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lunes, 5 de octubre de 2015

Territorio prohibido (Aka Crossing Over)

2.5*

En Tinseltown, varios personajes luchan por regularizar su situación legal, cruzando sus historias o viviéndolas de forma paralela. Wayne Kramer desarrolla un mosaico desagregado sobre un tema muy particular, siguiendo el ejemplo de Crash, más compacta pero igual de lacrimógena. La diferencia es que, aquí, existe un misterio criminal que revelar (en la historia principal, la que interpreta Harrison Ford). El resultado es una película extraña: estamos ante un discurso bastante convencional sobre los valores culturales USAmericanos pero que se atreve a deslizar una lectura revisionista sobre los atentados terroristas de las Torres Gemelas, entre otros aciertos parciales. Visual y narrativamente, el film no levanta el vuelo más allá de los recursos típicos de las teleseries, donde se entrecruzan varias historias y cuyo desarrollo vamos conociendo cronológica pero alternativamente (lo cual produce un falso efecto de complejidad), a lo que hay que añadir los inconfundibles planos aéreos sobre la laberíntica y cancerígena ciudad de Los Ángeles (para que el espectador pueda llenar su garganta de palomitas), además de algunas escenas enigmáticamente patrioteras. Desde este punto de vista, es comprensible la decepción de la mayoría de la crítica. Sin embargo, y al margen de un final agridulce pero esperanzador, la producción tiene otros aciertos, como el hecho de mostrar las dificultades del multiculturalismo existente en el American Dream, así como el dolor y el sufrimiento que se derivan de su estricta política de inmigración. Completan el reparto, Ashley Judd, Ray Liotta, Alice Eve o Ciff Curtis.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Españolas en París

3*

La jovencita Isabel García (Ana Belén), de Sigüenza, emigra al París de comienzos de los setenta para trabajar sirviendo en el Distrito XVI, uno de los bastiones de la burguesía francesa. Allí le esperan un variopinto grupo de personas, entre las que destaca otra criada, Emilia (Laura Valenzuela), y un chófer, Manolo (Máximo Valverde). Primer y, probablemente, el más sólido éxito de la llamada “tercera vía” del cine español de la época, en particular respecto del cine comercial producido por el marido de una de las protagonistas del film, José Luis Dibildos. Desde este punto de vista, la película se aleja de esas representaciones costumbristas, paletas y pseudo-cómicas (tipo, Pepe, vente a Alemania) para intentar describir con cierto realismo “la historia de la vida” de una employee de maison española en la Ville lumière. En este sentido, tanto el guión (con la participación de Mingote) como la dirección, de Roberto Bodegas, aparecen como dos virtudes destacables. Los múltiples guiños a la industria cinematográfica de la época incluyen la presencia de José Luis López Vázquez, José Sacristán, Teresa Rabal, Simón Andreu o Tina Saínz, por ejemplo. Entre otras curiosidades, la cinta ofrece un homenaje a Jean-Pierre Melville, a Matías Prats, a Paco Ibañez y a los empresarios “modelos” del momento, los Barreiros, en su etapa Chrysler. Para terminar, el visionado produce en el espectador un efecto chocante: las imágenes parecen una máquina del tiempo y, al mismo tiempo, un aviso respecto a las migraciones por venir. 

lunes, 3 de marzo de 2014

Machete

2.5*

Ultraviolenta, llena de sanguinolentos efectos digitales, tacones y sexo jamesbondiano, Robert Rodríguez presenta su enésimo homenaje hard al cine de Leone, con gotitas de Carpenter y de Cheech & Chong. Aunque la etiqueta que mejor define a Machete es, sin duda, la de parodia, a mitad de camino entre el cartoon, la extravaganza y el trailer ampliado. Estilisticamente, el director texano (junto a su último editor) se adapta a lo que cuenta y va tomando prestado de aqui y de alla tanto ideas visuales como soluciones de puesta en escena y montaje si bien la iluminación, obra de Jimmy Lindsey, es una auténtica maravilla. Estereotipada en personajes, contenido y diálogos, el film cuenta con pequeños lapsus de humor fino y con una simbología religiosa y política explicita y evidente, para hacer quedar bien al espectador (como la ironía final). Comienza como los míticos programas grindhouse de los setenta, tan queridos por el tándem Rodriguez/Tarantino pero, en seguida, se transforma en una parodia de las películas de Steven Seagal o de la Cannon, aunque con ese sabor Mexicali propio de un Peckinpah o un Sollima. Una historia de frontera que John Sayles ha contado con la fortuna que le caracteriza en Lone Star. Danny Trejo, ese Edward James Olmos tarantinizado, es un actor excelente, dentro de su limitacion, pero este papel se le queda grande en miradas y ademanes. El resto del reparto está aceptable en su sobreactuación, aunque la musica es repetitiva y cansina, no aporta nada. De hecho, la banda de sonido está altísima y saturada, con un volumen desquiciante.



viernes, 17 de mayo de 2013

Soul Kitchen

3.5*
Dedicada a Raúl Ortiz
Tras sorprender al espectador con sus potentes dramas mestizos, Contra la pared y Al otro lado, Fatih Akin relaja el drama de sus argumentos con esta comedia de trazos gruesos y agrestes personajes que, en todo caso, no supone ninguna novedad en su filmografía puesto que, entre otras cosas, recupera alguno de sus motivos previos (la crudeza de la inmigración de griegos y turcos en Alemania, los bajos fondos, los sueños de triunfo, la danza del amor, la esperanza). El director se mantiene fiel a su contundente forma de contar historias (con su inusual concepción del encuadre y del montaje, Akin demuestra que es capaz de contar cualquier cosa, con imágenes, en 5 segundos) y, además, consigue imprimir a una trama inverosimil y absurda la fuerza y la emoción que necesita. Consigue, de hecho, varios momentos antológicos, tanto visual como narrativamente. Por no hablar de un par de escenas divertidísimas. Por su parte, además de una BSO exultante (repleta de temas Soul, Funk y electrónicos), Birol Ünel y Udo Kier realizan dos soberbias apariciones mientras que el resto de actores cumple con su cometido aunque, algunas veces, de una forma exagerada, algunas veces enfática.