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lunes, 11 de abril de 2016

Tres mujeres (Aka Three Women)

3*
 
Tras rodar Un frío día en el parque y la extraordinaria Imágenes, Robert Altman encamina su trilogía de la mujer hacía otra de sus cotas y hacia una de sus más personales realizaciones. En esta ocasión, se sirve de un guión propio para dar forma a un argumento que roza el surrealismo pero que parece inspirado en el riquísimo mundo contracultural de Norman O. Brown o en las mitologías estudiadas por Joseph Campbell. De hecho, en Las extensiones interiores del espacio exterior, Campbell afirma que “si se examinan sin prejuicio las tradiciones religiosas de la humanidad, no tardan en encontrarse ciertos motivos míticos comunes a todas ellas”, como, por ejemplo, la vida después de la muerte, o la existencia de espíritus protectores o malévolos. Sobre estas cuestiones gira el argumento de la obra. Una joven de Texas (Sissy Spacek) entra a trabajar en un balneario de un pequeño pueblo al sur de California. Su instructora, Shelley Duvall, parece encarnar la mujer independiente y exitosa pero su vida amarillenta esconde la soledad y varias relaciones fracasadas y vacías. En el camino se cruza una extraña mujer embarazada que pinta figuras mitológicas y que es la pareja de uno de los amantes clandestinos de Duvall. Poco a poco, el argumento se va desarrollando, por las vías de la narrativa convencional aunque con un trasfondo simbólico y psicoanalítico que Altman prefiere no desvelar del todo al espectador. Esto constituye un acierto puesto que transforma el film en una misteriosa delicia visual, muy bien fotografiada y con ciertas resonancias místicas, destacadas en el epílogo final. Fascinante.


lunes, 21 de octubre de 2013

Vidas cruzadas (Aka Short Cuts)

3.5*
 
En principio, no debería resultar difícil adaptar el mundo literario de Carver al cine, teniendo en cuenta su naturaleza visual, su concición narrativa y su gran sensibilidad para los diálogos. La prosa de Carver es la BSO perfecta para los cuadros de Edward Hooper. Sin embargo, la adaptación cinematográfica de sus cuentos requiere una dirección meticulosa, un montaje atento y un control del tempo rítmico al alcance de muy pocos. Eso es lo que propone Robert Altman en este mosaico contemporáneo de la vida urbana en Los Angeles, una especie de lado oscuro del sueño americano, con la gente anclada a sus miserias, a sus frustraciones y a sus procesos vitales, como diría Charles Bukowski. Por otro lado, sin embargo, tanto la técnica cinematográfica como la narración resultan bastante convencionales. Aproximadamente, los primeros 30’ están dedicados a la presentación de los personajes (inicio); las siguientes dos horas desarrollan un buen puñado de dramas ordinarios que se entrecruzan (nudo); y la última media hora se centra en el desenlace de casi todas las tramas abiertas en las dos partes anteriores (final). Altman, por su parte, espolvorea una fina capa de sarcasmo por toda la narración, como si quisiera esconder, desde los títulos de crédito hasta el final, el componente trágico de la vida que retrata. El reparto, coral y heterogéneo (como los mismos personajes), resulta adecuado a la variada fenomenología de caracteres que pululan por la película, aunque no sería injusto destacar el trabajo de TomWaits, Madeleine Stowe y Jack Lemon, entre otros. Para finalizar, Altman casi inaugura todo un filón del cine moderno: las películas caleidoscópicas, el cine poliédrico, las tramas cruzadas (como en Crash, Abajo el telón, 21 gramos o Magnolia, por ejemplo, aunque en ésta última, además, Anderson se somete a la regla clásica de las 24 horas).





miércoles, 30 de mayo de 2012

Imágenes

3*
 
Justo dos años antes de que comenzara su fructífera relación profesional con Steven Spielberg, John Williams compuso la partitura para una de las películas más extrañas de Robert Altman. Rodada en Dublín, en un ambiente bucólico (excelentemente fotografiado por Vilmos Zsigmond), Imágenes es la representación visual de los supuestos desvaríos mentales de la protagonista, Cathryn (una soberbia Susannah York), que se encuentra en su mansión campestre intentando escribir un cuento infantil (curiosamente titulado In search of Unicorns). En este escenario, Cathryn interactúa con varios personajes masculinos y con una niña, y tanto ella como el espectador no sabe diferenciar si lo que ocurre es producto de una alucinación o es real, hasta el sorprendente final. Con ciertas conexiones con la tragedia clásica, con Persona de Bergman y con el cine de Polanski (concretamente con Repulsión), esta historia forma parte de una singular trilogía del cine de Altman sobre la psicología femenina, junto a Un frío día en el parque y 3 mujeres