Aprovechando la infraestructura y
el impulso de Samuel Bronston, Eugenio Martín recibe el encargo de rodar un film de terror con un argumento
sorprendente: un antropólogo inglés descubre un fósil congelado en las montañas
de Manchuria y decide llevárselo a Londres, metido en una caja, usando el
mítico Transiberiano. En el trayecto, en un ambiente de comienzos del siglo XX
y con una galería de personajes secundarios extraordinaria (desde la Condesa Petrovski
hasta una especie de Rasputín, pasando por el Doctor Wells), una serie de
cadáveres comienzan a aparecer, con los ojos inyectados en un blanco maléfico
pero sangrantes a su vez, con lo que la intriga, el misterio y el suspense no
se hacen esperar. Clásico del fantaterror
español, con elementos extraídos de la ciencia ficción (nada menos que del
mismo texto que inspiró La cosa de
John Carpenter) y un film muy digno
para la época en que se rodó y se estrenó (en este sentido, por supuesto, los
efectos especiales y los maquillajes se han quedado un poquito añejos, aunque
siguen siendo muy estimables, sobre todo los artefactos ópticos así como las
maquetas utilizadas). En la misma línea, conviene recordar obras tan interesantes
como El esqueleto prehistórico o En el corazón de la tierra. Como elementos
destacados, hay que citar los apropiadísimos papeles de Peter Cushing,
Christopher Lee y Alberto de Mendoza, así como los de las féminas Helga Liné o
Silvia Tortosa. Pero el reparto completo, repleto de secundarios, hace glorioso
el visionado de este tour de force de cine fantástico.
Mostrando entradas con la etiqueta Trenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trenes. Mostrar todas las entradas
lunes, 1 de mayo de 2017
Pánico en el transiberiano (Aka Horror Express)
3*
Etiquetas:
1972,
Alberto de Mendoza,
Christopher Lee,
Cine fantástico,
Eugenio Martín,
Helga Liné,
Monstruo,
Pánico en Transiberiano,
Peter Cushing,
Silvia Tortosa,
Telly Savallas,
Terror,
Trenes
viernes, 7 de octubre de 2016
Train to Busan (Aka Tren a Busan)
2*
El enésimo exitazo surcoreano que
llega a las pantallas occidentales y no deja de ser una película previsible,
estereotipada (en personajes, caracteres, situaciones, diálogos y resoluciones)
y típica. Además, la historia tiene varios fallos graves de guión (como unos
zombies que están persiguiendo a unos humanos en el tren y, de repente,
desaparecen en la siguiente escena), situaciones ojipláticas de “anda la
hostia, ¿y esto por qué pasa ahora?” y sorpresas no muertas del estilo. Finalmente, tiene la típica chorrada esa de,
según las necesidades narrativas, así se transforman de rápido o de lento los
zombies. Por no mencionar a esas masas informes de zombies y/o infectados que
cualquier espectador puede apreciar que son más falsas que la sonrisa de un político en campaña. En fin, una mezcla de elementos extraídos de Snowpiercer, El tren del infierno, Guerra mundial Z, 28 días después y
alguno de los films de zombies del
gran George A. Romero (sí, esas obras que se atreven a lanzar a la cara del
espectador lecturas críticas de la sociedad contemporánea) y que, por todo
ello, tampoco destaca por su originalidad. A Romero, por cierto, se le rinde un
cumplido homenaje en la escena final de la cinta. Potable, solo potable,
si tu nivel de conocimiento zombie no pasa del libro The Zombie Survival Guide,
de Max Brooks o de la serie The Walking
Dead.
sábado, 24 de septiembre de 2016
El ferroviario
3.5*
Si se hiciera una precuela para contar la vida de una
típica familia italiana trabajadora, de una de esas que pueden estar detrás de
tantas y tantas películas de gángsteres y de mafiosos ítaloamericanos, de una
de esas familias que frente a las necesidades del país tuvo que emigrar al país
de las oportunidades, este film
podría ser perfectamente esa precuela. Es verdad que la intención del director,
Pietro Germi, no fue esa, desde luego. Es verdad que por mediación de Carlo
Ponti, la película acaba con final feliz y, además, resalta el elemento
paternal y conservador de la institución familiar. También es verdad que no
todas las familias que emigraron a los USA formaron parte de mafias familiares.
