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viernes, 2 de junio de 2017

Jennnifer's Body

1.5*

Terror satánico adolescente de high school, perpetrado para lucimiento de la transformada Megan Fox y con menos interés cinematográfico que un capítulo de Melrose Place. Un grupo de chavales trastornados por la sociedad competitiva actual, secuestras y sacrifican a una joven que afirma ser virgen. El ritual sale mal y la muchacha vuelve de la tumba, simplemente, para regocijo propio. Con algún que otro homenaje a Carrie y a El exorcista, el film avanza sin pena ni gloria por el camino de la rutina y la simpleza, con una iluminación nocturna hiper convencional (al igual que los encuadres), diálogos de festival musical de verano, CGIs infestos e interpretaciones Razzie. En fin, un producto hecho con adolescentes, para adolescentes y, con seguridad, realizado por los mismos adolescentes. No da miedo, no provoca risa, no produce tensión. Solo da vergüenza ajena.

sábado, 6 de agosto de 2016

It Follows (Aka Te sigue)

2*

Terror púber revival y de clase media, estilísticamente un hijo putativo del Carpenter de La noche de Halloween y, emocionalmente, un primo segundo del Drive de Winding Refn. En realidad, estamos ante un intento de actualización de los patrones del slasher ochentero, por lo menos la corriente sobrenatural. El producto final es un poco tostón, bastante vacuo y alarmantemente esteticista (en iluminación, encuadres, vestuario, continuos movimientos de cámara circulares, etc.). Además, la historia es un poco chorra e inexplicable, tiene varios fallos de guión (la “cosa” esa aparece y desaparece, persigue y despersigue sin seguir ningún tipo de patrón, a capricho del film) y múltiples errores de puesta en escena (como las famosas amigas de la cola del cine, la escena de los tacones y la playa o la escena de la piscina). Aunque sí que hay algún que otro susto medianamente logrado, aunque muy supeditado a la banda sonora. En este sentido, los efectos de sonido y el score complementan uno de esos productos típicos de la postmodernidad que, en realidad, son bastante poco postmodernos porque, a la postre, no es más que un refrito autopoiético, sostenido sobre una multiplicidad consciente de elementos previos y con un estilo claramente fincheriano y espectral. La nostalgia hace cine, claro que sí. Y también televisión: como con la actual Stranger Things. Para redondear la operación de marketing nostálgico, la edad de los protagonistas ha bajado hasta la proto-adolescencia, hasta esa edad post-MTV suburbial que Steven Wilson ha intentado retratar en Fear of a Blank Planet.

sábado, 30 de julio de 2016

El último americano virgen (Aka The Last American Virgin)

2*

Es por todos sabido que la extraña pareja formada por Golan-Goblus se asentó en los EE.UU., a comienzos de la irredenta década de los setenta, tras su desvirgamiento cinematográfico previo, producido en tierras palestinas, en Israel, con su productora Noah Films. De hecho, lo primero que hicieron los amigos de la Cannon, al llegar a la tierra prometida, fue versionar algunos de sus primeros éxitos. Es el caso de esta comedia estudiantil USAmericana, basada en Lemon Popsicle, especialmente burda, desprejuiciada y escatológica pero con un final agridulce realmente atípico. La cámara sigue las correrías de 3 amigos de distintas apariencias y personalidades en pos del polvo seráfico. Y, para ello, nada mejor que enlazar pizzas, coches, fiestas, urbanizaciones american middle class, piscinas, salas de recreativos, situaciones en las que meter mano, The Police, etc. Es decir, estamos ante un producto especialmente elaborado para satisfacer las necesidades pustulantes de la adolescencia. Aunque el film sea de los ochenta, de unos indeterminados y ultraconservadores ochenta, la fecha de caducidad está escrita en los propios títulos de crédito, por cierto. ¡Bienaventurados serán los pobres de espíritu porque, como dijo Mateo (20. 1-6), los últimos serán los primeros! ¡Y los primeros los últimos!

domingo, 28 de febrero de 2016

Los cuatrocientos golpes (Aka Les quatre cents coups)

