Imaginémonos un personaje de The Walking Dead, fuerte y adiestrada,
que se queda sola con su marido y con su hija en mitad de la montaña… Imaginemos
que se desarrolla una especie de capítulo extendido de la serie, con su lucha
por la supervivencia, en un mundo asolado por infectados hiperviolentos... Imaginémonos
que se hace una película sobre este tema con dos líneas narrativas: la del
presente y la del pasado reciente, que explica varias cosas extras... Imaginemos
que todo ello se cuenta con parsimonia pero con destellazos de violencia y
brutalidad... Imaginémonos que no hay muchas perras pero sí bastante talento,
especialmente de la protagonista, una Lucy Walters muy metida en el personaje,
muy creíble, que lo mismo te fusila un ciervo que se impregna de heces para que
los infectados no la reconozcan... Pues bien, no hace falta imaginarse nada: ¡este
humilde film cuenta todo esto! Disfrutable pero no memorable.
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jueves, 29 de junio de 2017
sábado, 7 de mayo de 2016
El oso (Aka L'ours)
3.5*
Jean-Jacques Annaud es uno de los
directores franceses más valientes de las últimas décadas. Ha tocado casi todos
los géneros y ha rodado casi todas las historias, aunque un elemento común a
todas ellas es su arrojo a la hora de afrontar los proyectos más arriesgados. Comenzó
su filmografía con una película sobre la prehistoria, que se ha convertido en
un film mítico, En busca del fuego. Un film
de 1981 que ha resistido muy dignamente el paso del tiempo y que se mantiene
incólume a su poder corruptor. Es verdad que, con anterioridad, Annaud había
rodado dos obras previas (El cabezazo
y La victoire en chantant) pero sería
con ese retrato de la vida antropoide, en los orígenes de la humanidad, con la
que se daría a conocer. Acto seguido vendría su exitosa adaptación de la novela
de Umberto Eco, El nombre de la rosa,
de 1986. Y, 2 años después, estrenaría El
oso, un feroz pero emotivo retrato de la vida salvaje en las espectaculares
montañas de la British Columbia (aunque, en realidad, la película fue rodada en
Los Alpes), protagonizado por un osezno cuya madre ha muerto por un
desprendimiento de rocas en un panal de abejas. Annaud consigue que el
espectador se emocione con las peripecias del pequeño animal, que parece seguir
con fidelidad el arco argumental y que, por supuesto, no necesita diálogos para
comunicar su estado de ánimo ni sus pensamientos. Estamos ante una versión
adulta y conservacionista de las películas de Disney protagonizadas por
animales, por lo menos las que Disney ha estrenado desde Bambi. Atención a la escena en la que el osezno se “reecuentra” con
su madre (sic.). En Dos hermanos,
Annaud volvería al cine rodado con animales, con una calidad similar.
domingo, 30 de agosto de 2015
Fin
1.5*
Dos partes. Dos películas. La
primera, la historia de un reencuentro de varios amigos, muchos años después,
que está bien rodada y bien montada. Creíble. La segunda, una trama de ciencia
ficción basada en una idea vista mil veces. El resultado, una especie de
versión española de la Melancolía del
von Trier pasada por el tamiz de El
incidente de Shyamalan y de los Diez
negritos de la dama británica del crimen. Pero bueno, ¿qué narra esta
segunda parte? Pues lo siguiente: un grupo de JASP’s, vestidos de H&M, han
de sobrevivir a sus propias estupideces en un Apocalipsis Endesa. La escena de
las cabras y la de los pastores alemanes son lamentables pero el grano más
pustuloso y molesto en este acné cinematográfico está compuesto por las pésimas
interpretaciones de casi todos los actores, especialmente de los que, además, son modelos (lo curioso es que en algunas
escenas están bien mientras que, en otras, no se creen ni ellos mismos lo que
dicen o hacen). Y luego tiene detalles como el siguiente: el personaje de
Maribel Verdú se llama “Maribel”. ¡Toma genialidad! Es una lástima que un nivel
de profesionalidad técnica como el que muestra este film se vea lastrado por un guión tan endeble y, sobre todo, por un
desarrollo tan alargado, groso y falto de auténtica emoción (como el de la
serie Perdidos, vamos). Una película muy superficial en el nivel del miedo y muy profunda en el nivel de la
decepción. El director, Jorge Torregrossa, hace honor a su apellido.
jueves, 20 de agosto de 2015
El hombre de una tierra salvaje (Aka Man in the Wilderness)
3.5*
Como los protagonistas de Fitzcarraldo, un grupo de tramperos
carga con un barco por las montañas. En un descuido, el guía (Richard Harris)
es atacado por un oso y es abandonado por sus compañeros, que le dan por muerto.
