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sábado, 2 de noviembre de 2013

La historia no contada de los Estados Unidos (Aka The Untold History of the United States)

4*

Inmenso documental sobre la historia reciente USAmericana y sobre cómo el país de las libertades se ha convertido (tras la Segunda Guerra Mundial y la eclosión nuclear), en el policía del mundo, pero en un policía temeroso e intransigente. Oliver Stone, cuya trayectoria como historiador cinematográfico está fuera de toda duda, escribe (junto a Matt Graham y Peter Kuznick), narra (con su característica capacidad de seducción) y rubrica (es decir, se responsabiliza de) una original visión del pasado reciente de su propia nación, en la línea de historiadores progresistas como Howard Zinn, Richard Rorty o Tim Clark. Stone monta casi 10 horas de imágenes, textos y grabaciones con la intención de ofrecer una representación crítica de la actividad pública del gobierno USAmericano, especialmente de su proyección exterior, de su imperialismo. Para ello, Stone utiliza fuentes desclasificadas y desacreditadas, mezcla imágenes de archivo con declaraciones coetáneas, ofrece el lado oscuro de varios héroes nacionales, rescata figuras progresistas olvidadas y denuncia las enormes y crueles injusticias cometidas por una parte importante de las élites del país. Cada imagen y cada segundo dicen algo al espectador: todo está cargado de sentido y cada parte cumple su papel en el discurso final, a diferencia de cientos de documentales repletos de secuencias de relleno. En su contra, hay que citar su duración, su polémico contenido (aunque consistentemente contrastado) y la rapidez con la que se narran los hechos, lo que reserva la visión del documental (y su adecuada comprensión) a una estrecha pléyade de iniciados, ya convencidos. Al Tea Party, a los Republicanos y a los Demócratas conservadores, Stone los dejará de piedra: una lástima, porque el resto del público mirará con desdén esta obra hasta que el tiempo le de la razón a Oliver Stone. Por cierto, no es mala idea comparar este domumental con The American Future: A History, de Simon Schama.




sábado, 28 de septiembre de 2013

Wall Street

3.5*
Dedicada a Jonay Rodríguez Quintana
Robert Rosenstone sostiene una polémica tesis: que Oliver Stone es uno de los más interesantes historiadores USAmericanos actuales y que su obra cinematográfica ofrece una representación historiográfica que merece un análisis más profundo que el que habitualmente se reserva al llamado cine histórico. Especialmente su trilogía sobre la Guerra del Vietnam, aunque también otros films como JFK, una obra maestra del montaje narrativo y del claroscuro político. Hay quienes han acusado al director de ambigüedad moral (antes) y de izquierdismo ciego (ahora) pero el visionado sosegado de su cine da como resultado una opinión que puede hacer más justicia a las intenciones y a los resultados de su controvertida obra. Wall Street ofrece un contundente y convincente retrato sobre el capitalismo salvaje, en particular sobre el monopoly en que se ha transformado la economía financiera, espoleada por un puñado de brokers proletarios y dirigida por un selecto grupo de inversores sin escrúpulos. Por el camino, Stone afila su crítica contra la ambición desmedida y contra el poder del dinero, causas de la putrefacción moral de una buena parte de las sociedades contemporáneas. Además, introduce un retrato moral de dos generaciones, las representadas por Martin Sheen y por su hijo Charlie Sheen, en base a sus respectivos valores y aspiraciones. La película se completa con un acertado trabajo de Hal Holbrook, Terence Stamp y James Karen así como con una impresionante composición de Michael Douglas en el papel de Gordon Gekko, un atractivo y ambiguo tiburón financiero. Sin embargo, tanto Sean Young como Daryl Hannah decepcionan en sus papeles (especialmente la segunda). Por último, tanto la BSO, de Stewart Copeland, como los efectos de sonido y la fotografía (del gran Robert Richardson), aportan un sutil suplemento semiótico a las intenciones del film. A propósito, Martin Scorsese tiene lista su aproximación al tema, The Wolf of Wall Street.

sábado, 18 de agosto de 2012

I... como Ícaro

4*
 
Tras el asesinato del Presidente Marc Jarry, el Fiscal Henri Volney (Yves Montand), insatisfecho con la versión oficial de la Comisión Heiniger, emprende una minuciosa investigación para resolver los puntos oscuros del magnicidio. La película se propone, pues, mostrar los entresijos ocultos y las implicaciones del poder, de los servicios secretos y de los lobbys económicos en la comisión de una conspiración, inspirándose en el caso del Presidente John F. Kennedy, como haría posteriormente Oliver Stone en su laberíntica obra maestra JFK (una película que tensa magníficamente las relaciones entre el cine y la historia, tal y como ha señalado Robert Rosenstone). O como hizo Tonino Valerii unos buenos años antes en La muerte de un presidente, o David Miller en Acción ejecutiva, o Alan J. Pakula en un thriller político similar, El último testigo, de 1974. La trama se desarrolla en un imaginario país, mínimo común denominador de las democracias occidentales pero con fuertes resonancias USAmericanas. Todo ello sobre la base de un guión sabiamente escrito, repleto de suspense y de inteligentes reflexiones ético-políticas, que consigue desplegar una entretenida estructura de política ficción que cuenta, además, con dos o tres momentos de tensión muy bien conseguidos. Un montaje sobrio y una puesta en escena planificada al detalle, obra de un Henri Verneuil en estado de gracia que, además, es capaz de ofrecer al espectador asombrosos encuadres (como ese del comienzo en el que se ve en un solo plano todo lo que ve el tirador) y de obtener una magnífica interpretación de Yves Montand. Curiosamente, sin embargo, la BSO de Morricone no está a la altura del producto final porque su partitura bascula entre una música típica de giallo y una experimentación desorientada. Como curiosidad, en la película, aparece una sesión completa del Experimento Milgram, que demuestra la tendencia de la población a cumplir las órdenes de la autoridad.