3.5*

André Bazin pensaba que François Truffaut encarnaba a la perfección su propia teoría del auteur, según la cual un director debía expresarse a través de sus películas y éstas, a su vez, debían materializar la visión personal de su creador, de su autor, debían ser como sus “huellas digitales”. La relación entre ambos hombres siempre fue como de padre e hijo y el joven Truffaut comenzó a dedicarse al cine por intervención del propio Bazin. En agradecimiento infinito, y justo el mismo año en que el gran pater familias de la crítica nouvellevaguista pasaba a mejor vida, el director francés dedicaba a su memoria uno de los buques insignias de su flota cinematográfica, la maravillosa y naturalista Les Quatre cents corps, en su hermoso y nada chovinista título original. Estamos ante la primera de las historias que con su alter ego, Antoine Doinel, dirigiera Truffaut y ante una crítica de esa sociedad burguesa y “foucaultiana”, dogmática, disciplinada y cruel, en la que los chavales más especiales reciben, con el poder de la aritmética más que de la metáfora, “cuatrocientos golpes” vitales, apuntalados por una familia distante que no sabe o no quiere quererle. La biografía, una vez más, se cuela en el arte: el propio director había abandonado la escuela, a los 14 años, para dedicarse a mil y un oficios y toda su vida persiguió el mar, como Doinel en esta cinta. Un film digno, formalmente admirable, con una contención lúcida que disimula su aparente sencillez y de un poderoso halo poético, a mitad de camino entre el documental, la autobiografía y el mito (como la obra de Balzac, a quien se rinde cumplido homenaje). 

jueves, 24 de diciembre de 2015

La chica de rosa (Aka Pretty in Pink)

2.5*

El rosa no es solamente un color: es, también, una actitud. Y si agarramos a una estudiante USAmericana y la becamos para que estudie en una High School de clase adinerada, tanto el color como la actitud chocan con los valores de las élites. Hasta que surge el amor y el espíritu de Romeo y  Julieta intenta difuminar el muro entre las clases sociales. Con la excusa de una comedia tonta y chorra, con su happy end preceptivo, la maquinaria de hacer dinero de Tinseltown aprovecha un guión del creador de la comedia marxista adolescente para soltar un leve pero poderoso alegato contra la desigualdad que provoca el dinero. En realidad, estamos ante una película diseñada para las enormes masas de clases medias que poblaron los EE.UU. entre los cincuenta y los noventa y que la Administración Reagan se intentó cargar. Y en buena medida lo consiguió. A mediados de los ochenta, sin embargo, los adolescentes iban al cine en manadas y esperaban encontrar productos como este: nada más que Sugar, Spice and Everything Nice, como apuntan Gateward y Pomerance. Vista hoy, no deja de ser una más de entre las teen love stories que machacaron al espectador femenino durante la ultraconservadora década de los ochenta. Pero, eso sí, con esas gotitas contraculturales y un poco nerd del gran John Hughes (homenaje al Huston de Misfits incluido). De hecho, no es extraño ni una casualidad, sino todo lo contrario, que el padre de la protagonista (esa perenne Molly Ringwald y sus berrinches) sea nada menos que Harry Dean Stanton, el mayor secundario que ha dado Hollywood desde los tiempos de Warren Oates.

martes, 30 de junio de 2015

Hasta el viento tiene miedo

3.5*

En un colegio de señoritas, una de las alumnas ha comenzado a presenciar el espectro de Andrea, una antigua estudiante de la institución, que busca materializar una venganza. Con esta simple excusa argumental y un modesto presupuesto, Carlos Enrique Taboada escribió y dirigió, en 1967, esta pequeña obra maestra del terror mexicano, concretamente en el subgénero de la ghost history. Con un suspense lentamente dosificado y algún esporádico toque erótico, Taboada consiguió una obra personal y efectiva para atemorizar a la juventud de su país. Para ello, contó con un buen grupo de actrices, entre las que destaca Marga López, Norma Lazareno y Maricruz Olivier, una BSO compuesta de varios cortes atmosféricos muy apropiados, con temas también de Chopin y de Armando Manzanera y, por ultimo, de un nutrido equipo de profesionales, como el fotógrafo Agustín Jiménez, que ya había trabajado con Luís Buñuel en su etapa mexicana, nada menos. Una película curiosa y respetable dentro de la honorable (aunque relativamente desconocida) historia del fantaterror mexicano.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El club de los cinco (Aka The Breakfast Club)

