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jueves, 15 de febrero de 2018

Más peligrosas que los hombres (Aka Deadlier Than the Male)


Maravillosa exploitation serie B de la saga con licencia para matar por excelencia, con el protagonismo absoluto de las chicas "no bond" Elka Sommer y Sylva "naricita respingona" Koscina. Desde el punto de vista génerico, estamos ante un eurospy en tod regla. O, lo que es más o menos lo mismo: un thriller conspiranoico pop a tope, sobre la importancia de las petroleras y del petróleo árabe, con un diseño de producción estupendo (para las cuatro perras con las que se contaba), una historia entretenidísima perpetrada por el genio tras la sombra de la mítica productora Hammer y de popularísima la Rank Organisation, el señor Jimmy Sangster, y un pre-final, con una tremenda partida de ajedrez a tamaño real de escándalo. Igual que el final propiamente dicho. El film contó con una segunda parte: Some Girls Do.

martes, 28 de febrero de 2017

Mis 5 imprescindibles de Terence Fisher:


-       Extraño suceso (1950).
-       Drácula (1958).
-       El perro de los Baskervilles (1959).
-       El collar de la muerte (1962).
-       Frankenstein creó a la mujer (1967).

viernes, 30 de diciembre de 2016

4, 3, 2, 1... morte, aka mission stardust (Aka Órbita mortal Aka Mission stardust)

2.5*

Una nave terrícola es enviada a la luna, donde se encuentra con una nave extraterrestre en la que un alienígena habla de su extraña agonía y enfermedad (que está un poco pachucho, vamos). Por ello, se decide regresar a La Tierra para intentar buscar una cura. Coproducción italo-hispano-alemana, dirigida por Primo Zeglio, que comienza como una película de ciencia ficción pero que deriva en una historia de espías y militares, de acción y de luchas mafiosas por un cargamento de diamantes en pleno Mombassa (sic). La realización es un tanto casposa y el resultado un tanto pop. Sin embargo, la película tiene un personaje maravilloso (además de alguna que otra enfermera cachonda): la alienígena Thora, interpretada por Essy Person. Solo por eso ya merece la pena verse. Y, también, por supuesto, por sus modelitos y por sus escenas eróticas. Nada más que añadir a esta ignominiosa serie B olvidada por el tiempo.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Mis 5 imprescindibles de Sofía Loren:


-       Orquídea negra (1958).
-       Matrimonio a la italiana (1964).
-       La condesa de Hong Kong (1967).
-       Una jornada particular (1977).
-       Dos mujeres (1989).

jueves, 30 de junio de 2016

Mis 5 imprescindibles de Roger Corman:


-       Emisario de otro mundo (1957).
-       The Intruder (1962).
-       La máscara de la muerte roja (1964).
-       La matanza del día de San Valentín (1967).
-       El barón rojo (1971).

sábado, 30 de abril de 2016

Mis 5 imprescindibles de Dustin Hoffman:


-       El graduado (1967).
-       Lenny (1974).
-       Tootsie (1982).
-       Muerte de un viajante (1985).
-       Agu Trot de Roald Dahl (2015).

lunes, 30 de noviembre de 2015

Viy (Aka Viyi)

3*

Uno de los clásicos fanta-terroríficos del cine soviético, rodado por Kropachyov y Yershov en 1967, es decir, justo un año después del estreno de Andréi Rubliov. La historia proviene de un cuento de Nikolái Gógol que, a su vez, proviene de una leyenda (justo como esa historia que llevó Bava a la pantalla en La máscara del demonio). Los efectos especiales son muy buenos y la ambientación y el maquillaje sorprenden por su profesionalidad y actualidad. Al igual que el abanico de trucajes cinematográficos que despliega la cinta. Además, la escena final, muy en la línea de El Bosco, sorprende al espectador más curtido. No es de extrañar, pues, que sobre la base de esta película se haya elaborado recientemente una especie de remake y una cuasi segunda parte (Transilvania, el imperio prohibido y El poder del miedo, respectivamente). Estéticamente, la película guarda ciertas reminiscencias con la pintura de la escuela holandesa, de un Bruegel y un Albert van Ouwater, lo cual no es nada extraño si recordamos la influencia de Pedro el Grande en la occidentalización de Rusia. Aunque el cine japonés más clásico, por ejemplo, tiene más relación con una parte de la pintura y del 7º arte Occidental que con las propias tradiciones niponas. Por otro lado, hay un no sé qué de El baile de los vampiros muy curioso. Igual Polanski, por afinidad geográfica y espiritual, conocía la película (se estrenó 7-8) meses antes que la suya) y la tuvo presente al rodar su film

miércoles, 18 de marzo de 2015

Tres aventureros (Aka Los aventureros Aka Les aventuriers)

