Una de las mejores formas de
definir a David Lynch es mirar una de esas ilustraciones de Norman Rockwell por
detrás. O darles la vuelta: es algo banal, familiar, pero es algo a lo que se le
ve las entrañas. David Lynch es como ver por primera vez el escaparate de una carnicería.
O como fijarse en esos cangrejos que todavía están vivos en el mostrador de una
pescadería de barrio. El cine de Lynch es como un pellejo visto desde dentro. Pero, también, el
cine de Lynch es lo que hacen los personajes de Edward Hopper antes de
encerrarse en sus habitaciones o en sus bares. Algo parecido escribió David Foster Wallace en un artículo suyo que se hizo famosísimo en los noventa, un
artículo que publicó en Premiere. Algo
Lyncheano, decía, es algo banal,
oscuro, surrealista y violento. Y esto es, precisamente, Terciopelo azul. Una canción hermosa, como epítome del American Way of Life, que, en realidad,
esconde un submundo turbio, violento y misterioso. Una de esas “pequeñas películas
excéntricas” en las que Lynch se embarcó después del fracaso anunciado de Dune. Una obra hipnótica, icónica y fascinante. Un film que cimentó la fama y el éxito de su creador. Una película que no gustará a todo el mundo.
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miércoles, 11 de enero de 2017
Terciopelo azul (Aka Blue Velvet)
3.5*
Etiquetas:
1986,
Angelo Badalamenti,
David Lynch,
Dean Stockwell,
Dennis Hopper,
Drama psicológico,
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Laura Dern,
Neo Noir,
Película de culto,
Terciopelo azul,
Thriller psicológico
martes, 13 de mayo de 2014
The Langoliers
2.5*
En un vuelo desde L.A.
a Boston, 10 pasajeros se han quedado dormidos y, cuando se
despiertan, comprueban que no hay nadie más a bordo. Preocupados por la extraña
situación, se hacen con el control del avión y aterrizan en un aeropuerto. Lo
que descubren allí no hace sino intranquizarles más, con lo cual tendrán que
pensar cómo salir de esta tesitura bastante intrigante. Adaptación de uno de
los mejores relatos de Stephen “Sutter Kane” King para la pequeña pantalla
pixelada que, con el mismo título, aparece recogido en Las cuatro después de la medianoche.
Conserva el aire misterioso y de ciencia ficción del texto original pero
también contiene todos esos tics característicos de las miniseries televisivas
sobre la obra del escritor de Maine, además de algunos guiños típicos del
propio King: la niebla, la supervivencia de un grupo de personajes, el niño con
poderes extrasensoriales, el pasado como clave para interpretar el presente, un
suspense muy dosificado, un montaje moroso pero que no llega a aburrir, escenas
artificialmente alargadas, un plantel de des/ o semi/ conocidos actores,
análisis sociológico y traumas infantiles, etc. Tom
Holland escribe y dirige esta simpática y respetable producción, de
dos episodios de 90’ cada uno, y consigue altas dosis de desasosiego e intriga,
especialmente con ese ruido horrible que parece estar acercándose
continuamente. Además, el telefilm
cuenta con la presencia siempre estimulante de Dean Stockwell, David Morse y
Bronson Pinchot, aunque el argumento descansa en esa premisa tan querida para
Howard Hawks: un grupo que ha de enfrentarse unido al peligro. Sin embargo,
todo hay que decirlo, la música, algunas
escenas chirriantes, los efectos especiales y el diseño de vestuario
son de una calidad francamente cochambrosa.
Etiquetas:
1995,
Ciencia Ficción,
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Viajes en el tiempo
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