Otra de las trilogías de terror
rodadas por Dan Curtis para la televisión y, en este caso, con la ayuda
inestimable del gran Richard Matheson, que escribe el guión de las tres
historias aunque la primera de ellas sobre una novela de Jack Finney. Curtis
demuestra que es un maestro en la planificación y en el montaje y rueda con la
elegancia de un artesano cuyo ego está supeditado a las necesidades de cada
historia. La primera parte trata sobre un coche de 1926 que permite viajar al
pasado (en un retruécano maravilloso que parece adelantarse a Regreso al futuro). La segunda, la más
floja de las tres, trata sobre un vampiro. Y, por último, el tercer capítulo
del film gira en torno al obsesivo
deseo de una madre por recuperar a su hijo muerto, lo que le llevará a realizar
un rito satánico y, con él, a desencadenar un regreso realmente infernal. No
falta quien afirma que de esta última historia, titulada “Bobby”, el gran John
Carpenter podría haberse inspirado para su maravillosa La noche de Halloween. En definitiva, una curiosa oportunidad de
ver en acción una forma efectiva y digna de hacer cine para la caja tonta.
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viernes, 30 de septiembre de 2016
miércoles, 15 de junio de 2016
La noche de Walpurgis
2.5*
Luis Buñuel y Jesús Franco son
dos directores españoles que han disfrutado del reconocimiento de la Cinémathèque Françoise, que ha
programado ciclos y homenajes a sus respetivas filmografías. Pero Paul Naschy
es el único artista español que ha recibido un premio, en reconocimiento a toda
su obra, de manos del gran gurú Roger Corman. Y no fue por casualidad: Jacinto
Molina (que este es su verdadero nombre) es uno de los más talentosos y
entregados ex culturistas cinematográficos. De hecho, su dedicación al cine
fantástico y de terror es proverbial. Y una de sus más míticas creaciones es
Waldemar Daninsky, un hombre lobo enamorado (a la manera del de Lon Chaney jr.)
que se enfrenta, periódicamente, a vampiros, espectros y otros seres de la
noche. La noche de Walpurgis, cuarta
entrega de la serie, mezcla con cierta solera elementos de varias mitologías y
tradiciones literarias en un cáliz resultón e interesante aunque arrastra una
concepción algo naive del cine de
género. Aún así, tanto por el encanto que tiene como por la significación
dentro del desarrollo histórico del cine de terror en España, merece destacarse
como una obra icónica y respetable. Lo más interesante del film, junto con la insólita recreación licántropa del propio Naschy
(aquí, además, siendo dirigido por el gran Klimovsky), es alguna escena en
cámara lenta de vampiras en pleno cotarro hemoglobínico. Un clásico de lo que
Carlos Benítez ha denominado los “semblantes del fantaterror” español.
miércoles, 30 de julio de 2014
Los viajeros de la noche (Aka Near Dark)
3*
Caleb Colton (¿un guiño al Caleb Williams de Godwin,
quizás?) es un joven que vagabundea por la ciudad en busca de diversión. Una
noche, conoce a Mae (Jenny Wright), una chica con la que comparte unas horas
pero, para su sorpresa, le da un beso en el cuello que termina por sangrar. A
partir de ese momento, Caleb sufrirá una extraña transormación, mientras los
amigos de Mae, su propia familia y la policía comienzan a cerrar el círculo
unos sobre otros. Una historia de vampiros ruinosos y desolados, casi un Western del Medio Oeste, firmada por la ex
de James Cameron, Kathryn Bigelow, y rodada con parte de la troupe que el director había exprimido a
conciencia en su reciente obra maestra, Aliens
(Bill Paxton, Lance Henriksen y Jenette Goldstein). La película es casi una road movie, ya que el clan de vampiros
está continuamente en movimiento, de Oklahoma a Kansas pasando por Texas y
Arizona. La música de Tangerine Dream,
el ambiente desértico a lo Carretera al
infierno, algunas escenas realmente poderosas así como el desaliñado general del film convirtieron a esta cinta en una película de culto para
adolescentes y jovencitos de todo el mundo, mucho antes que Crepúsculo y su piadosa saga. En todo
caso, no se benefició en nada del estreno casi simultáneo de Jóvenes ocultos.
