el 8º pasajero y otro 40% de Aliens, el regreso. En definitiva, no es un Alien al cubo, como sugiere su título original, sino un Alien por la mitad, un quebrado de Alien. Aun así, se puede ver sin torcer demasiado el rictus. Como viene siendo habitual, existe una versión extendida, con alguna que otra escena que, por ejemplo, recuerda al famoso cuadro de Rembrandt, El buey desollado.

martes, 9 de junio de 2015

Starfighter: la aventura comienza (Aka The Last Starfighter)

2.5*

En una pequeña comunidad de autocaravanas de California, el joven Alex vive ayudando a sus vecinos y soñando con que algún día saldrá de ese agujero para hacerse famoso. Para pasar el tiempo, además de una relacion sentimental con la hermosa Maggie (Catherine Mary Stewart), se dedica a jugar a un arcade situado en el bar del camping donde ambos viven. Una noche, un extraño personaje vendrá de otras galaxias a proponerle un trato, un trato intérgalactico. Con una estética deudora de los valores imperantes en la ultraconsevadora década de los ochenta (Lorimar mediante), el director (Nick Castle) ofrece una aventura más protagonizada por adolescentes talentosos. Es decir, a priori, un blockbuster seguro. A su favor, el hecho de que los FX fueran completamente generados por ordenador (al estilo de la reciente Tron), lo que en la época fue todo un reto tecnológico. Y también el hecho de que ofrezca una aventura cibernética con puntos de contacto con las series de Star Wars y de Star Trek y otras aventuras de ciencia ficción, tipo Enemigo mío o Más allá de la realidad. Sin embargo, fue un fracaso comercial en su época aunque, vista décadas después, no deja de tener su encanto. En todo caso, el film es francamente mejorable aunque entrañable.

sábado, 14 de marzo de 2015

El vuelo del navegante (Aka Flight of the Navigator)

2.5*

Simpática producción de la Disney, dirigida por el creador de Grease, con una historia de ciencia ficción familiar sobre un niño que parece haber estado ausente de la faz de la tierra por un período de 8 años. Como no podría ser de otro modo, la NASA misma está interesada en el caso pero, como casi siempre también, más que ayudar, lo que hace es entorpecer la resolución del misterio. En la línea de E.T. El extraterrestre, la película comparte con el Blockbuster de Spielberg intenciones, resultados, varios auto homenajes y un complaciente final, que hace que la película sea aconsejable, exclusivamente, para protoadolescentes bienintencionados (o para adultos nostálgicos). Participación de una ochentera Sarah Jessica Parker y de una post alien Verónica Cartwright. Como curiosidad: 5 años antes de la creación del estudio de Steve Jobs, Max (el ordenador extraterrestre) menciona la palabra Pixar. El visionado de este film se puede acompañar con el de otros más de los que nacieron a la sombra del éxito del mismo E.T.: Mi amigo Mac, El E.T. y el oto, Hermano del espacio, Nuestros maravillosos aliados y Los nuevos extraterrestres, por ejemplo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La cosa (Aka The Thing 2011)

2.5*

Esta nueva versión de La cosa de John Carpenter, más que una secuela o un remake, es una simple actualización, para lo bueno y para lo malo. Respeta el espíritu de la original (elementos claustrofóbicos, un grupo humano que debe permanecer unido para enfrentarse a una amenaza exterior, un ambientación vintage, espacio para el individualismo carpenteriano, etc.) pero, al cual, el tándem van Heijningen/Heisserer añade algunas novedades, la mayoría poco convincentes (la presencia de dos mujeres, escenas con más acción, se muestra muchas más veces la cosa, unos efectos especiales basados en animatronics pero con efectos digitales añadidos, etc.). En cuando al argumento, sigue bastante mecanicamente tanto la versión narrativa original como la adaptación visual de Carpenter (con las oportunas variaciones, por supuesto), aunque el suspense en torno a dónde se esconde la cosa no alcanza la tensión de la versión de 1980. Intenta sortear varias de las escenas míticas de la versión de Carpenter (como la escena de los perros o la de la amputación de manos), o bien obviándolas o bien resituándolas en la trama. Además, la principal novedad es dar el protagonismo a una pareja, a una especia de MacReady/Ripley. En su contra, rotundamente, hay que mencionar tanto las interpretaciones como la BSO, que no es ni tan hiriente ni tan apocalíptica como la de Ennio Morricone. También hay que destacar en su contra unos efectos de sonido omnipresentes y que saturan la banda de audio del metraje (en particular, cuando Dereck Jameson está frente al bloque de hielo o cuando se practica la autopsia). A su favor, el sugerente elemento de Sci-Fi interruptus que aparece en el tramo final del film.

lunes, 11 de agosto de 2014

Attack the Block

2.5*

Simpática pero muy sobrevalorada comedia adolescente de horror-ficción, acerca de una gang de chavales londinenses que ha de enfrentarse a una invasión alienígena localizada en su propio barrio. Y, más en concreto, en su propio bloque de viviendas. Joe Cornish sintetiza elementos de varias producciones icónicas (desde Los Gremlins y Los Goonies hasta Señales, Super 8 y 28 días después) y destila un producto que conecta con las generaciones más jóvenes gracias a coquetear continuamente con el mundo del videojuego y sus valores nihilistas y militaristas (Gears of War, por ejemplo). El guión está repleto de vacuidades adolescentes, un humor presumiblemente fresco pero bastante burdo, varias situaciones previsibles y ligeras pinceladas sociales si bien el suspense y los efectos especiales, humildes pero muy efectivos, ayudan a digerir esta curiosa producción británica, sin más ambición que la de pasar un buen rato, en la línea de Zombies Party

domingo, 3 de agosto de 2014

Avatar

3.5*

James Cameron vuelve al tema que mejor conoce para dar rienda suelta a su poderosa imaginación y a su sobresaliente control de medios en esta epopeya alegórica sobre la codicia humana y sobre otras formas de vida más solidarias y compenetradas con su medio ambiente, aunque también sean cazadores (como en Bailando con lobos). Siguiendo una estructura que el director ya ha utilizado en varias de sus películas (como en Aliens), Cameron despliega un puñado de personajes estereotipados y un argumento muy sencillo, que se basa en la perdida de la inocencia y en sus consecuencias morales (como en La selva esmeralda), para enfrentar dos formas de ver el milagro de la vida: la de quienes buscan lucrarse a toda regla (y quienes les defienden) y la de quienes deciden vivir en comunión con su hábitat (y quienes les estudian y comprenden) Aborígenes frente a comerciantes, por tanto. O cientificos frente a militares (como ya había tratado George Romero en El día de los muertos vivientes). Dos formas de vida que se concretan en los valores que han movido a Occidente en su expansión mundial (avaricia, racismo y poderío tecnológico-militar) y al resto de diferentes formas de vida. Cameron desarrolla una producción pionera (rodada con una cámara 3D), majestuosa en todos sus aspectos técnico-artísticos (atención al maravilloso despliegue visual en Pandora) pero que fracasa en redondear una historia de amplias resonancias éticas y políticas al elegir el camino más trillado y, sobre todo, al transitar por ese otro camino bienintencionado que puede terminar por amodorrar al espectador (lo mismo que hizo Star Trek: Insurrección). En este sentido, es un producto más parecido a un videojuego (WoW o Final Fantasy) que a un film maduro.