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lunes, 24 de junio de 2013

El último valle

3.5*

El último valle es como El señor de la guerra o El león en invierno respecto de la Edad Media: una película que muestra una época del pasado (en este caso, las guerras religiosas del siglo XVII), sin complacencias ni delicadezas innecesarias y, por supuesto, sin esa cándida y nostálgica inocencia que suele impregnar al cine histórico en general. Vogel (Omar Shariff) es un profesor de filosofía que descubre un pueblo entre las montañas, en un valle fértil y escondido, lo que aleja a sus habitantes de las luchas intestinas en que están sumidos católicos, protestantes, calvinistas y sus respectivos aliados. Pero dicho pueblo también es descubierto por una banda de mercenarios dirigidos por el Capitán (Michael Caine). El film está basado en una novela histórica de John B. Pick que está ambientada en el sur de Alemania durante la Guerra de los Treinta Años. Además de otros cambios, el final de la historia original es más pesimista que el de la película. James Clavell sorprende con su visión realista y descarnada de la religión, el poder y la guerra y entretiene con una historia, llena de tensión, sobre ambiciones y supervivenvias varias y todo ello en los márgenes del conte philosophique. Parece que las cosas no han cambiado mucho desde entonces, aunque hay gente que vive ingenua e ignorante pensando que sí.



sábado, 9 de marzo de 2013

La semilla del tamarindo

2.5*

Entretenida historia de espionaje en el marco de la Guerra Fría, con el protagonismo de una circunspecta Julie Andrews y de un seductor Omar Sharif, en el papel de un agente ruso que decide pasarse al bando occidental por amor, por cinismo o por puro y simple desencanto (o por la suma de las tres razones). En la línea de Funeral en Berlín, Scorpio, El ejecutor o, incluso, de Cortina rasgada, resulta convencional en su desarrollo y en su conclusión, aunque sin embargo, la película mantiene cierto interés en la trama y el suspense, gracias a la contención rítmica de Blake Edwards, y contiene, además, algunos diálogos ciertamente estimulantes. Solvente plantel de secundarios (especialmente Anthony Quayle y Oscar Homolka) y discreta BSO de John Barry, especialista en música para películas de espías, incluidas las de James Bond. El film evoca en el espectador el recuerdo de La noche de los generales, de Anatole Litvak, también con Omar Sharif.