3*

Por razones diversas y nunca explicitadas, 5 adolescentes son castigados a pasar un sábado completo en la biblioteca del colegio. A lo largo de las horas que van a compartir, todos ellos descubrián algo de sí mismos y de los demás, con lo que el castigo se convertirá en una experiencia educativa. Con ese espíritu gamberro típico de John Hughes, el director, y sorteando varias de las convenciones típicas de las comedias estudiantiles de la época (como señala Thomas Christie), El club de los cinco aparece como uno de los mejores estudios sobre la juventud de la ultraconservadora década de los ochenta, una juventud que tenía como totems a las apariencias, a la competitividad y al materialismo. Es decir, una juventud que adoraba los valores propios de los adultos de la época (aunque lucharan por no ser así), lo cual demuestra lo bien que funciona el sistema educativo, en su conjunto, a la hora de asegurar la continuidad de toda una forma de vida. Actores fetiche del momento y un tema icónico de los Simple Minds encumbraron al film a los altares de la comedia juvenil USamericana. En todo caso, una película más profunda de lo que parece pero más superficial de lo que mucha gente cree.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Boyhood (Momentos de una vida)

4*

Richard Linklater vuelve a superarse con esta película rodada en unos 45 días durante 12 años, una estrategia innovadora que ha sido usada por primera vez en casi 120 años de historia del cine. La idea es que los actores evolucionen con la cronología del film, especialmente el actor protagonista, Ellar Coltrane, que pasa de los 6 años a los 18. De hecho, podría convertirse en el primer actor en representar un papel desde la infancia hasta la tercera edad. Y más allá. El efecto en el público no es tan potente como la idea podría sugerir pero, en todo caso, Linklater construye un retazo vital apabullante, donde las emociones y los reconocimientos van brotando en el espectador, primero poco a poco para luego aparecer a borbotones. Una película sobre la vida y el crecimiento, visualmente delicada y emocionalmente intensa, de un humanismo complejo y contagioso, que hará las delicias de todos aquellos que estén hartos de artificios baratos como La isla mínima (con la que conincide en la cartelera) y similares. Un film que, sin duda, se enriquecerá con el paso del tiempo, como Movida del 76, otra acertada radiografía de toda una generación USAmericana, con sus luces y sus sombras vitales. De hecho, Mason, el protagonista, recuerda al Pink de Jason London (y esta no es la única conexión entre ambos films). Por otro lado, entre el reparto podemos encontrar amigos y familiares del director, lo que termina de apuntalar el carácter cinéfilo y familiar de un experimento socio-cinematográfico que, a la postre, puede ser leído como una de las más contundentes defensas de lo que George Lakoff ha llamado la familia progresista, “de padres protectores” (como los padres de Greg Focker en Meet the Fockers), en contraposión a la familia del “padre estricto”. Una de las cosas más sorprendentes de la película es el dinero que ha costado: unos 4 millones de dólares, inversión que ya se ha recuperado con creces

viernes, 24 de octubre de 2014

Una pandilla alucinante (Aka The Monster Squad)

3*

Emotivo homenaje a las “fuerzas del mal”, a los monstruos clásicos del terror, a la "modernidad horrorífica", en particular a la imagen que ha dado de ellos la Universal (Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, la momia y el monstruo de la laguna negra), rodada con cariño y buen gusto por el tándem Stan Winston-Fred Dekker (el director de El terror llama a su puerta). The Monster Squad supone un canto a la imaginación y al compañerismo adolescente. En todo caso, el film utiliza varios de los elementos del cine juvenil de la época en torno a una idea básica y muy repetida: un grupo de chavales que vivirán una prodigiosa y fantástica aventura en los límites de la realidad (como Los Goonies, Cuenta conmigo o Exploradores). Una idea que ha sido recuperada por J.J. Abrams en la reciente Super 8. La película va dirigida a un público inexperto, moldeable, y el guión aprovecha la ocasión (como es habitual en este tipo de producciones) para ofrecer estampas del american way of life propio de la ultraconservadora década de los ochenta.
 
 