3*
 
Robert Enrico tiene una carrera cinematográfica la mar de sorprendente. Comenzó con tres mediometrajes basados en sendos cuentos de Ambrose Bierce y su última película “conocida” es un fresco enorme sobre la Revolución francesa (aunque tiene tres obras más posteriores). Entre medias, varios thrillers y dramas y alguna película bélica, de variada respuesta crítica y recepción. En este caso, Lino Ventura y Alain Delon son dos aventureros que un buen día conocen a Leticia (Joanna Shimkus), una bella escultora de la que se hacen amigos. Al cabo de un tiempo, sus respectivas vidas llegan a un callejón sin salida y, juntos, deciden ir al Congo para intentar encontrar un avión siniestrado cerca de la cosa y del que se cuenta que esconde un tesoro. Sorprendente film, especie de revisión del Jules et Jim de Truffaut con un estilo visual que hace pensar al espectador en el glorioso cine de género de la irredenta década de los setenta pero que, en realidad, es de 1967, es decir, mucho más cercano a la Nouvelle Vague. Aunque la historia puede decepcionar un tanto, la película tiene un carisma apasionante. Además, esconde varias sorpresas al espectador, que se enamorará de los tres personajes, se divertirá con sus aventuras y se sorprenderá con el tono agridulce de la segunda mitad de la historia. Una obra que gozó de considerable éxito en su momento y que hoy se encuentra bastante olvidada. Injustamente, por cierto.



sábado, 31 de enero de 2015

Mis 5 partituras imprescindibles de John Addison:


-       Tom Jones (1963).
-       Mujeres en Venecia (1967).
-       La huella (1972).
-       Un puente lejano (1977).
-       El fantasma de la Ópera (1990).

lunes, 20 de octubre de 2014

El día de la ira

3*

Spaghetti Western gratamente sofisticado, dirigido por un Tonino Valerii que acababa de estrenar su opera prima y que se mueve con respeto entre los límites de la geografía física y moral creada por Sergio Leone en la Trilogía del dólar. La película está filmada con destreza y mucho mimo, si bien desarrolla una historia que ha sido llevada a la pantalla muchas veces: la de un maestro (Lee Van Cleef) que termina enfrentándose a su pupilo (Giulano Gemma). Desde este punto de vista, el film imparte una gran lección moral, como suelen hacer tanto los Westerns USAmericanos como, en especial, los propios Euro Westerns,  y, en particular, aquellos más insurrectos de entres éstos últimos. Es verdad que algunas soluciones de puesta en escena son relativamente deudoras de lo que se impondría posteriormente en los años setenta pero, en general, tanto la historia (bien escrita y bien desarrollada) como la forma en que se ve en pantalla (bien montada y con algunos planos sorprendentes) son gozosamente subversivas. Por su parte, la música de Riz Ortolani aporta una tonalidad medio épica medio festiva, aprovechando el buen uso que hace Valerii de los metales en momentos particularmente señalados, como la escena final. Por cierto, algunos cortes de la BSO han sido usados por Quentin Tarantino en alguna de sus producciones.


viernes, 9 de mayo de 2014

De hombre a hombre (Aka Death Rides a Horse)

3*

Un niño presencia la masacre de su familia pero consigue percibir ciertos detalles que le permitirán, al hacerse mayor, perseguir a los encapuchados que perpetraron tal matanza. El argumento no es del todo original, el desarrollo tampoco, la conclusión menos pero el conjunto refulge por su solidez y buena factura. Lee Van Cleff repite con su sempiterno personaje, aunque esta vez con un oscuro secreto (una mezcla de astucia y moralidad) mientras que el espigado John Phillip Law acaba por hacer convincente su personaje, a pesar de una presentación y un comienzo un tanto inverosímiles. Con clarísimas referencias al Western USAmericano clásico (desde Río Bravo hasta Los siete magníficos), la influencia principal, sin embargo, es El bueno, el feo y el malo de Sergio Leone, no solamente en la concepción de los personajes y del desarrollo narrativo, sino también en la forma de rodar y en la fusión de la BSO con la trama. No se sabe muy bien si, en la época, los creadores de estas películas estaban rindiendo homenajes a un género que conocían bien y que admiraban o estaban directamente saqueando aciertos ajenos. Desde luego, nadie podría sospechar que el cine y la información cinéfila iban a desarrollarse tanto como en la actualidad pero es muy posible que creadores como Giulio Petroni encarnaban, al menos, una parte importante de ambas opciones. Por otro lado, en cualquier versión que se visualice, se pueden apreciar ciertas desconexiones narrativas, no muy abundantes, por suerte. En todo caso, De hombre a hombre es un digno producto, con ciertas escenas poderosas, algunos diálogos sobresalientes, un grupo de interpretaciones solventes (las mencionadas más las de Luigi Pistilli o Anthony Dawson), a todo lo cual Giulio Petroni añade ciertos elementos sociales, marca de la casa
 

