Everett de Roche es uno de los
guionistas más reputados y respetados de las antípodas. Sin embargo, no siempre
ha contado con un director a la altura de sus historias. En esta ocasión, el
actor David Hemmings se pone tras la cámara para contarnos una fábula de aventuras
sobre el Yankee Zephyr, un avión de
la 2ª G.M. que se perdió repletito de oro. El trío formado por Donald Pleasence,
su hija (Lesley Ann Warren) y su socio (Ken Wahl) pretenden llegar al avión
pero también lo pretenden un grupo de gángsters liderados por el señor Brown
(George Peppard). Ente ellos, las imponentes montañas de Nueva Zelanda,
hermosamente fotografiadas. El principal punto flaco de la película es la
incapacidad del director para equilibrar los componentes cómicos y de acción de
la historia. En este sentido, Hemmings se equivoca al rodar y al montar las
escenas de acción, que resultan inverosímiles, ilógicas y un poco ridículas.
Por su parte, el compositor australiano
Brian May (no confundir con el guitarrista de Queen) vuelve a regalar al cine una BSO atractiva y bien orquestada en la
que, incluso, hay algún que otro guiño al trabajo de Malcolm Arnold en El puente sobre el tío Kwai. Como curiosidad,
en un papel secundario encontramos a Bruno Lawrence, el protagonista de ese
pequeño clásico de la ciencia ficción austral que es El único superviviente. En definitiva, un entrañable pero
imperfecto divertimento pre peterjacksonero.
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viernes, 6 de mayo de 2016
viernes, 18 de mayo de 2012
20.000 leguas de viaje submarino
3.5*
Richard Fleischer, el director neoyorkino, consiguió mantener
el espíritu de aventura y de curiosidad vital de la novela original en esta amena y gozosa producción Disney de 1954, rodada en CinemaScope,
y donde la ficción científica y las reflexiones filosóficas se integran de
manera natural en el desarrollo dramático de la acción sin, por ello,
subordinarse a ella. Destaca la composición que del Capitán Nemo hace un
inspirado James Mason, junto con el enérgico e indómito Kirk Douglas en el rol
del arponero canadiense Ned Land. También sorprende muy agradablemente la
actuación de Peter Lorre. Pero lo que realmente ha sobrevivido magníficamente
bien al paso del tiempo es la exquisita producción artística (obra de los
malogrados Harper Goff, John Meehan, Emile Kuri y Roland Hill), así como el
diseño del submarino con el que Nemo surca y explora los océanos y los mares de
la tierra, el Nautilus, según la pluma de Julio Verne. El complemento perfecto de esta historia sería La isla misteriosa, de Cy Endfield, o La ciudad sumergida, de Jacques Tourneur. Por su parte, David Fincher
está preparando una versión con el título provisional de 20,000 Leagues Under the Sea: Captain Nemo.
Etiquetas:
1954,
20.000 leguas de viaje submarino,
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