Dos feroces matones provenientes de la Mafia USAmericana de Nueva York (Henry Silva y Woody
Stroode) son enviados a Milán para eliminar a un tal Luca Canalli (Mario Adorf).
Por su parte, el jefe local de la organización (Adolfo Celi), también hace suya
la misión, sin entender realmente el motivo que se esconde detrás. Por
supuesto, el pobre Luca, un antihéroe sin suerte ninguna, sí que no se entera
de nada y va dando trompazos durante todo el metraje. Fernando Di Leo rueda
otro emocionante e inteligente poliziesco,
“cine mano armada”, esta vez con más elementos pop (atención a las fiestas con la Sylva Koscina) y con la inconfundible
ambigüedad moral típica del subgénero. Como guiño a la época, Di Leo introduce
una explosiva secuencia a imagen y semejanza del French Connection de Friedkin, estrenada solo un año antes (de
hecho, el título anglosajón de este film
es The Italian Connection). ¡Madre
mía qué persecución automovilística por las calles de Milán! ¡Qué pulso, qué
tensión, qué papelón hace Mario Adorf, qué bien hilvanada está toda la cacería con
el poderoso tema de rock que suena de fondo y qué bien montada toda la escena!
Segunda parte de la llamada “trilogía milieu”,
tras Milán, calibre 9 y antes de Secuestro de una mujer. El final, por
cierto, es brutal, de una rabia y de una violencia descarnadas.
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jueves, 15 de diciembre de 2016
Nuestro hombre en Milán (aka La mala ordina)
3*
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miércoles, 30 de noviembre de 2016
Vigilante
2.5*
La familia Marino sufre el ataque
de unos bandarras urbanos multiétnicos, produciéndose una enorme tragedia. Los
compañeros de trabajo del marido, que vigilan las calles del barrio aplicando
una justicia expeditiva, le aconsejan que se tome la justicia por su mano. Solo
la ineficacia e inequidad del sistema judicial USAmericano le harán cambiar de
opinión a la víctima del ataque. William Lustig, el director de Maniac, se apunta a la paranoia
reaganiana sobre la inseguridad ciudadana y, sobre todo, a esa propuesta meta-republicana de que sean los propios
ciudadanos los que vigilen sus comunidades. Sobre una idea calcada del cine de
Charles Bronson y de Chuck Norris, y con una estética pandillera que recuerda
al John Carpenter de Asalto a la
comisaría del distrito 13, Lustig rueda un estimable film, desde el punto de vista visual, que, sin embargo, flaquea
desde el punto de vista narrativo (vario tópicos, varios tiempos muertos,
varias escenas alargadas innecesariamente, varios diálogos de telefilm Cannon), aunque algunas
inesperadas resoluciones sorprenden al espectador (como la reacción de la mujer
del protagonista). Con la presencia carismática de Fred Williamson, icono del
cine blaxploitation de los setenta, y
de Robert Foster, que luego fue recuperado para la causa cinéfila por el Jackie Brown de Quentin Tarantino. Entre
el reparto, el espectador más implicado podrá contemplar la presencia, siempre
estimulante, de pesos pesados del cine underground
como Joe Spinell (que ya había trabajado con el director en su anterior cult movie) o Willie Colon, además de la
participación de un viejuno de la talla de Woody Strode. En conclusión, un
clásico de la época de oro del videoclub que, en la actualidad, solo sobrevive,
fundamentalmente, por una pura y sana nostalgia.
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miércoles, 12 de octubre de 2016
Los vengadores (Aka The Revengers)
3*
La familia de John Benedict
(William Holden) es exterminada por un grupo de comanches capitaneados por un
blanco con muy malas pulgas. El superviviente consigue sacar de la cárcel a un
variopinto grupo de desarrapados con la intención de que le ayuden a dar caza a
los culpables de su viudedad. Y así las cosas, el argumento se va complicando y
enrevesando, pero siempre con la intención de contar una historia de alto
contenido moral. Aprovechando el éxito y las resonancias cinematográficas de Grupo salvaje, Delbert Mann (que no
tiene nada que ver con el gran Anthony Mann) se saca de la manga este Western de venganzas y traumas
familiares, protagonizado por dos de los actores originales del film de Sam Peckinpah y una Susan
Hayward espléndida (aunque su personaje no sale mucho, que digamos). La
película revisita muchos de los paisajes físicos y morales del film del 69, así como da cabida a una
buena parte de su paisanaje (con varias figuras y caracteres similares). De
hecho, se nota una voluntad férrea de parecerse a la estratosférico obra
maestra del director californiano, también en aspectos técnicos (como distintos
encuadres, la misma fotografía, multitud de escenas, algunos cortes de la BSO,
etc.), aunque con ligeras influencias del Western
mediterráneo y casi ningún elemento crepuscular. En cualquier caso, no estamos
ante un gran trabajo pero sí que es una obra estimable y entretenida. Como otra
de las obras post-Peckinpah, Caza
impagable, por ejemplo.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Los profesionales
4*
Mítico Mexican Western, de 1966, en la línea
de Bandido, Grupo salvaje y Agáchate
maldito, con un quinteto protagonista de excepción (Lee Marvin, Burt
Lancaster, Robert Ryan, Woody Strode y Jack Palance), más la hipnótica
presencia de Claudia Cardinale, en un rol que prefigura el de Hasta que llegó su hora, del maestro
Sergio Leone. Disección de la Revolución mexicana, de sus ideales y miserias,
con ese sentido del espectáculo y de la aventura propio del cine USAmericano.
Una dirección ejemplar de Richard Brooks (también a la producción) que combina
a la perfección una planificación de proximidad,
casi televisiva, que humaniza a los personajes, con la grandeza de una puesta
en escena en los 35mm cinematográficos, acentuada por una fotografía grandiosa y en Panavisión de Conrad
Hall, una contrastada iluminación y, finalmente, por una BSO imponente de
Maurice Jarré, con ciertas similitudes con la de Los siete magníficos. La película ha inspirado a directores que van
desde Walter Hill a Quentin Tarantino pasando por Steven Spielberg o Sam Peckinpah.
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