Mostrando entradas con la etiqueta Dean Stockwell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dean Stockwell. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de enero de 2017

Terciopelo azul (Aka Blue Velvet)

3.5*

Una de las mejores formas de definir a David Lynch es mirar una de esas ilustraciones de Norman Rockwell por detrás. O darles la vuelta: es algo banal, familiar, pero es algo a lo que se le ve las entrañas. David Lynch es como ver por primera vez el escaparate de una carnicería. O como fijarse en esos cangrejos que todavía están vivos en el mostrador de una pescadería de barrio. El cine de Lynch es como un pellejo visto desde dentro. Pero, también, el cine de Lynch es lo que hacen los personajes de Edward Hopper antes de encerrarse en sus habitaciones o en sus bares. Algo parecido escribió David Foster Wallace en un artículo suyo que se hizo famosísimo en los noventa, un artículo que publicó en Premiere. Algo Lyncheano, decía, es algo banal, oscuro, surrealista y violento. Y esto es, precisamente, Terciopelo azul. Una canción hermosa, como epítome del American Way of Life, que, en realidad, esconde un submundo turbio, violento y misterioso. Una de esas “pequeñas películas excéntricas” en las que Lynch se embarcó después del fracaso anunciado de Dune. Una obra hipnótica, icónica y fascinante. Un film que cimentó la fama y el éxito de su creador. Una película que no gustará a todo el mundo.


martes, 13 de mayo de 2014

The Langoliers

2.5*

En un vuelo desde L.A. a Boston, 10 pasajeros se han quedado dormidos y, cuando se despiertan, comprueban que no hay nadie más a bordo. Preocupados por la extraña situación, se hacen con el control del avión y aterrizan en un aeropuerto. Lo que descubren allí no hace sino intranquizarles más, con lo cual tendrán que pensar cómo salir de esta tesitura bastante intrigante. Adaptación de uno de los mejores relatos de Stephen “Sutter Kane” King para la pequeña pantalla pixelada que, con el mismo título, aparece recogido en Las cuatro después de la medianoche. Conserva el aire misterioso y de ciencia ficción del texto original pero también contiene todos esos tics característicos de las miniseries televisivas sobre la obra del escritor de Maine, además de algunos guiños típicos del propio King: la niebla, la supervivencia de un grupo de personajes, el niño con poderes extrasensoriales, el pasado como clave para interpretar el presente, un suspense muy dosificado, un montaje moroso pero que no llega a aburrir, escenas artificialmente alargadas, un plantel de des/ o semi/ conocidos actores, análisis sociológico y traumas infantiles, etc. Tom Holland escribe y dirige esta simpática y respetable producción, de dos episodios de 90’ cada uno, y consigue altas dosis de desasosiego e intriga, especialmente con ese ruido horrible que parece estar acercándose continuamente. Además, el telefilm cuenta con la presencia siempre estimulante de Dean Stockwell, David Morse y Bronson Pinchot, aunque el argumento descansa en esa premisa tan querida para Howard Hawks: un grupo que ha de enfrentarse unido al peligro. Sin embargo, todo hay que decirlo, la música, algunas escenas chirriantes, los efectos especiales y el diseño de vestuario son de una calidad francamente cochambrosa.