Las zapatillas rojas es la
quintaesencia de las películas sobre el mundo del ballet. El guión, de
Powell y Pressburger, sintetiza el ambiente competitivo, ambicioso y altivo del
mundo de los artistas, en el que se introduce el argumento sobrenatural del
cuento de H.Ch. Andersen,
sobre unas zapatillas que permiten a su usuaria bailar sin desmayo. Sin
embargo, este aspecto sobrenatural se queda entre bambalinas porque lo
importante en este film es el amor y
los sacrificios que conlleva. La puesta en
escena, de una factura hollywoodiense pero a la vez europea, abigarrada y
barroca como pocas, aunque con unas gotas más de elegancia y sofisticación,
antecede a la que utilizó Hitchcock
en su regreso inglés, en Frenesí, y
también a la de Bava en Seis mujeres para
el asesino. Además, el tánden Powell/Pressburger despliega una direccion
artística que amplifica la obra pictórica de Edgar Degas, a la que se añade un glorioso Technicolor, sobreimpreso en el
celuloide gracias a un Jack Cardiff en estado de gracia. Los 15 minutos que
dura el ballet de “Las
zapatillas rojas” son asombrosos y han pasado a la historia como uno de los
mejores matrimonios entre el baile y el 7º arte (como la escena final “The girl hunt”, de Melodías de Broadway 1955, la escena del
bosque de Brigadoon, “Remenber my
forgotten men”, de Vampiresas 1933,
el comienzo de West Side Story o
algunas escenas de Fantasía). Una
auténtica maravilla, sobre un mundo alejado pero a la vez muy cercano.
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martes, 8 de abril de 2014
martes, 6 de marzo de 2012
Latcho Drom
3.5*
Tony Gatlif, director francés de origen gitano, siempre ha
estado muy interesado por el estudio y la difusión de la herencia cultural de
ese pueblo nómada y disperso, el gitano, que convive con el resto de culturas donde se
asienta con esa mezcla de indulgencia e indiferencia que es propia de los pueblos
seguros de sí mismos y reacios a una completa asimilación. Latcho Drom es un recorrido por diversas comunidades gitanas que
van desde el subcontinente Indio hasta España, pasando por Egipto, Turquía,
Hungría, Rumania y Francia. Y como Cliford Geertz con su thick description (y, antes que él, Gilbert Ryle), Gatlif
pretende mostrar las características de un pueblo en base a la descripción de
un elemento clave de su cultura: en este caso, la música y la danza, que
cumplen un papel primordial en la reproducción generacional de un pueblo que, además,
posee una cultura oral muy fuerte. Estéticamente, la película es subyugante, como también lo son los distintos bailes, canciones y músicas que van deleitando al espectador. Por cierto, la influencia de la música romaní
en la cultura europea es algo todavía por estudiar, aunque la figura de Django
Reinhardt, por ejemplo, les hizo (en parte) justicia, reconociendo su legado.
Latcho Drom forma parte de una trilogía sobre el pueblo gitano, junto con dos obras de
ficción: Les princes (1983) y Gadjo Dilo (1997). Para terminar, Jeremy Marre rodó dos episodios de su famosa serie de 14 capítulos para Harcourt Films, con el expresivo título The Romany
Trail: Gypsy Music, la primera sobre África y la segunda sobre Europa. Finalmente, se aconseja completar con Gitanos de Buenos Aires, de Xavier Villaverde y Regina Álvarez, sobre la comunidad judía en Buenos Aires.
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