Sin embargo, aun no ha sido llamado para cruzar el río de Aqueronte así que,
cuando se recupera, decide perseguir a sus ex compañeros, conducidos por el melvilleiano Capitán Henry (John Huston,
nada menos). Después de haberse convertido en “un hombre llamado caballo” y de
haber peleado contra la “ballena gris”, el Charlton Heston irlandés protagoniza
una magnífica y cruda recreación de la vida salvaje durante la conquista del
Oeste USAmericano que sirve, además, como prolegómeno a la descarnada Las aventuras de Jeremiah Johnson o a la
poética Dersu Uzala. Ahora que están
de moda los reality shows de
supervivencia estabulada, no está de más volver la mirada a este tipo de
genuinas producciones survival en las
que, personas atormentadas por su pasado, se ven abocados a la aventura. La
escena en la que el maltrecho protagonista tiene que luchar con unos lobos que
se están comiendo vivo a un búfalo es tremenda, por ejemplo. Detrás de la
apropiada Panavisión anamórfica, en Technicolor, encontramos a Richard Sarafian,
autor de la indómita y nihilista Punto límite: cero, del mismo año. A finales del 2015, parece que se va a estrenar una nueva versión de esta historia, The Revenant.
lunes, 29 de junio de 2015
El vuelo del Fénix (Aka Flight of the Phoenix)
2*
Remake y actualización, todo en uno, del clásico de aventuras de
los años sesenta, El vuelo de Fénix,
protagonizado por James Stewart, bajo la sabia y sobria dirección de Robert
Aldrich. John Moore, el perpetrador de bodrios impersonales e innecesarios como
la 5ª parte de La Jungla de cristal o
Max Payne, destroza una historia
apasionante de supervivencia, trabajo en equipo y superación técnica gracias a (o
a pesar de, es lo mismo) un guión muy flojo, deslavazado y lleno de
imperfecciones e inverosimilitudes (como la escena de la medición de la pista
de despegue, por poner solo un ejemplo), a un grupo de actores sin carisma ni
entrega (cuerpos de cachitas mediante) y, sobre todo, gracias a una puesta en
escena mediocre, repleta de soluciones desafortunadas y de errores de novato y
con un montaje, además, inconsistente. Las fotos del final, por cierto, son de
lo más aventurus interruptus. Un año
después del estreno de esta película, por cierto, Moore volvería a meter la
pata con su apática revisión de La profecía: Omen 666.
lunes, 15 de diciembre de 2014
La presa (Aka Southern Comfort)
2.5*
Walter Hill coloca a un grupo de 9 reservistas
(en realidad, de la Guardia Nacional) de maniobras, en medio de los Everglades
de Lousiana, para que sean cazados, uno a uno, por un pequeños grupo de rednecks cabreados. El resultado es casi
una secuela de Deliverance o de Rituals si bien Southern Comfort es una película formalmente expléndida pero
moralmente ambigua. ¿Por qué? Porque los 9 individuos que se enfrentan a los
cazadores y tramperos son un desastre cada uno: hay uno que tira de gatillo
fácil y precipita todo el argumento; hay otro medio indio que pierde la razón
asfixiado por el pánico de la situación; otro va de machito; otro más de jefe
militar incompetente; uno que lloriquea a la mínima; y así hasta Powers Boothe
(¡qué nombre más varonil1) y Keith Carradine, que son los únicos que llegan a la resolución de la trama,
en medio de una fiesta en un poblado cajun.
