Siempre se ha dicho que Luis
Alcoriza es el principal discípulo de Luis Buñuel, un creador que tiene entidad
propia pero que siempre estará a la sombra del maestro. Sin embargo, revisando
su filmografía, el espectador atento puede advertir que Alcoriza tiene entidad
por sí mismo. Ahí están sus obras Tlayucán
o Las fuerzas vivas para constatarlo.
Es verdad que hay elementos del cine de Buñuel en su obra (especialmente de la
comedia negra y de la sátira) pero eso tiene fácil explicación: ambos
colaboraron juntos en varios guiones para films
del aragonés. Por otro lado, en el cine de Alcoriza aparecen otros elementos
novedosos respecto del creador de Los
olvidados. En esta ocasión, Alcoriza trama una comedia terrorífica, es
decir, una obra mixta, donde el “terror” lo pone un profesor psicopático
(Claudio Obregón), obsesionado con las melenas femeninas. Y los “encajes negros”
se los pone una hermosa mujer (Maribel Guardia), que está casada con un
mexicano extremadamente celoso y posesivo (Gonzalo Vega). Hay un momento en que
el espectador sabe que ambos elementos se van a cruzar y vislumbra cuándo y
cómo va a producirse. Incluso sospecha el punto sarcástico que Alcoriza va a
imprimir al desenlace. Pero lo que no se imagina es la extraña y satírica película
de serie B que nos traemos entre manos. Una obra diferente, imprevisible,
entretenida, divertida.
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Alcoriza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Alcoriza. Mostrar todas las entradas
jueves, 28 de enero de 2016
lunes, 9 de noviembre de 2015
Nazarín
3.5*
Es fascinante disfrutar de una de
esas road movies tan queridas en el
cine de Buñuel, en este caso sobre la vida de un humilde cura rural, Don Nazario (“beato”, “carroña de santurrón”), interpretado por Francisco Rabal.
Una vez que es privado de sus hábitos por una falsa acusación, Nazarín se
dedica a recorrer los caminos del señor intentando hacer el bien, como un
quijote pío ( “enderezando entuertos y desfaciendo agravios”), y con la
compañía de dos mujeres (“ignorantes”, “supersticiosas”), que llevan los
demonios dentro. Lo curioso es (y he aquí el genio del aragonés) que las cosas
buenas también engendran maldades, como muy bien sabía el Divino Marqués, autor
de cabecera de Don Luis. Como el mismo Buñuel afirma en sus divertidísimas
memorias, Mi último suspiro, estamos
ante la primera adaptación de una novela del gran Benito Pérez Galdós. De es "cura itinerante", que diría Carlos Fuentes. Una
adaptación bastante libre, eso sí. Para ello, como el mismo Buñuel reconoce, al
no ser demasiado talentoso con la pluma, se acompaña de su habitual partenaire charro en las labores de
guión, imprescindibles para la elaboración al baño maría de un buen film. Así, si Berlanga tenía a Azcona,
el Buñuel mexicano tuvo a Luis Alcoriza. Y el Buñuel internacional tendrá a
Carriere, como todo el mundo sabe. Una de las obras maestras del de Calanda, en
su etapa mexicana, y una auténtica película 100% anti-trendy.
Etiquetas:
1959,
Adaptación,
Benito Pérez Galdós,
Francisco Rabal,
Luis Alcoriza,
Luis Buñuel,
Marga López,
México,
Nazarín,
Pobreza,
Religión,
Sátira
lunes, 27 de mayo de 2013
Él
3.5*
Probablemente, la mejor disección que se haya rodado
jamás sobre el abismo en el que caen las personas celosas (muy por encima, por
ejemplo, de Primavera precoz, Que el cielo la juzgue, El infierno o Te doy mis ojos). Francisco Galván, un rico burgués, hombre de bien
y cristiano practicante, conoce a una mujer de la que se enamora perdidamente.
Consigue casarse con ella aunque estaba prometida con un viejo amigo. Sin
embargo, en la misma noche de bodas comienza a manifestar una exagerada
inseguridad por cualquier hombre con el que su reciente esposa mantenga una
simple conversación. Poco a poco, comienzan a aparecer los síntomas de los
celos patológicos, una enfermedad cruel y compleja que afecta tanto al enfermo
como a quienes le rodean, especialmente a la persona objeto de los mismos, que
padece un continuo calvario de insultos, acusaciones arbitrarias,
interrogatorios absurdos, vejaciones y demás artimañas de la sinrazón. Una
sinrazón en la que suelen caer las personas celosas, las cuales, incluso, pueden
desarrollar transtornos duales de la personalidad y paranoias de todo tipo. Aunque
el guión pudiera parecer un tanto exagerado en su desarrollo (respecto de los
efectos de la enfermedad en el protagonista y de la pusilanimidad de su esposa),
la radiografía sigue siendo estremadamente certera y, además, está rodada y
montada con esa aparente sencillez que está al alcance de muy pocos. Por su parte,
los grandes actores mexicanos Arturo de Cordova y Delia Garcés componen dos
excelentes intepretaciones.
miércoles, 3 de abril de 2013
El esqueleto de la señora Morales
3.5*
En 1994, Fernando Fernán Gómez sorprendía a los
espectadores con una comedia negrísima titulada Siete mil días juntos, protagonizada por José Sacristán y Pilar
Bardém y cuyo guión estaba basado en una idea de Luís Alcoriza. Pues bien,
tanto el film de Fernán Gómez como la
idea de Luís Alcoriza estaban basadas en un cuento del gran narrador galés
Arthur Machen titulado El misterio de
Islington, cuyo argumento esencial se presenta, esquemáticamente, en la
primera página de la narración pero rescata detalles de todo su desarrollo. La
idea básica consiste en el asesinato que comete un hombre normal que vive bajo
la madición de una esposa de carácter agrio e insoportable compañía (aunque en
este film, además, es beata,
hipócrita y acomplejada). Pues bien, la primera adaptación cinematográfica de
esta narración se presentó en esta estupenda El esqueleto de la señora Morales por obra y gracia de Rogelio
González, sobre un guión del colaborador habitual de Luís Buñuel, el ya mentado
Luís Alcoriza. Por todo ello, además del costumbrismo y pintoresquismo mexicano
(retratado con complicidad por la cámara de González y la iluminación retorcida
de Víctor Herrera, casi como si fuera una lámina de Berni Wrightson), así como
de las reflexiones sobre el crímen y lo policial, Alcoriza añade su
característico tono social, satírico e, incluso, anticlerical, típico también,
por cierto, de la obra del aragonés universal. Aunque, en todo caso, el espíritu
general de la historia es su corrosivo humor negro, no exento de enseñanza
moral. Mientras que en el relato original el protagonista es un empresario, en
esta película es un taxidermista y en la obra de Fernán Gómez es un bedel del
anatómico forense. Excelentes composiciones de Arturo de Córdova, en el papel
de embalsamador de animales; Amparo Rivelles en el papel de odiada esposa y
Antonio Bravo en el papel de entrometido cura (un personaje que físicamente,
por cierto, recuerda a Lawrence Sterne).
Etiquetas:
1959,
Adaptación,
Amparo Rivelles,
Arthur Machen,
Arturo de Córdoba,
El esqueleto de la señora Morales,
Fernando Fernán Gómez,
Humor negro,
Luis Alcoriza,
Luis Buñuel,
México,
Rogelio A. González
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