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viernes, 23 de mayo de 2014
El vampiro de la noche (Aka The Night Stalker Aka Una historia alucinante)
3*
Carl Kolchak (Darren
McGavin), un periodista inconformista, se encuentra en Las
Vegas cuando unas extrañas muertes están teniendo lugar. El principal
sospechoso es un búlgaro llamado Janos Skorzeny (Barry Artwater). Poco a poco,
las pistas dirigen el caso hacia la existencia de un vampiro, aunque las
autoridades locales niegan su posible existencia. Con una estructura similar a The Norliss Tapes (dirigida por
el productor de este film, Dan
Curtis), Richard Matheson escribe un sólido guión con varios de los principales
elementos del mito vampírico pero situándolo en el momento actual. Además, se
cuida de transformar al vampiro en un ser romántico y, en su lugar, destaca
poderosamente su naturaleza monstruosa, sobrenatural, así como
sus crueles costumbres y necesidades. A la dirección, John Llewellyn Moxey, que
rodaría una segunda parte al año siguiente. El telefilm fue estrenado en la ABC, en 1972, es decir, 3 años antes
que El misterio de Salem’s Lot, una
de las obras maestras de Stephen King, que fue adaptada a la pantalla, a su
vez, en una miniserie televisiva de 1975 por un Tobe Hopper post La matanza de Texas. Dos años
después de su estreno, en 1974, Dan Curtis en la dirección y Richard Matheson
al guión, vovieron a tocar el tema en la curiosa El vampiro, con Jack Palance en el rol principal. Por cierto, el
personaje de Kolchak, una especie de detective de lo oculto (como Martin Hesselius,
Thomas Carnacky o John Silence, por ejemplo), disfrutó de un pequeño momento de
gloria en un par de temporadas televisivas.
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jueves, 27 de marzo de 2014
Vampyr
4*
La segunda de las obras
maestras que jalonan la filmografía del maestro danés Carl Dreyer (tras La Pasión de Juana de Arco) y primera de
sus películas habladas (en realidad, la película es muda pero se le añadieron
unos exiguos y puntuales diálogos). Vampyr
se rodó en Francia y supone una muestra del buen hacer tras la cámara del gran
director danés, especialmente en el terreno de lo onírico y lo tétrico,
componiendo escenas de una fuerza visual apabullante (especialmente teniendo en
cuenta el año de su filmación, 1932), usando un amplio repertorio de trucos fotográficos (desde los filtros hasta al soft
focus), obra de Rudolph Maté, y dirigiendo una perturbadora historia vampírica de un alto poder evocador, basada en Camilla, del
gran escritor irlandés Joseph Sheridan Le Fanu. Sin embargo, la narración se
pierde en diversas sinuosidades alegóricas que, paradójicamente, no hacen sino reforzar de una forma poderosa
el carácter misterioso del film,
aunque la intepretación de su lovecraftiano protagonista resta credibilidad al
producto final. La ambientación, algunos motivos y varias de las composiciones
plásticas han influido poderosamente en el cine posterior (El baile de los vampiros, Único testigo o Drácula), y podemos
encontrar trazos de su influjo incluso en obras tan dispares como la música y
la concepción visual de la discografía de Opeth,
no por casualidad, una de las mejores bandas de metal progresivo sueco. Por
cierto, en este sentido, una forma novedosa de disfrutar del film es verlo con la BSO que compuso en
2013 el grupo Year of No Light, un score sombrío, desolado y ominoso, muy
apropiado para los tiempos que corren.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Lemora, un cuento sobrenatural
3.5*
La joven Lili (Cheryl Smith) es una proto adolescente
candida y virtuosa que decide visitar el pueblo donde cree que está su padre
moribundo, en el lecho de cama. Al llegar, pronto descubrirá que nada es lo que
parece y que Lemora (Lesley Gilb), la persona que se está encargando de ella,
esconde un horrible secreto. Lemora es un maravilloso cuento para niños, con moraleja y sobrenatural, ideado y ejecutado con tino por un
desconocido Richard Blackburn, que utiliza viejos y efectivos motivos del
género (el enigma del bien y del mal, la ingenuidad de la juventud, la búsqueda
de la inmortalidad) con todo el respeto por la tradición del fantastique. A la reflexión sobre la
dificultad de que la inocencia (asexuada) sobreviva en el mundo (sexual) de los
adultos (como Caperucita Roja, por
ejemplo), Blackburn añade una historia sobre vampiros (en la más pura tradición
Salem’s Lot) y unas gotas de
religión, lo que acaba convirtiendo la historia en una reflexión sobre la
brujería y, por tanto, sobre el poder del mal. El film destaca por una cuidada fotografía nocturna, un diseño de
producción decadente y victoriano, que recuerda a esas viejas producciones de
serie B de los setenta, y una ambigüedad moral que alcanza su culminación en el
inesperado e irónico final. En este sentido, todo el producto recuerda a esas maravillas con nombre de mujer que salieron de
la pluma del inmortal Poe (Berenice, Morella, Ligeia, Eleonora). Muy aconsejable.
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