Ironía del film, la broma del
comienzo se produce con munición de fogueo. El guión podría haber dado para más
(hay varias escenas de transición y de relleno) por lo que Hill, consciente de
la artificialidad de toda la producción, va insertando contínuamente planos de
las hermosas pero monótonas localizaciones para variar tanto el ritmo como la
pretendida tensión de la película. En todo caso, un correctísimo ejercicio de estilo, que parece prefigurar el Depredador
de MacTierman, rodado con un buen puñado de actores realmente apropiados. Por
cierto, la música de banjo es de Ry Cooder, nada menos.
lunes, 13 de octubre de 2014
El mundo, la carne y el diablo (Aka The World, The Flesh and the Devil)
3*
El guionista Ranald MacDougall, autor de libretos tan celebrados como el de
Alma en suplicio, Pánico en la escena o Cleopatra, también tiene una curiosa
faceta como director. Una de sus obras más interesantes es, probablemente, esta
historia de ciencia ficción con elementos sociológicos, protagonizada por Harry
Belafonte, Inger Stevens y Mel Ferrer. La
historia está en la base de varias películas posteriores y es, a su vez, una adaptación de una novela de M.P. Shiel (monarca del Reino de Redonda): un único hombre
sobrevive a una hecatombe mundial y debe adaptarse a vivir en soledad en un
mundo derrotado y abandonado. No es esa soledad de la que hablara Edgar Poe en El hombre de la multitud. Ni esa soledad
marginal y desgarrada de la que escribió Walter de la Mare en Memorias de una enana. Es la soledad
real, la de la ausencia total de compañía. Hasta que aparece un segundo
superviviente, en este caso una mujer (como el lector recordará, la premisa recuerda
a The Last Man on Earth, El último hombre vivo o Soy leyenda, por ejemplo). Lo mejor de
la película es, sin duda, las escenas rodadas en un Manhattan despoblado y fantasmal, porque las pinceladas sociales no consiguen convencer al espectador.
Por cierto, la película tiene, a su vez, un precedente en el obscuro clásico
post apocalíptico Five, del
desconocido director Arch Oboler.
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viernes, 26 de septiembre de 2014
Rescate al amanecer (Aka Rescue Dawn)
2.5*
Una película de supervivencia, sobre un piloto
USAmericano que debe sobrevivir en la jungla de Laos después de que su avión
haya sido derribado. Además, deberá sufrir las condiciones de vida en una
prisión laosiana en medio de la espesura. Uno de los mayores presupuestos manejeados
jamás por Werner Herzog se transforma en una aventura esterotipada, falta de
profundidad psicológica, con un grupo de personajes recortados con tijera y una
historia mil veces vista (desde El
expreso de medianoche hasta El
cazador). Además, la contextualización histórico-política es tan simple
como complaciente, presentando muy pocos e indirectos guiños a la complejidad y
la multicausalidad históricas. Sin embargo, la desnudez narrativa del director
y algunas escenas muy bien planificadas, logran entretener a un espectador
morboso y deseoso de vivir una experiencia catártica. Las interpretaciones se
mueven, por cierto, entre convenciones y exageraciones aunque el tono general
es correcto. Por otro lado, algunas escenas (especialmente las de las
operaciones militares en avión) son de una tosquedad decepcionante.
jueves, 24 de julio de 2014
Cuando todo está perdido (Aka All is Lost)
3*
Versión pedrestre del Gravity de Cuarón, All is Lost es la recreación de una campaña de pura supervivencia. El velero de
Robert Redford choca accidentalmente contra un contenedor en medio del Índico,
lo que supone el comienzo de una serie de catastróficas desdichas que llevan al
viejo marinero a enfrentarse con todo tipo de adversidades en el mar,
incluyendo el riesgo de su propia muerte. El director de Margin Call, J.C. Chandor, juega algunas buenas bazas pero
desaprovecha otras. Por ejemplo, el film
puede ser disfrutado por personas que conozcan el manejo de un velero y la vida
en el mar pero el personaje de Redford sorprende por algunos de sus
comportamientos. Por otro lado, la estructura de la trama sigue paso a paso el
viejo adagio épico-narrativo “después de la tormenta vendrá la calma”, lo que termina
por aburrir al espectador, en una película que no pretende ser épica sino
intimista (de ahí su sobriedad general). Finalmente, los efectos digitales son
como de telefilm de Antena 3 (esos
bancos de peces, esos tiburones…), lo que resta credibilidad al conjunto. Por
otro lado, si bien este Redford versión photoshop
pone el cuerpo y la cara apropiadas en la mayoría de los casos, en otros no
parece del todo convincente, aunque el papel tampoco exige mucho, la verdad.