lunes, 10 de marzo de 2014

Cara a cara (Aka Faccia a Faccia)

3.5*

La segunda parte de la trilogía de Sergio Sollima con Tomás Milian como protagonista, Cara a cara supone una vuelta de tuerca respecto de alguno de los planteamientos presentados en El halcón y la presa, en una película desmedida en propuestas intelectuales, salvajemente rica en matices y con un espíritu político claramente subversivo. Cuenta la historia de cómo un profesor de historia, convaleciente en Texas a causa de su tuberculosis, es secuestrado por casualidad por un bandido que intenta huir, y de cómo se replantea todos sus principios vitales para, final y progresivamente, decidir abandonar su vida contemplativa anterior y pasar a la acción. Tal y como dijo Carlos Marx en las famosas Tesis sobre Feuerbach, de lo que se trata es de transformar el mundo, aunque la posición del profesor de historia daría para toda una amplia reflexión sobre el papel de estos intelectuales en las sociedades contemporáneas. Excelentes actores protagonistas, especialmente Gian María Volontè, y una excelsa partitura del siempre efectivo Ennio Morricone, con órgano de tubos, sonidos naturales y secciones “corales” incluidos. Por otro lado, al parecer, Sollima rodó mucho más de lo que el montaje final nos muestra por lo que no es de extrañar algunas de las lagunas y de los flecos sueltos de la historia.

martes, 14 de enero de 2014

Marcado para matar (Aka Branded to Kill)

3.5*

Como el mejor cine negro de Akira Kurosawa (clásico en su concepción y desarrollo) o el contestatario de Koji Wakamatsu (vanguardista en todos los planos), el cine de Seijun Suzuki destila violencia, ambición y bajos fondos por los cuatro costados. En este caso, Suzuki cuenta una historia que podría haber narrado Jean-Pierre Melville: un asesino a sueldo, el Número 3, se dedica a asesinar a diestro y siniestro, con la compañía de un colega taxista y de su propia mujer. Pero habrá un momento en que se cruce en su vida el Número 1, que pretende eliminarle. Rodada en la versión nipona del Cinemascope y en un poderoso B&W, la ejecución plástica del film es de una originalidad aplastante, aunque en el marco de las innovaciones narrativas de los sesenta (es decir, en el marco de la Nouvelle Vague, por ejemplo), sus logros aparecen un tanto relajados (y más si los comparamos con los de películas como La dama de Shanghai): narración sincrónica y a menudo abrupta, un amplio mosaico de encuadres sorprendentes y heterogéneos, una concepción de la escena claramente experimental, espectaculares movimientos de cámara à la Godard, un diseño global muy avant garde, etc. En todo caso, el surrealismo, su sofisticada concepción del erotismo y una sorprendente dirección artística (obra de Takeo Kimura) siguen apareciendo como los rasgos más característicos del estilo fílmico del director, especialmente presentes en esta película. Un director, por cierto, al que han rendido pleitesía autores que van desde Takeshi Kitano hasta Jim Jarmusch y Wong Kar-Wai. En todo caso, conviene señalar que en el Japón de la época, Suzuki no era un artista solitario. Su cine convivía con la bizarra cinematografía de Teruo Ishii (Horror of a Deformed Man) y, un poco después, con la provocativa y surrealista de Shuji Terayama (Pastoral: To Die In the Country). En todo caso, hay obras anteriores de Suzuki que no son tan arriesgadas formalmente como ésta (por ejemplo, Youth of the Beast). Por cierto, el propio Suzuki realizó una especie de auto remake posterior en El baile de los sicarios.