martes, 21 de octubre de 2014

El Sur

3.5*
A la memoria de Adelaida García Morales

Diez años después de su primera película, Víctor Erice vuelve al tema de la memoria, la vida y la niñez. El argumento gira en torno a una chica que recuerda su infancia cuando vivía con su familia en un caserón de una zona rural y, sobre todo, el misterio que envolvía a la figura de su padre. El padre era un zahorí y la madre una maestra represaliada tras la Guerra Civil. La película intenta trascender sus raíces históricas difuminando su localización, aunque concretando su situación en el norte de la península. Erice vuelve a entretejer memoria colectiva, autobiografía y experiencias individuales, como ya había hecho en El espíritu de la colmena. Por eso, se sitúa en el centro de la narración el diálogo intergeneracional, en especial la admiración de una hija única por su padre, con sus ramalazos y sus decepciones edípicas. La estructura narrativa salta del presente al pasado, mediante flashbacks, y luego al presente otra vez. Por otro lado, hay planos que duran mas de un minuto con lo que la ratio no llega al nivel de Tarkovski pero si al de Mizoguchi. El efecto total es producir una enorme tranquilidad en el espectador. Por la clase de historias que retrata y por la fotografía que utiliza (del gran José Luis Alcaine), Erice puede ser considerado el Terrence Malick español. De hecho, la iluminación de todo el film parece como si estuviera influida por la escuela flamenca y sus contrastes tenebristas. Pero en la puesta en escena, Erice es también japonés, jugando con el estilo Ozu. El Sur es una narración sosegada, difusa, pero una narración, al fin y al cabo, cuya naturaleza termina siendo burguesa porque, como dice Hayden White, se le acaba otorgando un sentido concreto y final a toda la película. Algo a lo que Erice terminaría por renunciar en El sol del membrillo. En todo caso, la película (un proyecto inconcluso debido a los problemas financieros de Querejeta, el productor), ofrece también una perspectiva progresista, propia de los vencidos por el franquismo, mitad utopía, mitad resignación. Finalmente, El Sur también muestra un homenaje al cine (en particular a Alfred Hichtcock) y, de hecho, la sala de proyección que aparece en la película, se llama Arcadia, nada menos. El sonido, como es habitual incluso en buenas peliculas españolas, deja mucho que desear. Como curiosidad, hay una referencia que podría considerarse el origen de una canción de El Bicho.
 
 

miércoles, 25 de junio de 2014

The Pom Pom Girls (Aka Palisades High)

2.5*


El High School Rosedale espera el gran partido contra Hardin. Principals pesados, Coachs nobles y Cheerleaders desprejuicidadas. Neds, Punks y Jackass en plena “guerra”. Hamburguesas, fries y Coca-Colas. Fiestas, playas y camionetas. Fútbol americano, vestuarios, peleas y marihuana. Carreras de coches, de motos y competiciones deportivas. Gamberradas, bromas y gansadas. Pantalones de campana, T-Shirts ajustadas y melenas al viento. Escarceos sexuales, amistades con derecho a roce y primeros amores. Robert Carradine, Jennifer Ashley, Lisa Reeves y Susan Player. Y todo ello en la gloriosa California de los años setenta. ¿Qué más se puede pedir? Como nos recuerda Michael J. Weldon en su imprescindible The Psychotronic Video Guide, un auténtico hit en los Drive-In de la época, un canto a la juventud loca y un genuino antecedente de obras maestras como Movida del 76. Unos años más tarde, y en la misma línea, el director de San Valentín sangriento estrenaría Pick-Up Summer.

domingo, 8 de junio de 2014

Todo en un día (Aka Ferris Bueller's Day Off)

3*
Relato metaficcional sobre un día de pellas que se toma Ferris Bueller (Matthew Broderick), junto con su novia y su mejor amigo del High School y con la intención de recorrer Chicago haciendo todas esas cosas que nunca tienen tiempo para hacer. Aunque la película haga guiños al anterior éxito del director, El club de los cinco (Simple Minds mediantes), en Todo en un día no aparece ningún prototipo estudiantil del susodicho film, lo que demuestra su naturaleza cómica, festiva y optimista. En todo caso, como muchas de las obras de Hughes, el espíritu global se retrotrae al Cabaret Voltaire, origen de una de las historias secretas del siglo XX, la que narra Greil Marcus en su Lipstick Traces (además, también hay una referencia al grupo del mismo nombre). En este sentido, recuerda muchísimo a la serie Parker Lewis nunca pierde. Un poco aséptica y con ciertas aparentes incongruencias (¿un día de colegio con partido de fútbol y de béisbol incluidos?), resulta simpática en su desarrollo y en el trazo de situaciones y personajes (ese enorme Ed Rooney). Una película rodada con mucho arte, fotografiada con una luz optimista como pocas, agradable y divertida a ratos, muy bien interpretada –con la ayuda de varios iconos de la época (el gran Jeffrey Jones, Jennifer Grey y Charlie Sheen, en un papel premonitorio)- y, sobre todo, con muy buen gusto. Atención a la parede scene con el incombustible Twist and Shout de The Beatles. Y hablando de música, en el score aparece una canción que utilizarían también dos pequeños clásicos de la comedia de la época, la ultraconservadora década de los ochenta: El secreto de mi éxito y Superagente K-9.