Al día siguiente de los asesinatos de Viernes 13 2ª parte, Jason Voorhees (que, naturalmente, ha
sobrevivido) comienza a zascandilear por la zona en busca de nuevas víctimas
para su peregrina y ya absurda venganza. Mientras que la policia se lleva los
cadáveres humeantes del campamento cercano a Crystal Lake, unos jóvenes deciden
pasar el fin de semana en Higgins Haven, una granja propiedad del padre de uno
de ellos, localizada en la misma zona donde se han cometido los asesinatos. Al
llegar al lugar, comienzan a producirse los típicos arrumacos macheteros del
hijo de Betsy Palmer. Esta tercera parte, dirigida por el autor de la segunda,
Steve Miner, aporta como novedad que está rodada en 3D y el hecho de que Jason
incorpora la
máscara de hockey a su atuendo. Por otro lado,
el ambiente rural desarrolla algunos motivos white trash e, incluso, roza lo redneck,
como en la segunda parte y luego en la quinta. En todo caso, el body count sigue su curso en una entrega
que se caracteriza por un cierto ingenio en la narración y por un buen puñado
de zurzidos temáticos (de La matanza de
Texas a La noche de Halloween pasando por la misma Viernes 13). De hecho, el final de esta entrega es similar al de
la primera parte. Por otro lado, es la primera película de la saga que ya exhuma
el típico olor de la ultraconservadora década de los ochenta (en los peinados,
la ropa, la moral, la música, etc). Finalmente, lo más destacable es la
presencia entre las víctimas de un enamorado de los FX, la Fangoria y Tom Savini, lo que le da un cierto toque metaficcional
al producto, aunque se hecha en falta unos crímenes más elaborados y algún toque más de sexo
gratuito (si hablamos de slashers,
claro está).
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viernes, 13 de febrero de 2015
sábado, 27 de diciembre de 2014
El Hobbit: Un viaje inesperado (Aka The Hobbit)
2*
Tras la trilogía de El señor de los anillos (una jugada maestra desde el punto de vista
cinematográfico y artístico), Peter Jackson presenta la primera parte de su
segunda trilogía. Esta vez sobre la novela infantil El Hobbit, cronológicamente anterior a las aventuras de las tres
primeras películas. Y si es comprensible que las más de 1.300 páginas de El
señor de los anillos se conviertan en tres films,
no lo es tanto que una novela de poco más de 300 se transforme en casi 8 horas
de cine. Aquí comienza el primer problema de esta enorme producción: que la
historia tiene muchos puntos muertos, escenas estiradas absurdamente y bajones
rítmicos por doquier. La historia no da para más. Pero hay algún que otro
problema añadido. Por ejemplo, el espíritu infantiloide de la trama, de algunos personajes
y de algunos diálogos así como su humor ramplón. Igualmente, la historia calca
de alguna manera la excusa argumental de la primera trilogía: un viaje
iniciático y de aventuras que debe hacerse formando parte de un grupo
heterogéneo. Es verdad que algunas escenas son impresionantes (como la de la
cueva de los trasgos, por ejemplo), especialmente si se contemplan en 3D, y que
algunos planos paisajísticos son excepcionales, pero Jackson no consigue que el
espectador deje de sentir una especie de déjà
vu por cuanto está viendo en pantalla. Eso si no se aburre soberanamente o
si no le da por pensar acerca de la enorme suerte que tienen todos y cada uno
de los personajes. En definitiva, una película repetitiva, estirada en buena
parte de su metraje, infantil en su desarrollo y que, además, resulta
inverosímil incluso para el género mitológico-fantástico al que pertenece. Es
decir, El Hobbit: un viaje inesperado
es como La amenaza fantasma: una
película innecesaria. Casi nadie la verá en años sucesivos.