Faltaría más. Pero igualmente es verdad que el neorrealismo italiano estaba muy
cerca y que los sufrimientos y los padecimientos de todos los miembros de la
familia se sienten cercanos y muy reales y que, por esta razón, un espectador
sensible puede comprender con facilidad por qué fue tan habitual la necesidad
de emigrar a los EE.UU. de América por parte de tantos y tantos italianos de la
postguerra, especialmente de las partes más pobres del país. Por subrayar dos
elementos admirables de la película, habría que destacar la aparición de la
hermosa Sylva Koscina, en su segundo papel cinematográfico, así como el
personaje de Sandrino (diminutivo de Alessandro), un personaje que se adelanta
al de tantas otras películas que vendrían después (como el de Cinema Paradiso, por ejemplo). En
definitiva, una película realista (casi naturalista), cercana al tipo de
historias que se cuentan en esos típicos melodramas tele-fílmicos pero con
muchísima más elegancia, maestría y buen gusto. Un clásico medio olvidado del cine
italiano.
domingo, 11 de mayo de 2014
Snowpiercer
3.5*
En un futuro cercano, la tierra
ha quedado totalmente congelada, con temperaturas que hacen
casi imposible la vida en superficie. Sin embargo, un reducido número de seres
humanos viven en un tren que no deja de surcar las líneas férreas del planeta
debido a un ingenioso dispositivo de movimiento perpétuo. La historia comienza
cuando los pobres habitantes de la parte trasera del tren se rebelan contra sus
superiores y deciden acceder, vagón tras vagón, a la parte delantera para
hacerse con el poder. Lo que irán descubriendo les terminará de helar la
sangre, igual que al espectador. Bong Joon-ho dirige una película de ciencia
ficción, con un aliento mesiánico similar al de Matrix, pero con cero realidad virtual de por medio. En su lugar,
un tren autosuficiente, que funciona como métafora de una especie de
capitalismo sostenible pero, a la vez, lleno de trampas y puzzles.
Estéticamente, el film es un miasma,
bastante aceptable, de retrofuturismo made
in Julio Verne, multiculturalismo, The Collector y steampunk (que es lo que ahora se
lleva), todo ello sobre la base del cómic original, de Jacques Lob y Jean-Marc
Rochette (aunque, como adaptación, la película se queda muy corta). Todos los
efluvios se condensan en un tenso thriller
de acción y suspense, donde los personajes, un grupo de lumpenproletariat hartos de ser ninguneados, van poco a poco
iluminando el orden social sobre el que se ha establecido el nuevo mundo sobre
railes, 17-8 años después de su congelación: es decir, la clase baja se revela
a sí misma (y revela al expectador) la superestructura material, técnica e
ideológica sobre la que se levanta todo el mundo de Wilford (Ed Harris) y sus
acólitos, un mundo que predetermina el lugar de las personas, que puede atraer
a las mentes más débiles pero que, a la postre, se levanta sobre una gran
injusticia. Por eso, el resultado final es un canto a la indocilidad. Como The Machine y como el High-Rise de Ballard, ciencia ficción
actual, bien planteada y muy bien ejecutada. Aunque, sin duda, este
trabajo de Bong Joon-ho es bastante más atractivo que el de Caradog James, por
cierto.
Etiquetas:
2013,
Acción,
Adaptación,
Apocalipsis,
Ciencia Ficción,
Comic,
Drama,
Ed Harris,
John Hurt,
Joon-ho Bong,
Snowpiercer,
Tilda Swinton,
Trenes
martes, 24 de diciembre de 2013
Héroes de hierro (Aka The Great Locomotive Chase)
3.5*
En plena Guerra de Secesión, un espía yanqui (Fess Parker) y
una veintena de soldados de paisano, han de adentrarse en territorio
confederado para robar un tren y para llevarlo desde Atlanta hasta Chattanooga
y, a su paso, destruir todos los puentes e infraestructuras que se encuentren.
Pero las cosas no serán ni tan sencillas ni tan fáciles como habían previsto y,
de hecho, sufrirán una persecución por parte de un entregado maquinista,
William Fuller (Jeffrey Hunter). Y eso es, precisamente, lo que cuenta la
historia: esa persecución. Se trata de una producción Walt Disney, dirigida por
Francis D. Lyon, basada en los mismos hechos reales que inspiraron El maquinista de la general y sobre un
texto de Laurence E. Watkin (guionista de la casa). La verdad es que la
película es muy entretenida, está rodada magníficamente, el montaje es de una
precisión aplastante y los actores se hacen creíbles y queribles (los
mencionados más Harry Carey jr, Slim Pickens o Jeff York, por ejemplo). Además,
se consigue presentar a las dos partes con sus ideales y sus costumbres, con
sus canciones y sus tradiciones, con sus vicios y sus virtudes, sin
posicionarse por ninguna de las dos, lo cual hace mucho más estimable el
mensaje del film. Para pasar una
tarde estupenda con toda la familia, comiendo Southern Dixie Chicken.
Etiquetas:
1956,
Acción,
Aventuras,
Cine Bélico,
Fess Parker,
Francys D. Lyon,
Guerra de Secesión,
Hechos reales,
Héroes de hierro,
Jeffrey Hunter,
Trenes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