jueves, 24 de octubre de 2013
Gravity
3*
¿Qué es el 3D? Esta película es una buena respuesta. Una
excelente muestra de cómo se puede rodar una película teniendo en cuenta, casi
en su totalidad, la perspectiva que se abre cuando te pones unas gafas de
cristales rojoazulados. Por lo demás, una historia de superación personal,
ambientada en la órbita terrestre, sin ningún elemento Sci-Fi y que pretende superar su mera condición de survival espacial con pequeñas
pinceladas de transcendencia enlatada, al contrario que en 2001. Una odisea del espacio. Una curiosidad sociohistórica: percátese el espectador de que, en su deambular
por la pecera cósmica, la protagonista usará tecnología USAmericana, luego Rusa
y, a continuación, China. En el cómputo general, por otro lado,
Gravity aparece como algo más que Sunshine, de Danny Boyle, pero algo
menos que Space Cowboys, de Clint
Eastwood.
viernes, 25 de mayo de 2012
Dirkie (aka Perdido en el desierto)
3*
Raras son las películas que nos llegan del continente africano. Y más cuando provienen de la parte más meridional del mismo: de la
misma Sudáfrica. Sin embargo, cuando llegan, son tan sorprendentes y estimulantes
como esta película de Jamie Uys, el director de la mucho más conocida Los dioses deben estar locos (1980). La
trama gira en torno a las aventuras de un niño que, tras un accidente de avión,
debe sobrevivir en el desierto con la única compañía de su pequeño perro y con
la amenaza constante de una hiena que les está persiguiendo. Mientras tanto, el
padre del protagonista (interpretado por el propio director) intentará
encontrarlo. Las escenas rodadas en el desierto provocan interés por su
conseguida verosimilitud y crudeza, que contrasta con las insatisfactorias
escenas rodadas en la ciudad. Un acierto del film es el carácter semi documental con el que aparecen algunos
aborígenes en la historia. Dos años después, Nicholas Roeg rodaría una argumento
similar en la producción británica Walkabout
(1971). Por su parte, la historia de Peter Collison, Mi nuevo campeón (con William Holden) podría completar un hipotético
programa triple. El gran Alexander Mackendrick dió forma visual a la aventura de un adolescente en África en la emocionante Sammy, huida hacia el Sur, de 1963.
viernes, 23 de marzo de 2012
Will Penny (El más valiente entre mil)
3.5*
Will Penny
(Charlton Heston, en una de sus mejores interpretaciones) es la historia de un cowboy que es contratado por Alex (Ben
Johnson) con la misión de vigilar el ganado de una enorme extensión de rancho, para lo cual
debe pasar el invierno en una cabaña en las montañas. Tan modesta como
coherentemente, Tom Gries dirigió su primer presupuesto abultado en torno a una
historia de soledades y supervivencias, en la línea de Las aventuras de Jeremiah Johnson, con la que comparte –además del
espíritu de frontera- una excelente fotografía, tanto del paisaje como de los
interiores, obra del peckimpahiano Lucien Ballard. Hay que destacar también la BSO de David Raksin. La Paramount estrenó este magnífico Western justo una semana después
de la presentación USA de El planeta de los simios, en abril de
1968, también con el protagonismo de Charlton Heston. Completaron el reparto
Joan Hackett, Donal Pleasence, Bruce Dern y Slim Pickens, entre otros.
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lunes, 21 de noviembre de 2011
La tumba de las luciérnagas
3.5*
El Studio Ghibli siempre ha proporcionado películas de animación muy elaboradas y con un altísimo nivel de calidad, tanto en los aspectos técnico-artísticos como en los aspectos ético-narrativos. Sin ninguna duda, el maestro del estudio es Hayao Miyazaki (uno de sus fundadores) pero Isao Takahata (mentor y cofundador del mismo) no se queda nada atrás, especialmente si tenemos en cuenta esta película y la magnífica Recuerdos del ayer. En La tumba de las luciérnagas, Takahata mantiene los estándares del estudio al adaptar una novela autobiográfica de Akiyuki Nosaka sobre la lucha por la supervivencia de dos hermanos, de 14 y 5 años, tras el bombardeo y destrucción de su ciudad, Kobe, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que en otro clásico animado sobre los desastres de la guerra, en Cuando el viento sopla, la lucha por la supervivencia se basaba en el mantenimiento absurdo de una rutina, en ésta, esa lucha, es el retrato solitario de una batalla perdida por el sustento y la felicidad, en un contexto de duelo familiar, desamparo personal y cruel indiferencia social. La historia comienza de una forma desgarradora, continua con una sucesión de momentos tristes y tiernos para, finalmente, desembocar en una conclusión que, aunque ya conocida, no deja de ser igualmente desoladora. Y es que la sombra de Heidi y de Marco es alargada.
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