El Maersk Alabama,
propiedad de la mayor compañía de transportes marítimos del mundo, es atacado
por un grupo de piratas somalíes, hecho que precipita la intervención del
ejército USAmericano, incluidos sus temidos Seals,
así como la resistencia del capitán (un omnipresente Tom Hanks) y de su propia tripulación.
Paul Greengrass dirige una historia basada en hechos reales, con la suficiente
solvencia técnica y narrativa pero lastrada por un desarrollo salpicado de
errores y cuyo mensaje final se muestra un tanto ambiguo (el barco transporta
ayuda humanitaria, los piratas son pobres pescadores empujados por señores de
la guerra, etc.). Además, según los supervientes del ataque original,
Greengrass presenta al capitán Philips como si fuera un típico héroe de
películas yanquis de acción, lo cual parece que no se corresponde con la realidad. Al mismo tiempo, la historia se desarrolla sorteando varios descuidos
graves de guión (como las escenas de la manguera –en las que un marinero podría
haber retirado la escalerilla- y la de la entrega del lider de los piratas, por
ejemplo). La BSO se muestra convenientemente cómplice con la tensión y el
suspense aunque, en algunas ocasiones, la cámara en mano marea al espectador y
el montaje parece un tanto a la deriva. En todo caso y probablemente de forma
involuntaria, la película emerge como una contundente metáfora de la situación
de los EE.UU. en el mundo y, sobre todo, de sus desproporcionadas respuestas
militares.