Etiquetas:
2012,
3D,
Acción,
Adaptación,
Aventuras,
Cine fantástico,
El Hobbit: Un viaje inesperado,
Espada y brujería,
Ian Mackellen,
Peter Jackson
domingo, 3 de agosto de 2014
Avatar
3.5*
James Cameron vuelve al tema que mejor conoce
para dar rienda suelta a su poderosa imaginación y a su sobresaliente control
de medios en esta epopeya alegórica sobre la codicia humana y sobre otras
formas de vida más solidarias y compenetradas con su medio ambiente, aunque
también sean cazadores (como en Bailando
con lobos). Siguiendo una estructura que el director ya ha utilizado en
varias de sus películas (como en Aliens),
Cameron despliega un puñado de personajes estereotipados y un argumento muy
sencillo, que se basa en la perdida de la inocencia y en sus consecuencias
morales (como en La selva esmeralda),
para enfrentar dos formas de ver el milagro de la vida: la de quienes buscan
lucrarse a toda regla (y quienes les defienden) y la de quienes deciden vivir
en comunión con su hábitat (y quienes les estudian y comprenden) Aborígenes
frente a comerciantes, por tanto. O cientificos frente a militares (como ya
había tratado George Romero en El día de los muertos vivientes). Dos formas de vida que se concretan en los valores
que han movido a Occidente en su expansión mundial (avaricia, racismo y poderío
tecnológico-militar) y al resto de diferentes formas de vida. Cameron desarrolla
una producción pionera (rodada con una cámara 3D), majestuosa en todos sus
aspectos técnico-artísticos (atención al maravilloso despliegue visual en Pandora) pero que fracasa en redondear
una historia de amplias resonancias éticas y políticas al elegir el camino más
trillado y, sobre todo, al transitar por ese otro camino bienintencionado que puede
terminar por amodorrar al espectador (lo mismo que hizo Star Trek: Insurrección). En este sentido, es un producto más
parecido a un videojuego (WoW o Final Fantasy) que a un film maduro.
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2009,
3D,
Avatar,
Aventura espacial,
Ciencia Ficción,
Cine Bélico,
Extraterrestres,
James Cameron,
Romance,
Sam Worthington,
Sigourney Weaver
sábado, 7 de diciembre de 2013
Dredd
2.5*
En 1995, Sylvester Stallone llevó a la pantalla un icono
del cómic europeo, el Juez Dredd, una extraña mezcla de Mad Max, Harry Callahan y Robocop.
Sin embargo, ni la producción ni el elenco fueron capaces de salvar una
película que estaba deficitariamente concebida y rodada, por lo que el
personaje quedó a la deriva hasa el año 2012, que ha sido recuperado para la
pantalla grande. En este caso, el resultado es un poquito más consistente
porque tiene a su favor varios factores: el ambiente lúgubre, proto punk y apocalíptico
del cómic original inglés, 2000AD, así
como la oscuridad de sus personajes; un diseño de producción limitado pero
efectivo (esa Mega-City verdosa como la pantalla de un Spectrum; ese mega
edificio costroso como una pantalla de Silent Hill); e, incluso, un Karl Urban que da la talla con el personaje central. Sin embargo, también tiene varios factores en contra: una historia
que apunta a la crítica de todo un sistema corrupto pero que, rápidamente, se
concentra en las maldades de una traficante sin escrúpulos; una planificación y
un desarrollo fílmico propios de un videojuego; una trama que se desinfla a
partir de la primera media hora de metraje y que avanza a trompicones entre
salvajada y salvajada, sin nada más que añadir que sangre y mal gusto. Por
cierto, la estetificación de la violencia y de la muerte podrían verse también como
un handicap pero, claro, en este tipo
de producciones, ¿qué se puede esperar?
jueves, 24 de octubre de 2013
Gravity
3*
¿Qué es el 3D? Esta película es una buena respuesta. Una
excelente muestra de cómo se puede rodar una película teniendo en cuenta, casi
en su totalidad, la perspectiva que se abre cuando te pones unas gafas de
cristales rojoazulados. Por lo demás, una historia de superación personal,
ambientada en la órbita terrestre, sin ningún elemento Sci-Fi y que pretende superar su mera condición de survival espacial con pequeñas
pinceladas de transcendencia enlatada, al contrario que en 2001. Una odisea del espacio. Una curiosidad sociohistórica: percátese el espectador de que, en su deambular
por la pecera cósmica, la protagonista usará tecnología USAmericana, luego Rusa
y, a continuación, China. En el cómputo general, por otro lado,
Gravity aparece como algo más que Sunshine, de Danny Boyle, pero algo
menos que Space Cowboys, de Clint
Eastwood.
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