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lunes, 28 de julio de 2014

El robo al Banco de Inglaterra

3*
Arquetipo de muchas de las películas que sobre grandes robos se han realizado en las últimas 5 décadas, El robo al Banco de Inglaterra es una maravilla de meticulosidad y tensión, tanto en el plano narrativo como en el plano moral, al igual que la contemporánea Objetivo: banco de Inglaterra, de Basil Dearden, o Asalto al Banco de San Louis. John Guillermin orquesta una historia en la que el movimiento independentista irlandés contrata a un ingeniero USAmericano, Charles Norgate (Aldo Ray), para que les ayude a robar “la hucha de la reina”. Para conseguirlo, el ingeniero ha de hacerse camarada del oficial de la guardia del banco, el teniente Peter O’Toole, y, además, debe encontrar el telón de Aquiles del sistema de seguridad del banco. El guión desarrolla convenientemente los diversos pasos que se van siguiendo para elaborar el plan de robo, por un lado, y luego para ejecutarlo, por el otro, dejando en los márgenes de la trama tanto las implicaciones políticas del argumento como sus componentes sentimentales.


sábado, 28 de junio de 2014

El cóndor

3*

El nombre de la película hace referencia a una fortaleza donde se guarda un enorme cargamento de oro propiedad del gobierno de Maximiliano. El protector, tanto del oro como de la fortaleza, es Chávez, interpretado por Patrick O’Neal. Y la historia consiste en que un par de aventureros, con la colaboración de los apaches, pretenden reducir el fuerte y hacerse con el preciado cargamento. John Guillermin, conocido por su actualizada versión de King Kong, rueda una interesante y muy entretenida película de aventuras (en la línea de Veracruz y de El oro de MacKenna), con la revolución mexicana de fondo. La historia cuenta con convincentes escenas de acción y un guión sencillo pero sorprendente. La fortaleza fue construida en España, en Almería (país al que se hace referencia a través de dos escenas de motivo taurino), con un diseño de reminiscencias escherianas, y tuvo tanto éxito que fue reutilizada en varias películas posteriores, como en Conan el bárbaro. Lee Van Cleff logra crear un personaje muy entrañable, el tal Jaroo, al que dota de una singular atracción, mientras que el pétreo Jim Brown no destaca precisamente por su interpretación, al igual que el resto del reparto. El mismo año, 1970, Don Siegel estrenó Dos mulas y una mujer, con varios puntos en contacto con esta cinta.